Recortan calificación crediticia de Pemex

La perspectiva para México se ratifica en A3, pero cambia de “estable a negativa”; debe reducir déficit, deuda y gasto.
La producción de Pemex disminuirá 5%, estimó la calificadora.
La producción de Pemex disminuirá 5%, estimó la calificadora. (Javier Ríos)

México

Moody's recortó de nuevo la calificación crediticia de Pemex, lo que aumentó el riesgo de un impacto en las finanzas del gobierno mexicano, cuyo perfil cambió de "estable" a "negativo", según la calificadora.

La agencia recortó ayer la nota de Pemex a Baa3, desde Baa1, lo que aumenta el riesgo de incumplimiento en el pago de su débito y puede afectar la emisión de deuda en el mercado.

Esa nota crediticia advierte un mayor riesgo de inversión y se encuentra a un peldaño de convertirse en "bono basura".

Moody's estimó que la producción de Pemex disminuirá 5 por ciento hacia finales del sexenio como consecuencia de su incapacidad para realizar inversión en nuevos proyectos.

"Los bajos precios del petróleo y la elevada carga fiscal continuarán siendo los factores principales que generan el flujo de efectivo libre negativo", señaló Moody's en un reporte.

El declive de Pemex mantiene a la baja los ingresos petroleros de México y además obliga a la administración federal a otorgar a la petrolera un respaldo financiero, el cual fue anunciado a principio de año por el secretario de Hacienda, Luis Videgaray.

Jaime Reusche, analista de la agencia de calificación crediticia Moody's, dijo a MILENIO que son factores que presionan a su vez la capacidad financiera del gobierno mexicano.

La presión se agudizará en los próximos dos años si los precios del petróleo continúan cayendo e impactará en la capacidad financiera de México, lo que podría disminuir su calificación crediticia, agregó.

El especialista dijo que, hasta el momento, existe una posibilidad entre tres de que Moody's disminuya la calificación crediticia de México, que hoy ratificó como A3 —considerada de bajo riesgo—, pero con un cambio en su perspectiva de "estable" a "negativa".

Reusche indicó que son dos los principales factores de los que depende una disminución en la calificación soberana del país.

En primer lugar, la capacidad del gobierno para concretar su plan de consolidación fiscal hacia finales de sexenio para adaptarse al desplome de los ingresos petroleros; es decir, que logre reducir el déficit, el endeudamiento y el gasto.

Y, en segundo lugar, estabilizar a Pemex con la implementación de recortes para aumentar la eficiencia de la empresa en el corto plazo, un factor que podría contaminar las finanzas públicas del país por la necesidad que el gobierno mexicano tiene de continuar financiando a la empresa en los próximos años, y se convierta en una carga fiscal.

A lo dicho por la calificadora se pidió a Pemex una respuesta, misma que se concretó a señalar que seguirá trabajando para darle la vuelta a su complicada situación financiera que enfrenta por el entorno internacional ante la caída de los precios del crudo.

"Esperamos que los cambios en Pemex resulten positivos, principalmente nuestro ajuste al gasto (100 mil millones de pesos) y la calificación vuelva a subir", dijo la empresa productiva del estado.

Moody's considera que "el apoyo del gobierno pudiera llegar de diferentes maneras... Esas pudieran incluir declaraciones de apoyo adicionales para fomentar la confianza de los inversionistas y tener acceso a los mercados, otorgar beneficios fiscales temporales, y transferencias de efectivo, las cuales se han dado en el pasado en forma de suscripciones a certificados de participación".