Comparte Lozoya su proyecto para modernizar Pemex

Muestra un sentido de urgencia por impulsar la competitividad de la empresa productiva del Estado a escala internacional.
El responsable de Petróleos Mexicanos.
El responsable de Petróleos Mexicanos. (Claudia Guadarrama/Archivo)

Ciudad de México

Emilio Lozoya Austin es el encargado de transformar Petróleos Mexicanos, el gigantesco monopolio de hidrocarburos, en un ágil competidor del siglo XXI, pero casi pareciera no creerlo él mismo.

La empresa solía tener 100 oficinas de compras por separado, recuerda Lozoya, director general de Pemex. Recientemente, el funcionario se deshizo de esas oficinas, con lo que ha ahorrado casi 600 millones de dólares desde enero, y esta semana espera que se conforme una nueva junta de administración que le permita acelerar su plan de renovación corporativa para terminar con 80 años de aislamiento autoimpuesto del sector energético de México.

A pesar de ser aplaudida en el extranjero, esta liberalización ha sido aceptada de mala gana por la mayoría de los mexicanos. Las encuestas sugieren que todavía 40 por ciento se opone a la apertura del sector.

La primera reunión de la nueva junta de administración de la empresa productiva del Estado, programada para octubre venidero, deberá aprobar su plan para agilizar Pemex con dos divisiones: una hacia arriba y la otra hacia abajo, reemplazando la estructura actual de “cuatro culturas corporativas que operan como silos”.

Con compras centralizadas y economías de escala “podríamos hablar de miles de millones de dólares de eficiencia y ser más ágiles para planear, desarrollar y extraer hidrocarburos”, le dijo Lozoya en entrevista exclusiva al Financial Times.

Esto será crucial para la capacidad de Pemex de manejarse por sí mismo, “como cualquier corporación internacional de nuestro tamaño… tan parecida como sea posible a una empresa privada”.

Espera que pronto Pemex pueda retomar su posición como el mayor productor de petróleo de América Latina, que actualmente ostenta la brasileña Petrobras, con 141 mil millones de dólares de ingresos el año pasado contra 123 mil mdd de la empresa mexicana en el mismo periodo.

Es una ambiciosa transformación de la compañía que los mexicanos asocian, normalmente, con el clientelismo y la corrupción. Y, sin embargo, la empresa es central para frenar la disminución de la producción de una década y también asegurar la inversión necesaria para desarrollar una energía barata y abundante.

La esperanza es que sea una versión mexicana de la revolución de gas shale que desató el resurgimiento de la manufactura en Estados Unidos.

Mientras tanto, las autoridades mexicanas le quitaron a Pemex los activos que podrían ser explorados y desarrollados de manera más eficiente por empresas privadas con mayores recursos financieros y conocimientos técnicos.

Estos activos incluyen la exploración en aguas profundas en el Golfo de México y zonas de shale, cuya geología es similar a las formaciones texanas.

Los funcionarios mexicanos se están preparando para licitar el próximo año 169 campos, esperando atraer 50 mil 500 millones de dólares de inversión para 2018. Las empresas extranjeras pueden entrar en licitación por primera vez sin Pemex, aunque también pueden participar en los consorcios de licitación.

Se espera que para noviembre la Comisión Nacional de Hidrocarburos, órgano desconcentrado de la Secretaría de Energía federal, haya trabajado en los términos y condiciones de los contratos, así los documentos para la licitación saldrán a la venta entre febrero y mayo de 2015. Los primeros contratos deberán adjudicarse entre mayo y septiembre de ese año.

Antes de eso, Pemex espera haber cerrado joint-ventures con empresas prestadoras que actualmente trabajan en 22 campos. No habrá licitación para esos campos ya que la reforma les permite convertirlos en nuevos contratos de producción compartida, utilidad compartida o licencias que esperan que sean más lucrativas que los contratos del antiguo régimen.

Lozoya espera que algunos de los bloques de la Ronda Uno estén cerca de esos campos compartidos, para lograr economías de escala e infraestructura.

Mientras tanto, están los planes de Petróleos Mexicanos para importar crudo ligero de Estados Unidos y mezclarlo con su producción para impulsar los márgenes de las refinerías, pero Lozoya no habló de volúmenes.

El entusiasmo de Lozoya es palpable, pero se mantiene cauteloso. “No queremos crear expectativas que no podamos cumplir”, advierte el director de la empresa.

600 mdd

Ahorro de Pemex al desaparecer 100 oficinas de compras.

123 mil mdd

Ingresos por producción petrolera en 2013.

169

Campos para producción a licitar el próximo año.