Crece la oposición política y regulatoria para adquisiciones

La fusión de Pfizer y Allergan se frustró debido a las reglas impuestas por el Tesoro de EU.
La venta de O2 se complica por medidas de la autoridad británica.
La venta de O2 se complica por medidas de la autoridad británica. (Shutterstock)

Vale la pena mantener buenas relaciones con las personas locales. Es un punto que no podemos perder cuando el capitán Hook se enfrentó a los hawaianos que, desmintiendo esa posterior disposición de decir leis y alohas, lo golpearon hasta la muerte. También es evidente en los fabricantes de acuerdos transfronterizos, como CK Hutchinson, Deutsche Börse y Pfizer. Los futuros compradores normalmente subestiman la oposición local. Lo hacen bajo su propio riesgo.

El problema se ilustra con la intervención de la Autoridad de Competencia y Mercados de Reino Unido (CMA, por su sigla en inglés) en la adquisición de O2, el operador británico de telefonía móvil, por 10 mil 500 millones de libras. En teoría, la empresa con sede en Hong Kong solo tenía que cumplir con los reguladores de monopolios de la Unión Europea, quienes afirmaron tener la jurisdicción sobre el caso. En la práctica, el jefe del CMA, Alex Chisholm, también tenía que entrar a pacificar la combinación de O2 con Three, de la que Hutch ya es propietario.

El lunes publicó una carta en la que demanda que se realice la adquisición únicamente si Hutch acuerda vender toda la red móvil, ya sea de O2 o de Three. La comisionada de competencia de la Unión Europea, Margrethe Vestager, corre el riesgo de parecer hostil con los consumidores de Reino Unido antes del referendo del Brexit si no se pone estricta con Hutch ahora.

Deutsche Börse, por su parte, está bajo la presión en Alemania de no cumplir con la promesa de reubicarse a Londres después de su combinación con la Bolsa de Valores de Londres. La mayor parte de las quejas proviene de los principales escritores de periódicos de Alemania y de los diputados ordinarios en el parlamento local de Hesse, el estado de origen de la bolsa de valores de Fráncfort.

Los ciudadanos de Hesse pueden ser un grupo muy feroz, como lo demostró el jinete sin cabeza de Washington Irving. El regulador independiente de Hesse parece tener pocos motivos para interrumpir el acuerdo. Pero también existe poco margen correspondiente para ajustar los términos de la combinación de 20 mil millones de libras, que están en un delicado equilibrio para entregar fusión de iguales sin una prima.

En cuanto a Pfizer, el desplome de su unión de 160 mil millones de dólares con Allergan, con sede en Dublín, de la semana pasada, marcó un punto de inflexión para los acuerdos de “inversión fiscal” de los grupos estadunidenses. El Departamento del Tesoro de EU planea frenar las reubicaciones mediante las adquisiciones a jurisdicciones donde se pagan menos impuestos. El jefe de Pfizer, Ian Read, sobreestimó la capacidad de una multinacional para trascender las fronteras nacionales.

Los tres acuerdos de fusiones y adquisiciones son circunstancialmente diferentes. El tema común es que aumenta la oposición política y regulatoria para las adquisiciones. Eso no debe ser una sorpresa después del aumento de acuerdos que ocurrió el año pasado. Cada acción provoca una reacción.