Alianza de Pemex con Mexichem una ventaja de oportunidades

Una alianza de Pemex con Mexichem destaca los negocios que puede aprovechar la industria para producir petroquímicos a partir de la reforma energética.
La red de ductos de México es casi una novena parte del tamaño de la capacidad de ductos de Texas, contaba con 11 mil 324 kilómetros en 2013.
La red de ductos de México es casi una novena parte del tamaño de la capacidad de ductos de Texas, contaba con 11 mil 324 kilómetros en 2013. (Shutterstock)

Londres

Cuando una operación conjunta considerada durante largo tiempo entre Mexichem y Pemex para desarrollar una planta de monómero de cloruro de vinilo (VCM) en el oriente de México finalmente fue aprobada el año pasado, Antonio Carrillo, supo que algo había cambiado.

El director general de Mexichem, el fabricante de químicos con sede en Tlalnepantla, había intentado impulsar el acuerdo con la paraestatal mexicana durante casi una década. Casi se había dado por vencido cuando, inesperadamente, fue aprobada por unanimidad por la junta de directores de Pemex, poco después de que el nuevo gobierno llegó al poder.

“Ha sido un gran avance”, dice Carrillo, quien le atribuye la revitalización del proyecto, ahora en una fase de aceleración, a los cambios que están agitando al sector energético del país. La liberalización del sector incluye revocar una ley que impedía que los fabricantes de químicos compraran materias primas de otros proveedores que no fueran Pemex.

Las reformas podrían ayudar a México a revertir el malestar general en su cadena de valor de energía ya que los monopolios estatales habían precedido el declive. La asociación de la industria química de México, ANIQ, estima que se invertirán 25 mil millones de dólares (mdd) en petroquímicos en la próxima década, contribuyendo con 3.8% del producto interno bruto, frente al 1.4% del PIB en la actualidad.

Hasta ahora el crecimiento ha permanecido estancado porque Pemex le ha dado prioridad a su negocio más lucrativo de extracción y producción de petróleo sobre la inversión en ductos, refinerías, petroquímicos y gas natural. Pemex ofrece solamente suficiente materia prima para cumplir con las obligaciones de sus contratos vigentes con empresas químicas como Mexichem y Braskem-Idesa, un joint-venture entre la brasileña Braskem y la mexicana Idesa, haciendo más difícil un incremento de producción.

El dominio de CFE en el mercado de electricidad también ha limitado la competencia en generación de energía que podría ayudar a atender a las plantas necesitadas de energía.

De acuerdo con Carrillo, las plantas petroquímicas de Mexichem en México han estado operando con una cantidad limitada de gas natural en los últimos tres años.

El incremento de importaciones del costoso gas natural licuado (GNL) para compensar la escasez doméstica también ha elevado los costos de electricidad. “En los últimos 25 años hemos perdido una gran cantidad de petroquímicos con Asia debido a los altos precios del gas”, dice Luis de la Calle, ex funcionario de comercio de México.

Detener la caída de la producción de gas natural podría tomar tiempo. México necesitará atraer inversión privada para sus recursos de gas. A pesar de que el país es rico en reservas de shale, y cuenta con algunas de las más grandes del mundo, de acuerdo con la Administración de Información de Energía (EIA), la caída de los precios del gas en Norteamérica hace menos atractiva la perspectiva de desarrollo. México tampoco cuenta con la infraestructura para extraer ni para hacer llegar el gas al mercado.

Un cambio más inmediato podría ver mayores volúmenes de gas estadounidense transportados a través de los ductos hacia México, ayudando a reemplazar las importaciones de GNL y compensar la escasez. La red de ductos de México es casi una novena parte del tamaño de la capacidad de ductos de Texas, contaba con 11 mil 324 kilómetros en 2013. Pero cinco nuevos proyectos de gasoductos se están licitando por la CFE para ser construidos para marzo de 2017 añadirán mil 367 kilómetros uniendo a México con Estados Unidos. El proyecto de red de ductos Los Ramones que irá desde el centro de México a Texas también añadirá mil kilómetros de ductos a la red existente.

“Tan pronto como se construyan los ductos, prevemos que un gran número de proyectos crecerán en México por todas partes”, dice Luis Farías, vicepresidente de energía de Cemex, la cementera regiomontana. “Es como un enorme plan de gasificación para el país”.

La reforma eléctrica es una mejora relacionada, dice Farías, quien estima que la competencia de generadores privados podrían ayudar a reducir los precios de electricidad industrial entre un 15%  y un 25% para 2017.

Los planes de reestructuración del downstream (refinación de petróleo crudo y procesamiento y purificación de gas natural crudo) también promete abrirle las puertas a una mayor inversión del sector privado en ductos y petroquímicos. “Pemex no puede invertir en todo; tiene que decidir si quiere ser un accionista minoritario o mayoritario”, dice Carrillo.

El director de Mexichem estima que la operación conjunta VCM con Pemex en Veracruz podría ser un modelo para futuras asociaciones.

En enero de 2013, Mexichem compró 56% de participación en el proyecto por 200 mdd y desde entonces pudo revertir el declive de producción, ahora en camino para alcanzar una capacidad total en 2016, con una producción anual de 400 mil toneladas de VCM, la materia prima que se utiliza en las tuberías de plástico.

“Los petroquímicos no son algo sencillo para que Pemex pueda elaborar”, dice Carrillo. “Pero una vez que se una con las empresas privadas, tendrá una capacidad considerable para moverse más rápido”.