Infraestructura: los cimientos del futuro

Con un plan ambicioso de inversiones en infraestructura pública, la economía mexicana deberá aumentar su ritmo de crecimiento. 
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Infraestructura (Shutterstock)

México

México enfrenta un gran rezago en materia de infraestructura, en 2013 el país se ubicó en el lugar 64 de entre 148 países en el rubro dentro del Índice Global de Competitividad elaborado por el Foro Económico Mundial (WEF).

Para revertir el rezago, el gobierno actual presentó en abril el plan más ambicioso en abril con el Programa Nacional de Infraestructura (PNI) 2014-2018 integrado por 743 proyectos que representan una inversión cercana a los 7.7 billones de pesos, el doble que el sexenio pasado, de acuerdo con un reporte de BBVA Research.

El impacto de la inversión en infraestructura tendrá un impacto conjunto de aproximadamente 1.5 puntos porcentuales de crecimiento en el PIB del país, según los estimados de analistas de Monex.

“Con estas inversiones podríamos ver crecimientos anuales de hasta 5% en el PIB para los próximos años”, afirma Roberto Solano, analista del sector de Grupo Financiero Monex.

El transporte, las carreteras, las telecomunicaciones, los puertos y la energía eléctrica entre otros son activos importantes que conforman la infraestructura de un país y que facilitan realizar negocios por lo que están estrechamente relacionados a la competitividad.

“El país presenta una inversión en agua, electricidad y comunicaciones y transportes equivalente al 1.6% del PIB en promedio en la década, mientras que en países como Chile y Colombia, esta cifra rebasa los 6 y 5 puntos, respectivamente” señala un estudio sobre el rubro elaborado por el Centro de Análisis de Políticas Públicas (CAAP).

Lo anterior explica en parte por qué en competitividad México se encuentra por debajo de varios de sus principales socios comerciales, en esta materia el país se colocó en el puesto 55 de entre 148 países al obtener 4.34 puntos. Sus contrapartes comerciales en Latinoamérica calificaron por encima de México, Chile se ubicó en el lugar 34, Panamá en el 40 y Costa Rica en el 54.

“Esta inversión presenta oportunidades y beneficios para el país en los próximos años que representarían un aumento de 1.5 puntos porcentuales en el crecimiento del PIB, es una tema muy relevante para el país”, comenta Roberto Solano, analista del sector de Grupo Financiero Monex.

Una fuerte dotación de infraestructura desarrolla la integración comercial entre diferentes mercados al reducir los costos de conexión, en tanto que a nivel interno también baja los costos de transporte de las mercancías producidas. A nivel macroeconómico la inversión en construcción dinamiza la economía, un país conectado es más competitivo en términos económicos, ayudando a incrementar la generación de empleos e ingresos. El sector de la construcción genera actualmente unos 5.6 millones de empleos directos y otros 2.8 millones de empleos indirectos, según cálculos de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC). Además, de cada 100 pesos que se destinan a la construcción, 43 pesos se emplean en la compra de servicios y materiales de 63 ramas económicas, de acuerdo con el reporte de CMIC.  Por este efecto multiplicador, la construcción contribuye a 6.7% del PIB.

Una importante innovación del PNI es el enfoque regional que incluye, pues al dividir al país en Norte, Centro y Sur-Sureste, permite atacar de forma específica los grandes rezagos tanto en infraestructura, economía y competitividad que enfrenta ésta última, excepto Yucatán, con respecto a los estados del centro y a los que colindan con la frontera norte del país.

Para Seúl Torres, analista de Banorte, el impacto directo del gasto de infraestructura  será sobre el sector construcción, el cual está en una incipiente recuperación tras el menor gasto que realizó el gobierno federal a comenzar su administración y la crisis de las principales constructoras de vivienda del país.

Dentro de las principales obras que contempla del PNI está la instalación de la red compartida de servicios móviles y la ampliación de la red troncal de fibra óptica, la ampliación del puerto de Veracruz, los trenes interurbanos y el tren transpeninsular, la perforación de pozos petroleros y la expansión de la red de gasoductos, entre otros. A estos se añade la construcción del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, proyecto dado a conocer en septiembre y que si bien no se incluyó en el PNI, requerirá una inversión federal por hasta 20 mil millones de pesos, mayor al gasto general de infraestructura presupuestado para Coahuila, Tlaxcala y Querétaro.

El país requiere anualmente una inversión cercana a 7% del PIB como nivel óptimo contra 4.7% que se destina actualmente. De acuerdo con datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), México debería invertir por lo menos 6.2% anual de su PIB –aproximadamente 320 mil millones de dólares (mdd)- para satisfacer sus demandas de infraestructura en el periodo 2012-2020.

La participación de la inversión privada será dominante en los sectores de turismo y de comunicaciones y transportes, donde se espera que ésta sea mayor al 50% del monto programado en el sector. En los sectores de energía, hidráulico y de desarrollo urbano y vivienda también se espera una participación significativa de 27.3, 11.4 y 47.3%, respectivamente. El único sector donde se espera una participación privada menor al 10% es en el sector salud, destaca el estudio de la consultora PwC.

Energía, la principal inversión

Poco más del 50% de la inversión del PNI estará destinada al sector energético con 3.9 billones de pesos, además de que de los 743 proyectos, 138 se realizarán para la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y 124 para Petróleos Mexicanos (Pemex).

Dentro de los principales objetivos para el sector energético, el gobierno federal se impuso la meta de ampliar la infraestructura existente para la exploración y extracción de hidrocarburos, incentivar el desarrollo de la petroquímica nacional así como la generación de energía eléctrica con el aprovechamiento de combustibles eficientes y maximizar y desarrollar la transmisión de electricidad con el fin de satisfacer la creciente demanda.

Entre los proyectos, destacan cuatro plantas hidroeléctricas por 36 mil 250 mdp, un puerto y dos terminales por 42 mil millones y diversas fases de los 3 trenes por 106 mil mdp.

No obstante que las fuentes de financiamiento de este programa provienen en su mayoría de recursos  públicos, la presente administración busca que el sector privado participe de manera activa y contribuya significativamente con recursos propios. Específicamente, se espera que el sector privado  contribuya con 36.9% de la inversión total programada, señala un estudio elaborado por la firma consultora PwC.