Costa Rica quiere ingresar a la OCDE

El presidente del país centroamericano tiene un plan de reformas para obtener un lugar en el club de las economías desarrolladas.
Este mes los costarricenses celebraron el 193 aniversario de su Independencia.
Este mes los costarricenses celebraron el 193 aniversario de su Independencia. (Juan Carlos Ulate/Reuters)

Ciudad de México

Unirse al elitista club de las economías avanzadas es suficientemente difícil, eso sin contar que la deuda soberana de Costa Rica ha sido rebajada al estatus de basura.

Pero Luis Guillermo Solís, el nuevo presidente, sigue presionando con las reformas fiscales y otras que, espera, puedan persuadir a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) para que vea más allá de la degradación en la calificación de la agencia Moody’s este mes y para que abran formalmente las pláticas para adherirse en marzo próximo.

Aunque Costa Rica ostenta una reputación de un despreocupado paraíso natural y probablemente es más conocido por haber abolido al ejército en 1948, en las últimas dos décadas, calladamente, ha moldeado un nuevo nicho: convertirse en un centro de alta tecnología.

El país centroamericano —relativamente un oasis en una región más conocida porque la gente intenta escapar de violencia y pobreza extremas— ha atraído 250 empresas internacionales. Intel, uno de las firmas con mayor inversión, trasladó sus operaciones de fabricación a Vietnam, pero mantiene su centro de ingeniería y diseño en Costa Rica. Una quinta parte de esas compañías pertenece a la lista de las 100 firmas más grandes de la revista Fortune, dice el presidente.

Solís es optimista y dice: “habrá más” compañías que se vayan a medida que se intensifique la competencia, por eso se esfuerza en atraer nuevos inversionistas: recientemente realizó una segunda visita a Estados Unidos desde que asumió el cargo en mayo para buscar inversiones.

Los días cuando las exportaciones de Costa Rica consistían en cosechas de plátanos y café o textiles quedaron atrás: espera que el próximo año los dispositivos médicos sean su mayor exportación.

Ese perfil —una economía abierta, subiendo en la escalera de la fabricación— fue suficiente para convencer a los 34 países de la OCDE de que Costa Rica era un buen candidato para unirse. No queda claro si la degradación retrasará la decisión.

Pero al brincar a las grandes ligas —Costa Rica se uniría a México y Chile como los únicos latinoamericanos de la organización, aunque Colombia está en pláticas para su ingreso— Solís, un outsider político, debe cumplir con sus promesas de cambio por las que ganó la elección con un aplastante 78% de los votos.

“Somos un Estado responsable, pagamos nuestras cuentas, tomamos las cosas en serio, mantenemos el Estado de derecho”, dijo. Pero después de heredar un déficit de presupuesto que se estima aumente a 6.7% del PIB el próximo año, reconoce la crisis de credibilidad que enfrenta: “tenemos que adoptar mejores prácticas”.

El politólogo y ex profesor sonríe irónicamente: eso significa lograr un difícil consenso entre las 19 fracciones de partidos que conforman cinco bloques en el Congreso en un tema en el que espectacularmente no han podido ponerse de acuerdo en el pasado: la reforma fiscal en un momento cuando él ya está implementando un “programa de austeridad muy agresivo”.

Solís ya sostuvo una primera ronda de pláticas entre partidos. “Va a ser interesante”, dice con una sonrisa. “Ya lo estoy disfrutando”.

Quiere acabar con los evasores fiscales: “El 50% de nuestros ingresos fiscales se pierde por la evasión… probablemente no estemos recolectando lo que deberíamos, lo que es algo totalmente inaceptable”. De hecho, la recaudación total por impuestos solamente representa 13% del PIB.

También quiere cambiar de un impuesto a las ventas “regresivo” a un impuesto al valor agregado, manteniendo la tasa a 13%, pero reconoce: “no quiero aumentar los impuestos antes de demostrar que estamos haciendo las cosas de manera diferente”.

Aunque Solís, quien ocupará el cargo durante cuatro años, tiene un plan muy impopular con el que podría aplicar un impuesto a las ganancias globales en ingresos obtenidos por los costarricenses en el extranjero, no ha presentado los detalles. “Esto pasará más adelante”, dijo. “Debemos poner todo nuestro esfuerzo en el IVA”.

También tiene planes de gastar 2 mil 100 mdd en infraestructura en los siguientes años y dice que el dinero ya está disponible en Costa Rica por los préstamos arreglados anteriormente.

“En general, esperamos que no sean los impuestos, sino más bien el crecimiento de la economía lo que nos permita salir de esta situación de déficit”, dijo. “Espero que con la inversión en infraestructura podamos impulsar el crecimiento a 4.3% este año y al menos a 6% en los siguientes tres años”.

Austeridad, más IVA, más inversión en infraestructura, juntos con una mejor supervisión para asegurarse de no despilfarrar el dinero, “nos dan la confianza de que podremos superar este periodo de dificultades”.

250

Empresas internacionales tienen inversiones en Costa Rica; la más importante es Intel

2,100 mdd

Inversión en infraestructura que proyecta el país en los siguientes años  para empresas

6.7%

Proyección del déficit presupuestario sobre el PIB que tendrá Costa Rica el próximo año