Desaceleración sí obedece a choques internos: Banxico

El Banco de México informó que las remesas familiares y el ingreso real de trabajadores del IMSS mostraron una evolución desfavorable durante el primer trimestre del año.
Archivo Milenio
(Alejandra Mendoza)

Ciudad de México

El Banco de México confirmó al Senado que la desaceleración de la economía mexicana se acentuó durante el primer semestre de 2013, al acreditar que esta pérdida en el dinamismo no sólo se debe a choques adversos externos, sino internos.

En su Informe sobre Política Monetaria, el banco central detalló que algunos determinantes del consumo mostraron una evolución desfavorable en los primeros dos trimestres de 2013, como es el caso de la remesas familiares y el ingreso real promedio de los trabajadores asegurados en el Instituto Mexicano del Seguro Social.

El Banco explicó que la inversión fija bruta tuvo un desempeño débil, el cual reflejó, en buena medida, un comportamiento adverso en el gasto de inversión en maquinaria y equipo importado y un estancamiento del sector de la construcción de vivienda.

Además, en el semestre, las tasas de desocupación nacional y de subocupación se mantuvieron en niveles elevados, mientras que el número de trabajadores de la construcción asegurados en el IMSS registró una tendencia negativa y el de trabajadores del sector comercio un menor dinamismo.

“El gasto interno también observó una pérdida de dinamismo, sobre todo el consumo privado que mostró un debilitamiento en su ritmo de expansión y ello ocasionó que los indicadores de las ventas al menudeo y mayoreo en establecimientos comerciales exhibieran una trayectoria negativa en el semestre”, se indica en el informe.

En su reporte al Senado, el Banxico hizo notar que los ajustes en el tipo de cambio y en las tasas de interés de largo plazo en los mercados nacionales se dieron de manera ordenada y no afectaron las expectativas de inflación ni la prima por riesgo inflacionario.

“La política fiscal prudente, la política monetaria enfocada en preservar la estabilidad de precios y un régimen de tipo de cambio flexible, han mostrado a lo largo de los años ser útiles para absorber parte de los efectos de los choques externos y ello ha permitido generar un entorno de confianza en la economía de México”, indicó.

También refirió que el concomitante grado de holgura presente en los principales mercados de insumos, condujeron a que no se registraran presiones de demanda sobre el nivel general de precios ni sobre las cuentas externas.

Dijo que en los primeros seis meses del año en curso la inflación promedio fue de 4.07 por ciento, en tanto que en el semestre previo se ubicó en 4.35 por ciento.

Si bien la trayectoria de la inflación fue afectada por algunos choques de oferta que incidieron sobre los precios de un grupo reducido de productos agropecuarios, así como por incrementos en algunos precios públicos, “la conducción de la política monetaria contribuyó a que no se presentaran efectos de segundo orden”.

Mencionó que se registraron dos choques que afectaron los precios: las heladas al inicio de marzo que dañaron la producción de algunas hortalizas y el nuevo brote de influenza aviar que impactó en los precios del huevo y de la carne de pollo.