¿Cuánto cuesta el cambio climático en México?

Por sus zonas costeras y su geografía, el país es uno de los más vulnerables a los efectos del cambio climático. Las empresas se preparan para enfrentar estos costos.
Cambio climático
Cambio climático (Cortesía)

México

Mientras que las pérdidas económicas que Odile dejó atrás ascienden a 12 mil millones de pesos (mdp) tan sólo en Baja California Sur, en 2013 el paso de Ingrid y Manuel alcanzó un monto de pérdidas de 65 mil mdp en todo el país, informó la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS). Las mayores afectaciones de ambos fenómenos las recibieron Guerrero, Tamaulipas, Michoacán, Veracruz y Oaxaca.

En 2010 otros dos desastres naturales dejaron pérdidas millonarias. Karl y Alex provocaron lluvias torrenciales, deslaves, desbordamientos e inundaciones en Veracruz, Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas, el costo de los daños llegó a los 82 mil mdp.

La magnitud de estos fenómenos son un aviso de cómo el cambio climático, provocado por el calentamiento global, afectan la vida y la economía del país.

A decir del informe Cambio climático y las empresas mexicanas, hecho por la consultora Deloitte, el hecho de que los patrones de lluvia hayan cambiado, los niveles del mar se vean modificados tanto como la composición de la biósfera y que la salud de la población que rodea a una industria se vea afectada, son sólo algunas de las consecuencias del cambio climático sobre la vida, no únicamente del hombre, sino también de las empresas.

Se estima que en los últimos 100 años, tras iniciar la era industrial, la temperatura del planeta ha aumentado 1.5°C y las consecuencias ya se recienten: reducción de cosechas, deshielo de glaciares, debilitamiento de corrientes marinas son sólo algunas señales.

Los ejemplos más claros son los costes humanos, económicos y de infraestructura que han dejado estos desastres naturales de los últimos años, como las pérdidas registradas tras el paso del huracán Odile, fenómeno que afectó a más de 10 mil negocios en Los Cabos y La Paz en Baja California Sur y que, tan sólo al dejar de recibir a cerca de 40 cruceros, la Asociación Mexicana de Empresas para la Atención de Cruceros Turísticos (AMEPACT) calculó una pérdida de 7.2 millones de dólares (mdd).

Otro ejemplo es Walmart de México, empresa que reportó pérdidas de 318 mdp en daños, lo correspondiente a 55 días de ventas perdidos.

En su Índice de Riesgo de Desastres, la Organización de Naciones Unidas ha puesto en evidencia el peligro que corre México al encontrarse en una de las zonas más vulnerables en el mundo en cuanto a exposición de peligro de ciclones tropicales, lluvias intensas, sequías y terremotos.

La organización sitúa a México en el primer lugar de 40 países con mayor pérdida económica por desastres naturales: en los últimos 30 años las cifras alcanzan casi 50 mil millones de dólares (mdd) en pérdidas, un promedio anual de casi 2 mil mdd.

Además de pérdidas económicas, el incremento de la magnitud y potencia de los desastres naturales, ha provocado desplazamientos humanos importantes. En un lapso de cinco años, entre 2008 y 2013, más de 2 millones de mexicanos se han mudado a otros lugares del país a causa de desastres como huracanes, inundaciones o sequías, informó la ONU en su otro estudio Estimaciones Globales 2014, gente desplazada por desastres.

En México son los grandes corporativos los que deciden prever estos eventos y protegerse.

Según datos de Seguros Axa, el porcentaje de grandes empresas que deciden asegurarse asciende al 65%, cifra contrastante si se le compara con el 5% de las pequeñas y medianas empresas mexicanas que cuentan con un seguro que los proteja en caso de algún desastre natural.

En lo que respecta a seguros para casa-habitación el porcentaje es similar: entre 7 y 9% de los hogares en México cuentan con un seguro, “tal vez podría incrementarse un poco más ese porcentaje porque normalmente hay créditos y estos obligan a la contratación de una póliza de seguros”, explicó Arturo González, director de Oferta Territorial Metropolitana de Axa. “Desafortunadamente como sociedad tenemos una memoria muy corta”, dice y completa su afirmación: el incremento de clientes después de un desastre natural es únicamente de entre 2 y 3%.

Un ejemplo de prevención es el mismo Walmart que, además de contar con un seguro para sus tiendas,conformó un Centro de Continuidad de Operaciones, mismo que tiene la responsabilidad de coordinar las acciones para anticipar desastres naturales y restablecer la operación de tiendas lo más rápido posible después de algún siniestro. Este mismo equipo se encarga además de definir las mejores rutas para llegar a las tiendas, establecer contacto con las autoridades correspondientes y tomar las decisiones clave para reanudar las operaciones, informó Antonio Ocaranza, director de Comunicación Corporativa de Walmart de México y Centroamérica.

Este tipo de acciones, la consultora Deloitte las denominó “procesos de adaptación al Cambio Climático”, pues son acciones emprendidas específicamente para ajustarse al nuevo entorno. Sin embargo, advierte que la adaptación no debe ser la única medida que se tome pues también son necesarias acciones de mitigación, como la reducción en el consumo de recursos naturales, energía y agua o minimizar la generación de desechos, encaminadas a reducir el impacto ambiental que se genera.

Prepararse para el futuro

El cambio de patrones pluviales, las sequías y la elevación del nivel del mar son sólo algunas de las consecuencias que enumera tanto el Banco Mundial en su análisis Turn Down the Heat, como la consultora Deloitte en el estudio Cambio climático y las empresas mexicanas.

En ambos documentos se advierten los peligros del Cambio Climático en México.

Es precisamente el cambio en patrones pluviales uno de los puntos más relevantes pues se prevé que mientras en ciertas áreas del país exista un aumento de lluvias torrenciales, en otras regiones los periodos de sequías se extenderán; esto, aunado al alto estrés hídrico que ya se vive en el país, abre las posibilidades de que las operaciones de las empresas se vean afectadas por la falta de agua, mientras que las fuertes lluvias pueden generar inundaciones y deslaves, “identificar los riesgos relacionados a la falta/exceso de agua y mitigarlos debe ser una de las primeras prioridades de las organizaciones en nuestro país”, señala Deloitte.

En este punto, la consultora resalta que pudieran darse cambios en la legislación pues, aunque en México las leyes tienden a ser reactivas más que proactivas, al haber escasez de agua, grupos de interés ejercerían presión para cambiar la legislación y que se grave a las industrias que requieran altos volúmenes de agua, además de exigir que cada empresa publique sus estrategias de uso de recursos naturales.

Asimismo, la elevación de los niveles del mar representa un peligro en las zonas costeras del país. Incluso, el aumento de la temperatura de los océanos es capaz de generar que los ciclones y huracanes sean más potentes afectando una de las industrias más importantes para la economía mexicana: el turismo.

La composición de la biodiversidad no queda de lado. Ante un acelerado cambio en el ecosistema, las especies no tienen tiempo suficiente para adaptarse, por lo que muchas buscarían emigrar. Por esto, las empresas que dependen directamente de recursos naturales, como madereras, agricultoras o pesqueras, tendrían que verse obligadas a migrar a la misma velocidad que las especies.

Si bien, algunas de estas consecuencias ya se dejan ver en el país, las empresas mexicanas aún están a tiempo de adelantarse ante estos cambios y, por supuesto, llevar a cabo acciones que contribuyan activamente a revertir los daños ambientales.