Cierran 1,200 maquiladoras en 19 años de Libre Comercio

Con la firma de Vicente Fox para la liberación de los aranceles de los productos chinos, fue considerado el tiro de gracias para las micro y pequeñas empresas de San Martín

San Martín Texmelucan

En 19 años del Tratado de Libre Comercio desaparecieron mil 200 maquiladoras en la región de San Martín Texmelucan. En 1994 cuando entraron en vigor entre México, Estados Unidos y Canadá, había un total de de 2 mil pero en este 2013 quedan 800.
Con información de la Unión de Maquileros y Confeccionistas de la región de Puebla y Tlaxcala, en su mayoría son talleres familiares o micro empresas, dedicadas a la confección. El problema es la competencia desleal de productos que ingresan de importación.
José Luis Pérez Garay, representante de esa Unión de Maquileros, atribuyó como principal factor el ingreso de productos asiáticos.
El empresario dijo en entrevista que la época de oro fue la década de los noventa, siendo las maquiladoras la principal fuente de generación de empleo.
Estudios de María Eugenia Martínez de Ita, Germán Sánchez Daza, Guillermo Campos Ríos, académicos de la UAP, sobre la industria maquiladora en Puebla en la que firman que durante la época de las “vacas gordas”, se  llegaron a mantener tasas de crecimiento en el empleo del 15% anual y “estaban contribuyendo, nada más y nada menos, que con el 75% de la capacidad de generación de empleo que tiene el mercado laboral poblano”.
Sin embargo, este sector ha venido a la decadencia, así lo refiere el líder de los maquileros, Pérez Garay, con la apertura del mercado nacional al Tratado de Libre Comercio, firmada por el ex presidente de México Carlos Salinas de Gortari.
Pero el tiro de gracia lo recibieron con la firma de Vicente Fox, con la liberación de los aranceles de los productos chinos, sostuvo.
El entrevistado anunció que la Unión de Maquileros y Confeccionistas de Puebla y Tlaxcala, ha iniciado un nuevo censo de maquileros en la región de San Martín Texmelucan, comprendida por los municipios de Huejotzingo, Tlahuapan, Tlalancaleca, San Salvador El Verde y Texmelucan, actividad que realiza Javier Hernández Romero, secretario de esta organización.
Consideró que así como han desaparecido algunos talleres por la falta de trabajo, también se debe a que la existencia de sindicatos fantasmas, que llegan a amenazarlos con huelgas, y demandas ante la Junta de Conciliación y Arbitraje.
Agregó que otras de las dificultades es que no pueden acceder a los créditos bancarios, por lo cual, la Unión de Maquileros buscará alguna financiera que los quiera apoyar.
Destacó que la nueva reforma hacendaría vendrá a complicar los escenarios del sector maquilero, pues actualmente es más fácil importar la prenda de vestir que producirla.

TALLERES TRABAJAN PARA EL DF

Los académicos llaman a los micros empresas “talleres clandestinos”. Se refieren a estos como pequeños negocios donde sólo la familia trabaja, y algunas pocas logran contratar a más personal.
Las pequeñas y medianas empresas maquilas para la Ciudad de México e incluso laboran para los tianguistas que tienen su centro de comercio en el tianguis de San Lucas Atoyatenco.
En San Martín Texmelucan se encuentra ese tianguis, en el cual se comercializan prendas de vestir producidas en la región, lo que representa una alternativa al trabajo bajo el régimen de maquila.
Las micro y pequeñas empresas compiten directamente contra las importaciones asiáticas. Por lo que los tianguistas, subcontratan a los talleres para su propia producción, Sin embargo, está expuesta a fuertes cambios de temporada, por lo que los productores tienen dificultades para planear su producción a largo plazo.
En este sentido, las temporadas fuertes de acuerdo para el dirigente Manuel Valencia, de la Federación de Comerciantes, Colonos y Campesinos de los Estados de Puebla y Tlaxcala, en Semana Santa, agosto, y la fuerte de fin de año.
Incluso otro de los dirigentes del tianguis, Juan Garzón Contreras, reiteró que este centro de comercio considerado uno de los más grandes de Latinoamérica es la segunda fuente de empleo por debajo de la armadora alemana Volkswagen.
De acuerdo a Lisa Carstensen, en su artículo “La maquila clandestina: el trabajo a domicilio informal en la Industria Textil y del Vestido en Puebla, México”, destaca que el trabajo a domicilio en las cadenas productivas globales se beneficia “de estructuras y relaciones sociales locales tales como las comunidades, las familias y las relaciones de género”.

