El CEO de Dish une en su contra a la industria en EU

Controla 15% de la capacidad del espectro.
Las antenas de la empresa.
Las antenas de la empresa. (Enrique Ordoñez/Cuartoscuro)

Nueva York

La industria de las telecomunicaciones de Estados Unidos se puso contra Charlie Ergen después de que emergió como uno de los mayores postores en una licitación récord del espectro propiedad del gobierno que recaudó 44 mil 900 millones de dólares para los contribuyentes estadunidenses.

AT&T y T-Mobile, el segundo y cuarto grupos de telecomunicaciones móviles del país, afirmaron que es injusto que el fundador de Dish pudiera comprar un espectro con valor de 13 mil 300 mdd porque la compañía no ofrece servicios inalámbricos a los consumidores.

“Dadas las exigencias que se le imponen hoy en día a las redes inalámbricas, la industria simplemente no puede darse el lujo de dejar esos recursos de espectro sin utilizarse”, dijo Joan Marsh, vicepresidenta de regulación federal de AT&T en un blog de la compañía.

“Las licitaciones deben diseñarse para garantizar que las licencias vayan a los que pueden desplegar las redes, no a especuladores o acopiadores.”

Ergen adquirió espectro a través de Dish y un pequeño grupo de compañías desde 2007, y controla cerca de 15 por ciento de la capacidad de la industria. Esto a pesar del hecho de que ninguna es propietaria de una red inalámbrica y no cuenta con un plan claro para construir una.

Algunos analistas estiman que el tesoro acumulado de Ergen de las ondas de radio tendrá un valor de más de 50 mil mdd. Creen que las empresas de telecomunicaciones deben encontrar la forma de comprar o arrendar las ondas de radio, que algunos temen se vuelven cada vez más escasas.

Los comentarios de Marsh fueron similares a los que publicó John Legere, presidente ejecutivo de T-Mobile, en un blog, en el que dijo que las reglas de la Comisión Federal de Comunicaciones de EU (FCC, por su sigla en inglés) “en realidad permitieron que compañías que no ofrecen servicios inalámbricos compren enormes cantidades de espectro y no hagan nada con ellas durante 10 años”.

Legere reservó sus críticas más duras para AT&T y Verizon, que gastaron 18 mil 900 mdd y 10 mil 300 mdd, respectivamente, en la licitación, con lo que se demostró, dijo, que “pueden —y  lo harán— buscar en sus enormes bolsillos para acaparar el mercado de espectro disponible a cualquier costo”.

La guerra de palabras se da mientras las empresas de telecomunicaciones intentan darle forma a las reglas antes de una licitación de espectro mayor que se realizará el próximo año, cuando se espera que el gobierno venda las últimas ondas de radio restantes comercialmente útiles.

T-Mobile y Sprint, el tercer mayor participante, instan a la FCC a reservar una parte del espectro para que ellos puedan crecer y ser un mayor desafío para la dominancia de AT&T y Verizon, quienes juntas representan 72 por ciento de los ingresos de la industria.

Legere acusó a AT&T y Verizon de intentar retrasar la siguiente licitación, supuestamente “para que puedan volver a llenar sus arcas”. Los dos se acumularon una gran cantidad de deuda en los últimos años para financiar grandes adquisiciones.

En 2013, Verizon recurrió al mercado de bonos para obtener 49 mil mdd, la venta de bonos corporativos más grande de la historia, para ayudar a financiar los 130 mil mdd que gastó para comprar al grupo de telecomunicaciones británico Vodafone, de su coinversión de EU.

AT&T intenta transformarse de una compañía en la que casi tres cuartas partes de sus ingresos dependen de los clientes móviles de EU a un grupo que obtiene la mayor parte de sus ventas mediante la venta de video a consumidores y servicios a negocios. Para lograr eso adquirió DirecTv, el grupo de televisión por satélite, en 48 mil 500 mdd.

También gastó 4 mil mdd en la compra de activos inalámbricos mexicanos, como parte de un esfuerzo para desafiar el dominio en las telecomunicaciones del multimillonario Carlos Slim.