Coches autónomos, riesgo para seguros

En unos años, las pólizas bajarían de precio y los fabricantes asumirían parte de la responsabilidad, advierten analistas.
Google es uno de los desarrolladores que más ha avanzado en vehículos atónomos.
Google es uno de los desarrolladores que más ha avanzado en vehículos atónomos. (Especial)

Fue una experiencia como del tipo de la era espacial, dijo uno de los primeros usuarios de los nuevos coches sin conductor de Google. Es fácil ver por qué. La idea de una flota de autos que circulan sin la necesidad de algún tipo de control humano parece algo que sale de la ciencia ficción.

Pero de acuerdo con la consultora Fehr & Peers, la mitad del tráfico de EU será autónomo entre 2040 y 2050 cuando los principales fabricantes pefeccionen su tecnología y logren que sea masivamente asequible. Para la industria de seguros “va a tener un impacto importante”, apunta John Cusano, director general senior de seguros globales de Accenture.

La cobertura del sector de motor es uno de los pilares de la industria de seguros. De acuerdo con Autonomous Research, una compañía de investigación de inversión, representa cerca de 42 por ciento de las primas de seguros globales.

La mayor causa de los accidentes es el error del conductor. Esto representa alrededor de 90 por ciento de los percances. Al quitar a los seres humanos y sus errores, dice la teoría, la necesidad de un seguro va a disminuir.

Los investigadores de Autonomous analizaron los posibles costos para la industria, y aseguran que la prima mundial promedio de motor va a caer de 541 dólares en la actualidad a 334 dólares para 2060.

Se espera que el descenso de las primas llegue mucho tiempo antes. Aunque los vehículos autónomos todavía están en etapa de pruebas, una nueva gama de gadgets ya hacen que los coches sean más seguros para conducir. En la última década, los fabricantes cambiaron el enfoque de hacer que los accidentes sean menos perjudiciales cuando ocurren a asegurar que, en primer lugar, no ocurran.

Herramientas como la detección de los puntos ciegos, la ayuda para estacionarse y el control de crucero son ya algo relativamente común en muchas partes del mundo. Swiss Re, una de las reaseguradoras más imporante del mundo, estima que ese tipo de sistemas reducirá 16 por ciento los accidentes en las autopistas para 2020, y 12 por ciento en otro tipo de caminos.

La siguiente generación de gadgets incluirá sistemas que permitan que los coches reúnan información de otros usuarios de la carretera y la infraestructura, como semáforos, para ayudar a detectar y evadir los peligros. Swiss Re espera que estos sistemas más avanzados lleven a un descenso de 45 por ciento los accidentes en las autopistas y 28 por ciento en otros caminos.

“Se presentan aumentos en la capacidad de sofisticación y de seguridad, así que la cantidad y gravedad de los accidentes, y los seguros que requieren, van a caer”, dice Cusano.

Muchas empresas ya trabajan en prototipos; Google y Tesla se encuentran entre los desarrolladores de mayor perfil de vehículos autónomos, pero fabricantes tradicionales como Volvo, Toyota, Ford y GM también participan.

Incluso si los retos tecnológicos se pueden superar fácilmente, todavía hay una serie de problemas que deben resolver antes de que la ciencia ficción se vuelva realidad. Estos abarcan desde la forma como interactúan los vehículos autónomos con los que conducen los seres humanos, hasta el marco legal y la forma en que estos nuevos vehículos se van a asegurar.

También hay actitudes públicas a considerar. De acuerdo con una encuesta de la Institución de Ingenieros Mecánicos de Reino Unido, 55 por ciento de las personas dijeron que es poco probable que quieran ser pasajeros de un coche sin conductor.

Vienen iniciativas en camino para superar estos obstáculos. El gobierno de Reino Unido creó grupos de trabajo para evaluar las implicaciones tecnológicas, prácticas, legales y de seguros de los coches sin conductor.

El consorcio Venturer, con sede en Bristol, investiga una serie de cuestiones tecnológicas, legales y de seguros. El consorcio Autodrive de Reino Unido planea crear un sistema de coches autónomos que se pueda usar en los caminos de la ciudad. Mientras tanto, Flourish, otro consorcio, observa las necesidades de los usuarios.

Nueva modalidad

Una de las grandes interrogantes para todos los consorcios que tienen que considerar es cómo se van a asegurar los coches sin conductor. Los seguros del sector de motor suelen ser un producto de responsabilidad personal para los conductores. Pero si los coches se conducen solos, es posible que los fabricantes del vehículo tengan que asegurarse contra el riesgo de un mal funcionamiento de sus vehículos.

Los investigadores de Autonomous creen que esto cambiará radicalmente la forma como se venden las pólizas para autos. En la actualidad, 87 por ciento de los seguros son personales, en lugar de comerciales. Para 2060, añade Autonomous, solo 40 por ciento de las pólizas serán personales y el resto será una mezcla de pólizas comerciales y pólizas de responsabilidad del producto.

Para algunas aseguradoras, el movimiento a los vehículos sin conductor es solo el principio. XL Catlin, una aseguradora, se alió con Oxbotica —un grupo que surgió de la Universidad de Oxford que se centra en los robots— para explorar el potencial para el control autónomo en una gama de vehículos y sistemas, no solamente coches.

“Va a desafiar nuestros conceptos actuales de responsabilidad”, asegura Mike McGavick, presidente ejecutivo de XL Catlin. “Esto va a pasar de ser riesgo individual a ser riesgo de sistemas. Es una fuente de seguros totalmente nueva que no existía anteriormente”.

Freno

Autonomous estima que la frecuencia de reclamaciones va a caer de 9 por ciento en la actualidad a 2.4 por ciento para 2060.

Reversa

Las primas de Reino Unido caerán 63 por ciento para 2060, y las utilidades por seguros de auto van a caer 81 por ciento.

Giro

En la actualidad, 87 por ciento de los seguros de auto son personales, y para 2060 la cifra bajará a 40 por ciento.