Crisis vocacional, otro reto de la reforma energética

Los cambios en el sector hacen urgente la disponibilidad de personal capacitado con habilidades técnicas adecuadas.
Luis Moreno, Bill Clinton y Douglas Baker, CEO de Laureate Education, Inc, se reunieron en México.
Luis Moreno, Bill Clinton y Douglas Baker, CEO de Laureate Education, Inc, se reunieron en México. (Octavio Hoyos)

México

La escasez de talento en América Latina lleva a convocar a más estudiantes con habilidades técnicas.

La jerarquía social de México es rígida: los poseedores de grados de educación superior gozan de la deferencia que les otorga el título de licenciados.

Sin embargo, las habilidades que el país necesita para atacar el estancamiento de la productividad en su mayoría se dan en los cursos vocacionales, que no son atractivos, y, por lo tanto, impopulares.

Es tiempo para un cambio de imagen, cree Dieter Holtz, presidente de Laureate Education en México. Laureate opera dos importantes instituciones de educación privadas: la Universidad del Valle de México y la Universidad Tecnológica de México, que ofrece licenciaturas y maestrías en cuatro años, así como programas técnicos de dos años.

Solo entre 3 y 4 por ciento de los estudiantes elige estos programas de dos años, muy por debajo del nivel de Chile, que se encuentra entre 55 y 60 por ciento, dice Holtz. Y, sin embargo, las oportunidades que se abren son enormes.

“Los directores ejecutivos de las principales empresas automotrices en México están de acuerdo en que si se producen, fácilmente pueden contratar a cientos de técnicos cada año, con eso ahorrarían ocho meses de capacitación en el trabajo.”

Alrededor de 30 por ciento de la gente en la categoría de entre 18 y 24 años actualmente estudia para un título universitario (en México). Pero, ¿qué pasa con el otro 70 por ciento?

La escasez de talento es aguda en toda Latinoamérica, de acuerdo con un estudio del año pasado que realizó ManpowerGroup, pero las dos décadas de decepcionante productividad en México y las enormes oportunidades que se abren por su histórica reforma energética hace que sea particularmente urgente la disponibilidad del personal capacitado con las habilidades técnicas adecuadas.

En una conferencia en la Ciudad de México este mes, Laureate reunió a expertos y funcionarios, entre ellos al ex presidente de Estados Unidos Bill Clinton y al director ejecutivo del Banco Interamericano de Desarrollo, Luis Alberto Moreno, para discutir acerca de lo que se debe hacer para que la capacitación vocacional sea más atractiva y empujar la agenda de política nacional.

El plan suena sencillo, pero es una propuesta complicada. La mayor parte de las iniciativas prometedoras se dirigen a escala local.

Por ejemplo, en Jalisco, al occidente de México, el secretario de innovación, Jaime Reyes Robles, puso en marcha una serie de medidas que incluyen un modelo alemán de educación “dual”, en el que los estudiantes solo pasan una cuarta parte de su tiempo en clases y el resto en empresas privadas.

La experiencia profesional de Reyes Robles, de 35 años —20 como ejecutivo de alto nivel en Hewlett Packard y 15 en Kodak—, lo prepararon bien para ese trabajo.

“En el sector privado estamos acostumbrados a trabajar a una velocidad diferente”, dice. “Esto es urgente. No se trata de hacer planes de seis años, sino de resolver los problemas prácticos”.

Como resultado, los profesores también asisten a las empresas “para entender estos dos mundos que viven separados desde hace mucho tiempo”, explica Reyes Robles.

“Queremos tener 80 por ciento de posibilidad de empleo, que los graduados encuentren empleo en sus áreas… actualmente es de 43 por ciento. Esto es un enorme desperdicio de dinero”.

Jalisco, que aporta más de 6 por ciento del producto interno bruto de México, también busca adaptar las maestrías y cursos de posgrado para que estén más cerca de las necesidades del estado, para hacer que los estudiantes y profesores enfoquen sus investigaciones a resolver problemas reales.

Ariel Fiszbein, experto en educación de Inter-American Dialogue, ve pocos incentivos para que las instituciones ofrezcan cursos técnicos que favorezcan el empleo. El financiamiento, especialmente el de las universidades públicas, no se relaciona con los resultados del empleo, señala.

Pero los cursos pueden volverse más atractivos para los estudiantes en México, la mayoría de los cuales estudia en instituciones privadas de educación superior. De acuerdo con Doug Becker, director ejecutivo de Laureate Education a escala mundial, que cuenta con más de 80 instituciones en 29 países: “Se puede decir, ‘vamos a ofrecer programas de crédito, pero solo para estudiantes en ingeniería y ciencias”.

El tiempo es esencial mientras México batalla para revertir el vacío de talento que está por llegar y la perspectiva de crecimiento que todavía se encuentra por debajo de su potencial. “Este es un verdadero reto”, dice Fiszbein.

30%

Jóvenes de entre 18 y 24 años en México que estudia para obtener un título universitario y no opta por una carrera técnica o vocacional

4%

Estudiantes mexicanos que toman una carrera técnica de dos años que les permita obtener un trabajo en su área

43%

Graduados en Jalisco que tienen un empleo en su área, según Jaime Reyes Robles