Caída del agro, impulso para Bayer-Monsanto

El director de Phillips McDougall predice que el mercado mundial de semillas descenderá en 2016 y 2017 debido al débil costo de las simientes.
Campos de canola de Monsanto.
Campos de canola de Monsanto. (Shutterstock)

Londres

El director ejecutivo de Bayer, Werner Baumann, se comprometió a crear un “líder mundial en agricultura” cuando dio a conocer la enorme adquisición de la compañía por Monsanto en septiembre. Lograr que el acuerdo de 66 mil millones de dólares (mdd) sea un éxito dependerá en gran medida de la continua expansión del mercado de semillas genéticamente modificadas, donde Monsanto es el líder desde que se plantaron los primeros cultivos transgénicos en 1996.

Sin embargo, la siembra a escala mundial de cultivos genéticamente modificados cayó ligeramente en 2015, después de dos décadas de rápido crecimiento, y hay pocas señales de una mejora sostenida en el futuro próximo.

Los mercados para los cultivos que hasta el momento llevaron a la expansión de los transgénicos, el maíz, la soya, el algodón y la canola están muy saturados en los países que acogen política y agrícolamente los transgénicos, y muy pocos países más están listos para su introducción. De acuerdo con el Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones de Agrobiotecnología (Isaaa, por sus siglas en inglés), la superficie total sembrada cayó de 181.5 millones de hectáreas en 2014 a 179.7 millones el año pasado. La consultora de agroquímicos y  biotecnología Phillips McDougall dice que en 2015 se vendieron semillas con un valor de 37 mil 200 mdd, de los cuales 19 mil 800 mdd fueron de transgénicos. El mercado total cayó 8 por ciento en comparación con 2014, mientras que el segmento de transgénicos cayó 6 por ciento, agrega Allister Phillips, director asociado.

Predice que habrá ligeras caídas adicionales en el mercado mundial de semillas en 2016 y 2017, ya que los precios de los cultivos se mantienen bajos. La caída en la industria agrícola es un catalizador clave para la ola de extensos acuerdos a lo largo de los proveedores de semillas  y herbicidas para las granjas, incluyendo la oferta que hizo Bayer por Monsanto

Las otras grandes transacciones son la propuesta de adquisición de Dow Chemical por parte de DuPont, y la adquisición que planea ChemChina por Syngenta. Se espera que todos estos acuerdos enfrenten un intenso escrutinio regulatorio, en parte por el riesgo que plantea que las empresas más grandes tengan la capacidad de cobrar precios más altos a los agricultores por sus semillas y herbicidas.

Monsanto es el líder indiscutible del mercado de los transgénicos, con ingresos de 10 mil mdd en 2015, que provinieron tanto de la venta de semillas como de la licencia de “rasgos” genéticos a otras compañías. La segunda mayor empresa de semillas que incluye transgénicos es la unidad Pioneer de DuPont, y Syngenta también es un importante participante en esta tecnología.

La consultora agrícola, PG Economics, dice que los agricultores tienen buenas razones para comprar semillas transgénicas, incluso cuando estas tienen un costo mayor que las alternativas convencionales, porque logran “importantes beneficios económicos y ambientales, algo que le permite a los agricultores cultivar más con menos recursos”. “Cuando se les da la posibilidad a los agricultores de cultivar transgénicos, los beneficios económicos que obtienen son claros y representan un promedio de utilidades de más de 100 dólares por hectárea en 2014”, dice Graham Brookes, director de PG Economics.

Estos beneficios provienen de diferentes factores, incluyendo aumento del rendimiento a través de menores daños de plagas y hierbas, menor costo de pesticidas y herbicidas, menos tiempo y gasto de combustible para rociar químicos en los cultivos, en comparación con un mayor precio de las semillas genéticamente modificadas. Sin embargo, Pat Mooney, director ejecutivo de ETC Group, una organización que monitorea la agroindustria, dice que los agricultores en países donde los proveedores comercializan agresivamente las semillas transgénicas las compran por dos razones que no tienen nada que ver con los méritos intrínsecos de la tecnología. “Una es que los agricultores tienen pocas opciones”, agrega Mooney. “Al hablar como canadiense, es casi imposible comprar canola convencional en Canadá. La otra razón es que al menos durante los últimos 20 años, las empresas pusieron su talento de cultivo en la cartera de los transgénicos y descuidaron los cultivos convencionales”.

La tecnología de transgénicos hasta el momento no busca aumentar el rendimiento de los cultivos, dice Phillips. “Los granjeros adoptan los transgénicos porque con ellos ahorran dinero al reducir el costo de otros insumos agrícolas”, agrega.

El primer motor de la expansión será el avance de la tecnología actual hacia regiones fuera de Norteamérica donde los mercados aún no se saturan, sobre todo en América Latina y Asia. En el largo plazo, la tecnología de cultivos transgénicos se ampliará a través de la introducción de “características productivas” que directamente mejoran los rendimientos o calidad de los cultivos. “En el largo plazo, una expansión de la tecnología transgénica en el trigo y otros cultivos puede desempeñar un papel importante en garantizar la seguridad alimentaria, que es un gran reto, dado que se proyecta que la necesidad por alimentos aumente 40 por ciento en los próximos 20 años y 70% para 2050”, agrega.