Congelado, plan de Estados Unidos para exportar crudo

Pierde sentido el argumento de que la prohibición de vender al exterior encarcela los suministros.
Campos de extracción de Texas.
Campos de extracción de Texas. (Cooper Neill/Reuters)

Nueva York y Londres

El mes pasado, un puñado de senadores de Estados Unidos envió una carta de advertencia al presidente Barack Obama de que levantar la prohibición de exportaciones de petróleo crudo, que existe desde hace 40 años, puede “perjudicar a las empresas, a los consumidores y a nuestra seguridad nacional”.

No tenían que tomarse la molestia. El mercado petrolero arrojó agua fría al empuje de levantar la prohibición.

El precio del crudo estadunidense se encuentra marcadamente fuerte frente a los tipos internacionales del hidrocarburo, lo que mina el argumento de que las restricciones a la exportación encarcelan los suministros nacionales y obliga a los productores a vender con grandes descuentos. La semana pasada, el precio spot del crudo Light Louisiana Sweet, de la costa de EU en el Golfo de México, se encontraba en 61 dólares el barril, superior al precio de 59.09 dólares por barril del Dated Brent del Mar del Norte, de acuerdo con Argus Media.

En los mercados de futuros, el descuento del petróleo estadunidense US West Texas Intermediate, que se entrega en el interior en Cushing, Oklahoma, recientemente se redujo hasta tan poco como tres dólares por barril frente al Brent, antes de ampliarse con el sorpresivo aumento de las reservas petroleras de la semana pasada. En alrededor de 4.64 dólares el lunes, la diferencia se redujo de más de 13 dólares el barril en marzo.

“La falta de un descuento en el petróleo nacional tiene el efecto neutral de desactivar la urgencia política de los legisladores o del gobierno de hacer algo para ayudar a los productores”, dice Jacob Dweck, socio en el bufete de abogados, Sutherland, cuyos clientes incluyen a exportadores de energía.

La estrecha diferencia entre los precios de EU y los internacionales refleja la porosidad de la prohibición y los efectos de los ajustes previos a las políticas que realizó el gobierno de Obama dentro de los límites de la ley.

A compañías con licencia EU les permite exportar petróleo crudo a Canadá. En abril, por este lado, los flujos subieron a un récord de 492 mil barriles al día, un aumento de diez veces en comparación con hace cuatro años.

Tampoco existe prohibición a las exportaciones de combustibles refinados, y las refinerías de EU redujeron el descuento para los tipos domésticos al procesar más petróleo y producir combustible para su venta en el mercado nacional y en el extranjero.

La medida de la Casa Blanca del año pasado para permitir las exportaciones de un tipo de petróleo ultraligero llamado condensado si su procesamiento se da a través de una torre de destilación también previno que hubiera una enorme acumulación de inventarios. Anteriormente, este condensado tenía que pasar por splitters (divisores) o mezclarse con crudo para su venta a las refinerías, lo que redujo el precio tanto del condensado como del crudo.

Las exportaciones de EU de condensado procesado alcanzaron 126 mil barriles diarios en junio, a partir de cero hace un año, de acuerdo con Clipper Data.

“Por el momento, la solución a la exportación del condensado parece que sugiere o al menos domesticaron el argumento de precio para las exportaciones del crudo”, dice Dweck.

Los opositores a la prohibición de las exportaciones de petróleo crudo argumentan que EU es la única economía avanzada que impone esa restricción, penaliza a las empresas de energía nacionales que deben competir con la OPEP y otros productores que pueden enviar petróleo a EU.

Los productores de American Crude Oil Exports (PACE, por su sigla en inglés) dicen que levantar la prohibición puede provocar una caída en el precio internacional del crudo.

“Con el desarrollo en Estados Unidos de ‘nuevas’ fuentes de petróleo, hay un exceso de oferta, lo que reduce el precio del crudo de EU”, dice la página de PACE.

Sin embargo, muchos le ven pocas probabilidades a que cambie la política de exportaciones antes de 2017.

Robert McNally de la consultoría Rapidan Group, un ex asesor de petróleo de alto nivel en la Casa Blanca de 2001 a 2003, dice: “La razón principal es el persistente temor a que aumenten los precios de la gasolina como resultado y que se les culpe por eso. La segunda razón es el la menor diferencia entre el Brent y el WTI que le manda señales a la administración Obama de que no hay urgencia para hacer esto”.

Jason Bordoff, de la Universidad de Columbia, ex asesor de energía de Obama, dice que si bien levantar la prohibición tiene sentido, una combinación de una mayor salida disponible para las exportaciones, una menor diferencia en el precio del petróleo, y la posible desaceleración de la producción en EU “reducen, para algunos, el sentido de urgencia de que se tiene que cambiar esta política rápidamente para prevenir una grave dislocación del mercado”.

Las causas de la menor diferencia del precio del petróleo se extienden por el Atlántico. Hasta el mes pasado, los inventarios de crudo en el noroeste de Europa alcanzaron 61 millones de barriles, los más altos en al menos dos años, según Genscape.

“A fin de cuentas, la prima es el único factor real que mueve el petróleo”, dice un comerciante europeo de petróleo. En el arbitraje, “al parecer la economía no parece funcionar en este momento”.

Si aumenta la producción de Estados Unidos —la Administración de Información Energética de EU ve un crecimiento de más de un millón de barriles diarios entre esta fecha y 2018— las restricciones de las exportaciones pueden deprimir aún más los precios de EU. Levantar la prohibición puede generar una mayor producción, de acuerdo con la consultoría IHS.

Pero por ahora, el mundo no ruega por el petróleo estadunidense.

Seth Kleinman, analista de Citigroup, dice: “Si se elimina la prohibición para las exportaciones de crudo de EU y el crudo ligero y dulce empieza a salir de EU (costa del Golfo), puede batallar para encontrar un hogar en el mercado europeo que tiene un buen suministro. Solo puede añadir a la sobreoferta en la cuenca del Atlántico, y puede perjudicar al Brent más de lo que ayuda al WTI. Bien puede ser un caso donde los participantes estadunidenses de exploración y producción deben tener cuidado con lo que desean”.