Fábricas del Distrito Federal, las consumidoras principales

Las maquiladoras trabajan para fábricas del Distrito Federal, ubicadas en Pino Suárez, Correo Mayor, 5 de Febrero e Isabel la Católica.
En cada corte de nuevo modelo, para coser, se negocia con el dueño de la fábrica el precio, las fechas para repartición y entrega de los trabajos, así como el volumen y la regularidad de los encargos. Por lo que su relación es crucial para mantener el trabajo continuo.
Domingo Benítez, propietario de un pequeño taller, en Santa Catarina Hueyatzacoalco, expresó: “ellos nunca pierden. Porque ellos dicen: yo la quiero a tal fecha, y a ellos no les importa si tienes problemas, si tus costureros llegan o no, ellos quieren ese día sus prendas”.
“Pero para pagar hay que ir hacer cuentas los viernes y si tienes suerte te dan la mitad, que es lo mejor que te puede pasar; sin embargo, hay patrones, principalmente los judíos, quienes te dan cheques sin fondos y hay que cobrarlos hasta cuando tengan fondos”.
Para generar ahorros, los maquiladores aprovechan que algunos vecinos o amigos acuden frecuentemente a la Ciudad de México, para transportar á la región de Texmelucan los productos a coser. Pero generan compromisos para cuando está la mercancía terminada, para acarrearlas a las fábricas la capital del país.
Algunos de los maquiladores de la región de San Martín Texmelucan transportan el trabajo en sus vehículos, pero muchos contratan a personas que acuden diariamente con su camioneta, ya que con esto no pagan gasolina.

¿Cuánto cobra por prenda?, se le pregunta al señor Pérez, originario de San Rafael Tlanalapan

Un peso, una pieza, aunque si es conjunto de tres piezas, se cobra hasta tres pesos.

¿Cuantas prendas transporta diariamente?

Es variado, hay días que sólo llevamos mil prendas, lo que nos viene a perjudicar por que la gasolina sube y nosotros no podemos cobrar más porque se irían con otros; incluso, en ocasiones le he pedido a mi hermano, que mejor él se lleve las prendas, y con ello nos ahorramos los gastos de gasolina y casetas, la comida y el salario del chalan.

Falta de seguridad social y bajo salario, problemas más frecuentes

La problemática que se encuentra en esta actividad laboral, es que no se presta el seguro social, salario que merece y un horario digno a los trabajadores.
Con el afán de apoyar a la familia, los menores de edad apoyan a los padres de familia, haciendo trabajos como deshebrado, pegado de botón, incluso planchando las prendas en lo que la madre de familia prepara la comida.
Para coser un pantalón de mezclilla se requiere del trabajo de casi medio centenar de personas, mujeres en su mayoría. Se deshebra la mezclilla, se limpia, se corta y se cose. Pero quienes cosen la bolsa secreta no son las mismas costureras que las que hacen las pretinas.
Cuando la prenda está armada, viene el trabajo de cargar los bultos de mesa en mesa y las personas que hacen el control de calidad tienen tareas diversas: revisar las bolsas, el cierre, las entrepiernas, en un trabajo repetitivo, constante.
En este sentido, para uno de los obreros que trabaja en uno de los talleres de San Rafael Tlanalapan, destacó: “A mí me pagan por prenda, a mi me la pagan a un precio, si preguntas a otra que está haciendo el mismo modelo, se la pueden pagar a otro precio menor o mayor”.
¿Cuál es la diferencia de los precios?
La calidad. Hay gente que no sabe coser, no tiene cuidado en los detalles, me explico; algunos cosemos pocas prendas, pero bien cocidas, otros entregan cantidad pero no calidad, afirma orgullosa de su trabajo un empleado.
Incluso nos detalla otras maneras de trabajar, por eso cuando los patrones se dan cuenta de cómo trabajamos, a personas se les asigna solo a unir cosas rectas; otros a realizar las bolsas y el ojal; a otros los cuellos, dependiendo del modelo es la dificultad. A este forma de trabajo, se le llama en cadena, más de cinco personas están involucras para coser una prenda.