Caída del precio del crudo ya pega a Norteamérica

La estrategia de producción de Arabia Saudita golpea al shale donde más le duele, pero la industria puede esperar una recuperación.
La extracción del hidrocarburo en California.
La extracción del hidrocarburo en California. (Lucy Nicholson/Reuters)

Nueva York

En una prueba de fuerza en los mercados mundiales del petróleo, los productores en Norteamérica son los que flaquean primero.

La caída en los precios de compra del crudo, de más de 55 por ciento desde junio pasado, puso bajo presión a las empresas y países productores de petróleo.

Sin embargo, en las últimas semanas hay un claro mensaje en los resultados de Schlumberger, Halliburton y Baker Hughes, las empresas internacionales de servicios más grandes del mundo que apoyan a los productores de gas y petróleo en perforación, actividades complementarias y análisis de pozos. Las tres dijeron que la actividad cae mucho más pronunciadamente en Norteamérica que en el resto del mundo.

El precio del petróleo cae tan rápido que es difícil pronosticar. Como dijo Paal Kibsgaard, presidente ejecutivo de Schlumberger, en una conferencia con analistas para discutir los resultados del cuarto trimestre de la compañía el viernes pasado: “Tenemos una muy importante falta de visibilidad. La forma como lo vamos a manejar… ahora será trimestre tras trimestre”.

La próxima semana las petroleras más importantes empezarán a informar sus resultados del cuarto trimestre. Royal Dutch Shell y ConocoPhillips serán los primeros, y se espera que den actualizaciones profundas sobre la forma en que responden a la caída mediante la reducción de gastos de capital. Sin embargo, las primeras señales son que el gasto de los clientes de Schlumberger, que incluyen tanto a las empresas más importantes como a algunas de las más pequeñas, caen entre 25 y 30 por ciento en América del Norte en comparación con entre 10 y 15 por ciento en el resto del mundo.

El mensaje de Halliburton fue similar. Su director ejecutivo, Dave Lesar, habló de una caída de entre 25 y 30 por ciento en EU, y predijo un periodo de “volatilidad y dolor por algunos trimestres”.

Por el contrario, dijo, Medio Oriente y Asia parecen los mercados “más resistentes” y se espera que sean los que tengan mejores resultados este año.

Baker Hughes, que en noviembre pasado aceptó una oferta de adquisición de 27 mil 900 millones de dólares de Halliburton, dijo que la desaceleración se ve más pronunciada en EU y Canadá. Martin Craighead, director general, dijo que las anteriores disminuciones en el número de plataformas petroleras que trabajan en América del Norte fueron de entre 40 y 60 por ciento en los primeros 12 meses. Las cifras en el resto del mundo “no suelen caer tan abruptamente”.

Los datos que publicó Baker Hughes muestran una caída de 15 por ciento en el número de plataformas de perforación que trabajan para extraer petróleo en EU de octubre a enero. Pero hay una caída de solo una plataforma en Arabia Saudita, de 67 en octubre a 66 en diciembre.

Un estudio sobre las intenciones de gasto de capital de las empresas petroleras, que publicó Barclays a principios de mes, pintó un escenario similar.

Se encontró que las firmas petroleras bajo control del Estado planean reducir un promedio de solo 1 por ciento, con un incremento en el gasto en Medio Oriente. Se espera que los presupuestos para Norteamérica se recorten 14.1 por ciento, pero el estudio que se realizó el mes pasado fue con una base de 65 dólares por barril para el crudo este año. Si los precios se mantienen por debajo de 50 dólares, dijo Barclays, la reducción en el gasto probablemente sea de 30 por ciento o más.

Un descenso más rápido para la industria norteamericana se explica en parte por los mayores costos en la producción de esquisto en EU y Canadá en comparación con Medio Oriente. La media del desarrollo de esquisto en América del Norte el año pasado necesitaba un precio de crudo de 57 dólares el barril para llegar al punto de equilibrio, de acuerdo con la compañía de investigación IHS. Ahora el precio se encuentra por debajo de 48 dólares.

Otras regiones petroleras, que incluyen las arenas bituminosas de Canadá y las aguas profundas de Brasil, también tienen altos costos, pero hay características particulares en el esquisto estadunidense que significan que reacciona más rápido.

En primer lugar, las inversiones individuales son pequeñas, lo que las hace más flexibles. Un pozo típico de shale en la región de Bakken, en Dakota del Norte, puede costar 8 millones de dólares en comparación con varios miles de millones para un proyecto en aguas profundas o arenas bituminosas, lo que significa que el gasto puede aumentar o bajar más rápido.

En segundo lugar, las empresas medianas y pequeñas que conducen el auge del esquisto estadunidense manejan grandes déficits de efectivo y dependen de flujos constantes de deuda y del financiamiento de su gasto mediante la emisión de acciones.

Los precios de sus acciones cayeron de manera pronunciada y ahora la recaudación de capital fresco es mucho más difícil de lo que era hace un año.

En tercer lugar, las tasas de caída de la producción para los pozos de esquisto son mucho más pronunciadas que para el petróleo convencional: la producción diaria puede caer 65 por ciento el primer año. Un típico pozo de Bakken en su primer año produce más de la mitad del petróleo que alguna vez producirá. “Así que si crees que los precios se recuperarán, tiene sentido esperar”.

Como Patrick Pouyanne, director general de Total, dijo el miércoles: “Puedo regresar en un año cuando los precios se regresen”.

Debido a esas pronunciadas caídas de las tasas, se espera que la producción de petróleo estadunidense responda en cuestión de meses a la desaceleración de la perforación.

Kibsgaard de Schlumberger dice que “el fuerte impulso de crecimiento” en la industria estadunidense significa que la expectativa general es la desaceleración de su crecimiento y una estabilización de la producción, en lugar de una caída absoluta.

Así que mientras la demanda global mantenga su crecimiento, eso puede ser suficiente para impulsar una recuperación en los precios del crudo. Si eso sucede, muchos analistas esperan que la industria de esquisto de EU se recupere también.

“Los sauditas son realistas: saben que no pueden aniquilar a la industria de esquisto estadunidense”, dice David Goldwyn, ex funcionario del Departamento de Estado de EU y ahora consultor de energía. “Los precios bajos pueden frenar el crecimiento por un tiempo, pero tan pronto como se recuperen la industria estadunidense se recuperará”.