[Crónica] Ternura, deseo y lujuria... por un auto

Desde temprano llegaron los chavos... seguramente bien entrenados con la anticipación que el reto ameritaba...

Pachuca de Soto

El amor obra milagros. Y si se trata del amor por un auto último modelo, incluso bate récords. Y es que al final, ¿qué hay más romántico que un beso apasionado que dure un poco más de 36 horas? Ayer en la feria de San Francisco, en Pachuca, se vio de todo: desde besos tiernos, de esos a ojos cerrados; hasta los que, llenos de lujuria, pretendían terminar la jornada manejando a su antojo al receptor del mencionado ósculo.

Se trataba del inédito evento "Besándo un Auto", concurso que convocó a 60 jóvenes destacados en sus estudios para que durante largo tiempo le pegaran un besote en plena carrocería a los vehículos de los patrocinadores. La idea, batir la marca Guiness establecida en Alemania: 36 horas continuas de amor por la tecnología automotríz. El premio, un carro sedán modelo 2014 que se convertirá en el compañero de su vida.

Desde temprano llegaron los chavos, listos para la sesión: hombres y mujeres de la Universidad Politécnica Metropolitana de Hidalgo. Todos seguramente bien entrenados con la anticipación que un reto de esta magnitud requiere, y todos, por requisito, con promedio mínimo de 9 en sus calificaciones.

En las primeras filas también hubo muchachos del Tecnológico de Tulancingo y de la Universidad Tecnológica de la Sierra Hidalguense (el amor mueve montañas). El Tecnológico Superior del Occidente del Estado de Hidalgo, el Tecnológico de Tulancingo y el Instituto Tecnológico Superior del Estado de Hidalgo, también estuvieron, faltaba más, sus representantes de la juventud en éxtasis.

Ante ellos, Geraldina García Gordillo, la Secretaría de Desarrollo Social del gobierno estatal, tomó la palabra para felicitarlos, animarlos y darles una buena noticia: todos los participantes serían acreedores a una beca anual. La verdad es que los jóvenes estaban más concentrados en ubicar con la mirada el sitio que elegirían para posar sus labios. Dicen que el beso en la mejilla es bondad; en la frente, devoción y en los labios, pasión.

Los chicos trataban de definir mentalmente el significado de un beso de salpicadera, de cofre o de cajuela, por ejemplo.

Se frotaban las manos nerviosos. Una playera con número en la espalda los distinguía como competidores de este encuentro.

Tuvieron que aguardar mucho infructuosamente al representante de Guiness Records, que provenía de Nueva York, pero se confirmó que tardaría unas tres horas en arribar. Al cabo que también estaban ahí los notarios, cerca de la una de la tarde decidieron dar la señal de arranque.

Los jóvenes que dedican casi todo su tiempo al estudio, se lanzaron entonces por la que podía ser la experiencia más sensual en lo que llevan de vida.