Clases de remo en Venecia

Row Venice es una organización que permite a los turistas remar por un día los famosos canales de esta ciudad italiana.

Venecia

"Esto es lo más cerca que estarás de caminar sobre el agua", dice Nan McElroy, mientras muestra su amplia sonrisa. Estoy de pie, insegura, en un bote de madera veneciano con el fondo plano, y el agua parece demasiado cerca de mis pies.

Ella es de Kentucky, hace una década llegó a Venecia y nunca se fue. Y verla parada a lo alto en la parte posterior de una histórica batela coda di gambero (bote de cola de camarón), guiándolo con su largo remo con una habilidad increíble a través de estrechos canales, y escucharla dar el estremecedor grito en voz ronca -Hooo-ah-way-eee" que tradicionalmente advierte a otros barqueros en curvas ciegas y puentes bajos, ella parece una veneciana hasta el tuétano.

Excepto que muy pocos vencianos hacen esto, el voga alla veneta, el estilo tradicional de remo veneciano. Por supuesto, hay gondoleros, para los turistas; además de eso, McElroy me dice, sólo quedan ocho de estos batele en la laguna veneciana: sus delgados y alargados extremos no se adaptan a un motor fuera de borda.

McElroy, con otras cuatro amigas de diferentes nacionalidades -"venecianas por nacimiento o por elección", como dicen ellas- establecieron Row Venice, una organización sin fines de lucro que enseña la voga. Ofrecen varias opciones: una lección de remo simple la "Venezia di Sera", remo nocturno (mágico y muy recomendado); y el "Cicchetto Row", en donde tu esfuerzo tiene la recompensa de paradas en pequeños bares a orillas del canal para degustar vinos y cicchetti, las tapas locales.

Naturalmente, elijo la última. McElroy empieza a hablarme sobre el bote con la tranquila intensidad de un entusiasmo que nunca aburre, y después me muestra, literalmente, las cuerdas. Y los movimientos. Un pie bien en frente del otro; tuerce tu remo; un paso adelante; empuja directamente desde el hombro como si estuvieras empujando un mueble.

Para cualquier persona acostumbrada al remo "normal", esto no podría ser más contrario al sentido común. Pero, sorprendentemente, las tranquilas instrucciones de McElroy, que repite gentilmente detrás de mí una vez que estamos en camino, en verdad funcionan, y me encuentro capaz de realizar algunos movimientos de remo que no son totalmente ridículos. Poco tiempo después nos dirigimos hacia la amplia y terrorífica laguna norte, donde los taxis acuáticos del aeropuerto pasan ruidosos a lo largo de canales de aguas profundas y los jóvenes pilotos salen con sus chicas para dar un paseo en un bote con un ensordecedor motor de diesel en un sábado por la noche.

Pero McElroy decidió que voy a probar su lugar, en la parte posterior, con un remo más largo, será un milagro que no caiga. Entonces, de repente, mete su propio remo en el agua y para mi sorpresa sólo se sumerge un metro y medio. "Si caes, simplemente puedes caminar", me dice en broma.

De regreso en los canales de Cannaregio, la multitud de la noche del sábado está afuera, en las anchas aceras de Fondamenta de la Misericordia: estudiantes, familias con niños pequeños, algunos extranjeros, hablan, comen, holgazanean con una efervescente luz del sol de la tarde. Ocasionalmente aplauden: por ver un vogatori, especialmente un par de mujeres, una rareza en estos canales.

Nuestra primera parada es en la Osteria Timon, donde nos amarramos junto a una barcaza amarrada que se utiliza como una extensión del bar, y McElroy nos sorprende con una botella de prosecco, perfectamente refrigerada, de una hielera debajo del asiento. No puedo recordar un momento en que haya estado más feliz de ver un vaso de plástico de vino espumoso.

Entonces ella salta del bote y entra en un bar abarrotado, para volver a surgir con un plato de cicchetti súper bonito.

El cicchetti de hoy incluye algunos guiños a la tradición -baccalà in tecia (un manchón deliciosamente balanceado de bacalao a la crema y pan), algunos salamis frescos, y la antigua reserva, una anchoa enroscada en un trozo de huevo duro- pero el riccota con guarnición de fresa y el Gorgonzola con nueces habla de una fusión contemporánea. En su juventud, Cosua nos dice, "todo era frito, todo", pero el nuevo estilo de cicchetti como este se dirige para otro grupo de gente.

En el Vino-Vero, más adelante en el mismo canal. Matteo Bartoli, un toscano, abrió un bar con su hermano apenas hace unos meses. Un delicado Borgoletto Soave, un fuerte Catarratto di Sicilia 2013 y un blanco Veronese biológico 2012 se unen con el vino del propio Bartoli, que se produce en Toscana, una mezcla con chispa de Pinot Noir y Sangiovese que, me doy cuenta con preocupación (todavía tenemos que remar) tiene un grado de 14 por ciento.

También aquí, los cicchetti aquí,son ligeramente diferentes y deliciosos, y lo más destacado -un generoso montón de baba ganoush aderezado con un remolino de prosciutto sedoso, un mousse de pimiento rojo iluminado por un golpe de chile- de manera apropiada, los venecianos sólo en la medida de la ciudad siempre ha sido un lugar donde se encuentran las culturas.

Ya es tarde, y el sol está bajando, pero McElroy está determinada a que lleguemos al corazón de la ciudad tradicional, por lo que viajamos a través de algunas tortuosas vueltas del canal hasta La Vedova, una institución veneciana famosa por sus polpette (albóndigas). Pero para el momento en que llegamos, el polpette ya se había terminado.

Esa es una buena razón para regresar. Y a modo de compensación, la luna creciente color plata y la tranquilidad de la noche fueron suficiente para atraernos al Gran Canal.

Row Venice ofrece clases desde 80 euros: rowvenice.com