La "City" advierte el advenimiento de un mundo de ceros

Inflación, crecimiento del PIB por persona y expansión en materia de productividad planos, pronósticos de pesimistas.
El ministro de Finanzas británico, George Osborne.
El ministro de Finanzas británico, George Osborne. (Andrew Matthews/Reuters)

Varios líderes de la City de londres advirtieron sobre las perspectivas económicas globales y citan un “desafortunado” contexto posterior a la crisis en un “mundo de ceros”, donde los bancos centrales luchan con la posibilidad de relajar más las políticas monetarias ultraflexibles.

Nigel Wilson, director ejecutivo de Legal & General, dijo: “Nos dirigimos hacia un mundo de ceros, incluidos inflación cero, cero crecimiento del PIB per cápita y cero crecimiento en la productividad”.

Sus comentarios se reflejaron en los de la gestora de fondos de Reino Unido Helena Morrissey, de Newton Investment Management, quien dijo: “Si ‘desafortunado’ es desplegar un intento por usar la inflación de activos para generar un crecimiento sustentable, y tener confianza en la capacidad de los banqueros centrales para siempre poder hacer ‘lo que sea necesario’ para preservar la riqueza de los que buscan estar al frente de las inyecciones oficiales de liquidez, entonces, probablemente la respuesta es ‘sí’”.

Otros jefes en la City también expresaron opiniones pesimistas en el más reciente debate en línea en FT City Network, un foro de más de 50 financieros, líderes empresariales y legisladores. Respondieron a las preguntas sobre las recientes proyecciones económicas a la baja del canciller George Osborne y de Mark Carney, el gobernador del Banco de Inglaterra.

Sin embargo, a pesar de los comentarios incluso más sombríos de Morrissey y Wilson, la mayor parte de las opiniones en FT City Network resultaron más equilibradas.

Win Bischoff, FRC. Es poco probable que el heroico mejor desempeño de la economía de Reino Unido continúe en 2016, de la misma forma como fue en los últimos dos años. Sin embargo, se mantendrá a salvo. Se tienen que reducir las expectativas. Los políticos y los banqueros centrales pueden hacer esto de la misma manera que los directores ejecutivos de las empresas reducen sus directrices.

John McFarlane, Barclays. Los últimos años pusieron en evidencia un mundo de dos niveles, los mercados emergentes y los países ricos en petróleo fueron los consentidos, y el mundo desarrollado todavía se está recuperando de la crisis financiera global. Dicho esto, vimos una fortaleza relativamente normal en Estados Unidos y en Reino Unido, y Europa en general es débil, pero algunos países son fuertes. Eso ya no pasa más.

Siempre es poco fiable predecir los resultados en el ojo del huracán. Mi opinión es que tenemos que digerir la nueva normalidad y esperar a que llegue la claridad. Dudo que un desastre sea inminente, y si bien no es emocionante, las cosas van a mejorar poco a poco. En mi opinión, la economía de EU es la clave aquí. En el pasado siempre confié en que crezca y levante a los demás, y siento que eso es lo que va a pasar de nuevo.

James Bardrick, Citigroup. Siempre tenemos mucho cuidado en no generalizar, incluso dentro de las regiones las situaciones de los países y las perspectivas son muy diferentes.

Me preocupa la desaceleración en China y la volatilidad de los mercados. Siempre observo estrechamente la situación económica en Rusia, así como el impacto que tienen los bajos precios de la energía en los países con economías que dependen de la exportación del petróleo. También espero que Brasil siga en recesión en 2016, y que las políticas fiscales impopulares posiblemente agraven eso. Sin embargo, otros se encuentran en una buena posición para beneficiarse de esas tendencias macro, como India y México.

Las desaceleraciones y las recesiones pueden y van a ocurrir en algunos países, aunque espero que el trabajo hecho desde la última crisis signifique una industria financiera y bancaria más fuerte y resistente que pueda capear la tormenta.

Helena Morrissey, Newton. En Newton siempre tomamos en cuenta de que en lugar de fijar los precios a la energía y a la inflación de los precios al consumidor que se suponía que crearía una política monetaria súper flexible, somos testigos de la creación de una abundancia en la capacidad en todo el rango general de sectores e industrias. No nos sorprendería ver que los acontecimientos se transformen en un periodo más complicado para los mercados y la economía del Reino Unido.

Jean-Pierre Mustier, Tikehau. Tenemos que aprender de nuevo a vivir en un mundo financiero más volátil, que trajeron mayores cambios en las políticas del banco central. Los mercados de capital son globales y cualquier decisión de la Reserva Federal tiene un impacto desproporcionado en ellos, incluso si los catalizadores son el petróleo o la economía china.

Pero una mayor volatilidad no significa que regrese la crisis de 2008, pues el contexto es muy distinto. Los balances de los bancos son mucho más sólidos, su refinanciamiento a corto y largo plazos no es un problema.

Brenda Trenowden, 30% Club. Salimos de un periodo prolongado de alta expansión cuantitativa que evitó el apocalipsis, alivió algunos de los síntomas, pero que no regresó al mundo a un camino prudente de crecimiento económico sostenido. Existe la preocupación de una desviación entre los fundamentos económicos y la inflación de los precios de los activos. La gran mayoría de las grandes corporaciones en Reino Unido pudieron acumular efectivo con una inclinación hacia las recompras de acciones y la inversión de capital en fusiones y adquisiciones. Esto, junto con un claro cambio hacia la renta fija de bajo rendimiento y los activos reales que reciben el impulso de la búsqueda de la rentabilidad, sobrecalentó los mercados de valores.

Simon Walker, Institute of Directors. En Gran Bretaña, el número de personas que tienen empleo está en un máximo histórico, el crecimiento del salario es de 2 por ciento frente a un escenario de inflación de casi cero; no obstante la miseria real de las familias afectadas por los cambios estructurales, el desempleo es tan bajo como puede ser. El gobierno recorta suavemente el gasto. Las políticas fiscales y monetarias se mantienen sincronizadas, y tanto el canciller como el gobernador del Banco de Inglaterra son debidamente cautelosos.