Comparte Valles Mattox claves para superar retos laborales

En conferencia, el director general de DITEC expuso las lecciones extraídas durante la construcción de la Torre Reforma, el edificio más alto de México
Rodolfo Valles Mattox, director general de la empresa DITEC.
Rodolfo Valles Mattox, director general de la empresa DITEC. (Foto: Especial)

Puebla

Preparación, inventiva y trabajo en equipo son herramientas necesarias en la superación de cada reto laboral, aleccionó el doctor Rodolfo Valles Mattox, director general de la empresa DITEC (Diseño Integral y Tecnología Aplicada), en la conferencia "El reto de construir un rascacielos: Torre Reforma" que impartió ante estudiantes de la Facultad de Ingeniería de la BUAP.

Seis casos resumieron los problemas a los que los profesionales de la construcción se enfrentaron desde 2007 al elevar la Torre Reforma ubicada en la Ciudad de México, un ambicioso proyecto de instituciones nacionales e internacionales que contará con 244 metros de altura distribuidos en 57 niveles, haciendo de ella la más alta del país.

Lo moderno y lo histórico aprenden a convivir

"La primer lección tras estos años de práctica fue que hay que pensar, pero no sólo como ingenieros, hay que pensar y aprender a dialogar como en las demás disciplinas. Esto se logra pensando como equipo, no como persona. Yo estudié mi licenciatura y no había ninguna materia de movimiento de casas, pero ustedes tienen los conocimientos, el tema es ligar los conceptos".

Con estas palabras inició la explicación de la primera de las vicisitudes a las que se enfrentaron para la construcción de la Torre Reforma: la interferencia en el terreno de una casa construida en la primera mitad del siglo XX, catalogada como patrimonio artístico de la Ciudad de México por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y por lo tanto sujeta a conservación y restauración.

La solución del reto contempló tres opciones: respetar el edificio sin tocarlo; desmontar la construcción pieza por pieza y volver a unirla una vez terminado el trabajo de construcción o la opción elegida por el equipo: alzar la construcción de mil 500 toneladas, equivalente al peso de mil automóviles, moverlo temporalmente y una vez terminada la obra, relocalizarla como parte del edificio.

"Lo moderno encontró la forma de convivir con lo histórico" y gracias al esfuerzo del equipo de ingenieros, arquitectos y demás personal se construyó una bandeja gigante de debajo de la casa y dos rieles sobre los que se deslizo la misma. Usando dos gatos hidráulicos, se alzó la casa y durante dos meses se estructuraron los muros necesarios en el terreno, periodo tras el cual se regresó la casa a su lugar original.

"Como la casa ya existía y es histórica, realmente la licencia de construcción no fue para una construcción nueva, sino para una ampliación: a la pequeña casa de dos pisos se le agregaron diez sótanos y 57 pisos", comentó Valles Mattox en tono irónico.

Subestructura y superestructura: los retos del proceso constructivo

El análisis de datos, el uso de instrumentos adecuados y la previsión fueron los pilares que permitieron superar los siguientes retos. Así, durante el segundo reto consistente en la caracterización del suelo sobre el cual se construye la Torre, se pusieron en práctica exploraciones, sondeos y pruebas que determinaron el diseño y modo en que se construiría la Torre.

El tercer caso consistió en la corroboración de las deformaciones y capacidades del suelo a través de instrumentos de medición y pruebas de campo, tarea por la cual se determinó el grado de incertidumbre y por lo tanto, se diseñaron las medidas de seguridad necesarias para la construcción del rascacielos.

Los casos cuatro y cinco se centraron en la subestructura y en el reto para construir una cimbra que permitiera contener el terreno, meter una retroexcavadora y posteriormente llegar a los 32 metros de profundidad. Gracias a ello se erigieron los cimientos, se comprobaron las características del terreno y se evitó el riesgo en estructuras vecinas.

La superestructura o proceso de montaje fue el último reto que el Director DITEC expuso, específicamente la tarea de asegurar la edificación mediante tensores diagonales que le permiten resistir cargas sísmicas. Además, explicó la necesidad de cambiar maquinaria constantemente y remover la cimbra mientras la construcción avanza en promedio 210 centímetros por semana, es decir medio piso.

Sustentabilidad y modernidad, culminación de esfuerzos

Las características del edificio una vez terminado, le darán un perfil moderno y ecológicamente amigable, ya que contará con un estacionamiento robotizado, en el que los automóviles serán colocados en cajones sin necesidad de intervención humana. Esta innovación permitirá el ahorro de energía ya que los automóviles permanecen apagados mientras se estacionan y no necesitan iluminación en los cajones donde se almacenan.

La Torre Reforma está precertificada como un proyecto sustentable al usar con eficiencia aguas residuales, energía y espacios verdes dentro del mismo. Además, la diversidad y amplitud de sus espacios permitirá el albergue de oficinas, gimnasio, sky lobby y plaza.

Valles Mattox finalizó la conferencia comunicando a los universitarios las sugerencias extraídas de su experiencia, entre ellas evitar la copia de soluciones y sustituirla por el análisis y adaptación a cada caso particular; estudiar con detenimiento, evitar la presuposición utilizando pruebas, análisis y opiniones adicionales y fomentar el trabajo multidisciplinario y en equipo.