Comer saludable, un lujo en mercados emergentes

Estudio revela que los costos de las frutas y las verduras aumentaron hasta 91 por ciento de 1990 a 2012.
Bolsas de frituras en el Palacio de San Lázaro.
Bolsas de frituras en el Palacio de San Lázaro. (Mónica González)

Alimentarse de manera saludable se ha convertido en un lujo en los mercados emergentes, los impuestos a la comida chatarra y a los refrescos con azúcar, como lo hizo México, pueden ser una solución.

Esa es la conclusión de un nuevo estudio que realizó el UK Overseas Development Institute, que le dio seguimiento a los precios de los alimentos en China, Brasil, Corea del Sur y México de 1990 a 2012.

Encontró que el costo de frutas y verduras aumentó hasta 91 por ciento, superior a la inflación de precios al consumidor, mientras que los precios de algunos alimentos procesados, como las comidas preparadas, cayeron una quinta parte en términos reales.

Esas son malas noticias para los países que luchan con el aumento en los niveles de obesidad, como lo hacen cada vez más los mercados emergentes, porque el estudio demostró que los mayores precios de la comida chatarra disuaden el consumo, de acuerdo con el reporte.

En resumen, los mercados emergentes siguen las tendencias de alimentación poco saludables de Reino Unido y Estados Unidos. Por ejemplo, el precio de un helado en Reino Unido se redujo a la mitad entre 1980 y 2012, mientras que el de las verduras frescas verdes se triplicó.

Para ponerlo en perspectiva, los brasileños comen el equivalente a 140 Big Macs adicionales cada año en alimentos ultraprocesados, listos para comer, señala Steve Wiggins, autor principal del informe.

En Corea el precio de una col —el principal ingrediente para el alimento básico nacional, el kimchi— aumentó 60 por ciento entre 1975 y 2013, sobre la base de precios indexados, mientras que en China el costo de las verduras frescas verdes se duplicó en las últimas dos décadas.

Esa gráfica del reporte, la primera en su tipo que cubre los mercados emergentes, explica con crudeza el problema.

“Hay dos cosas que ya son claras. Una es que los precios de frutas y verduras aumentaron de manera considerable desde 1990, principalmente entre 2 y 3 por ciento en promedio anual, o entre 55 y 91 por ciento entre 1990 y 2012”, señala el documento.

“La otra es que cuatro de cada seis productos procesados, que son significativos para las estimaciones, muestran precios cayendo desde 1990. La mayoría de los otros alimentos aumentó sus precios entre 1 y 2 por ciento al año, con excepciones de caídas de precios como el arroz en Corea y el pollo en México” agregó.

¿Por qué pasa eso? Wiggins señaló que las frutas y verduras a menudo tienen un mayor “valor agregado” en las estanterías de los supermercados estos días, lo que significa que, por ejemplo, los prelavan o empacan, lo que aumenta el precio. También señaló que lo que alguna vez era producto de temporada ahora se encuentra disponible todo el año, otro factor que aumenta el precio.

México, la segunda mayor economía de Latinoamérica, que vio que el costo de sus alimentos básicos, la harina de maíz y las tortillas, aumentó casi al doble en 2014 frente a su nivel de principios de los años 80, y donde siete de cada 10 adultos y una tercera parte de los niños son obesos o tienen sobrepeso, abrió un camino para introducir un impuesto a las bebidas azucaradas y los alimentos con alto contenido calórico a principios de 2014.

“Es importante no pretender que todo lo que necesitas hacer para cambiar la dieta es cambiar el precio y todo lo demás se solucionará por sí mismo a través del mercado”, dijo Wiggins a Financial Times.

¿Funcionan los impuestos? Se necesita más información de México, pero puede ser, afirma el informe, particularmente si los ingresos que genera el impuesto se utilizan para subsidiar frutas y vegetales.

Un estudio británico que se cita en el informe sugiere que si los ingresos de un impuesto de 17.5 por ciento sobre las ventas de alimentos poco saludables se utilizan para subsidiar frutas y verduras, se podrían evitar alrededor de 6 mil 400 muertes prematuras al año por condiciones cardiacas y cáncer. Eso, en comparación, es más de tres veces la cifra de personas que mueren en accidentes en carretera en Reino Unido cada año.

Wiggins dijo que el impuesto en México a la comida chatarra ofrece “lecciones valiosas para otros países en desarrollo y economías emergentes”, pero señala que probablemente no sean necesarias las “medidas estalinistas” para hacer que las personas mejoren sus hábitos alimenticios”.

Citó un estudio en Estados Unidos de 2011 que sugiere que la clase trabajadora aumentó en promedio 10 libras (4.5 kilogramos) de peso cada década en los últimos 40 años, y que la causa puede ser un exceso de solo 100 kilocalorías diarias.

“Es muy poco ejercicio y demasiada comida, pero se traduce en aproximadamente medio sándwich y caminar entre 15 y 20 minutos”, dijo. “Te gustaría pensar que no es un reto demasiado grande”.