CAF va por todos los proyectos de trenes

Sugiere que el aforo de pasajeros no dependa de un tercero no involucrado, para no poner en riesgo la viabilidad financiera.
Maximiliano Zurita, director general de CAF México.
Maximiliano Zurita, director general de CAF México. (René Soto)

México

De cara a las próximas licitaciones para los trenes de pasajeros, Maximiliano Zurita, director general de CAF México, sugiere que el aforo de pasajeros no dependa de un tercero no involucrado, para no poner en riesgo la viabilidad financiera del proyecto.

Fue en agosto de 2005 cuando la española Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles (CAF) ganó la licitación para operar el Tren Suburbano de pasajeros que corre de Buenavista, en el Distrito Federal, a Cuautitlán, en el Estado de México.

La inversión en infraestructura para el Suburbano fue de 600 millones de dólares, donde 60 por ciento fue inversión privada y el resto del gobierno federal.

CAF está interesado en participar en todos los proyectos de tren para pasajeros: el Rápido a Querétaro, el México-Toluca y el Transpeninsular.

“La SCT nos ha expresado que ninguno de los proyectos que sacarán tienen riesgo-demanda para algún privado; lo segundo que consideran es cómo van a licitarlos y se ha hablado de diversas modalidades, como la división de muchos paquetes o que si sale junto y no sabemos con claridad cuál será la decisión de la SCT”, explicó en entrevista.

Para Zurita, cuando se trata de una concesión, lo más conveniente es un solo paquete orientado al operador del tren y no al constructor.

Consideró que la SCT desea que participen más empresas, que haya una mayor derrama económica en el país y que cada paquete vaya encabezado por el especialista del mismo.

El Suburbano de 2005 fue un solo paquete, donde la concesión incluía la construcción, el equipamiento, los trenes, la operación y el mantenimiento.

“Como pesa mucho el monto de la obra, solemos ver que en este tipo de licitaciones los constructores son los que van de líderes de los consorcios y le dan poca importancia realmente a las consecuencias de la obra, y ahí está la Línea 12 del Metro como ejemplo”, indicó.

Zurita comentó que la SCT trabaja en el proyecto del Tren de Pasajeros México-Querétaro y éste abarcaría la extensión del Tren Suburbano a Huehuetoca. Está previsto que en ese tramo las vías sean compartidas.

Las empresas interesadas en participar en la construcción y operación están en espera de las bases de licitación de cada uno de los proyectos.

El directivo de CAF confía en que será entre julio y agosto de este año cuando comience la construcción de infraestructura para el tren de Querétaro, por lo que el inicio de operaciones de la extensión podrá darse hacia principios de 2016.

La extensión a Huehuetoca sería operada por CAF, porque está dentro del título de concesión, al igual que el control de tráfico y los derechos de paso.

El aforo de pasajeros previsto en la licitación del Suburbano de 2005 era de 281 mil pasajeros diarios, pero hoy, en un día laboral, la cifra es de 150 mil, porque no se logró el reordenamiento del transporte en el Estado de México, una condición establecida en el propio título de concesión.

La falta de pasajeros llevó a que a finales de 2011, en conjunto con la SCT, el Fondo Nacional de Infraestructura y Banobras, se ajustara el plan de negocio.

Con el ajuste, el aforo bajó a un promedio de 190 mil pasajeros, que debía darse en 2012. Esto también “hizo que se modificara el título de la concesión y para poder llegar a un rendimiento de capital invertido fue necesario extender la concesión de 30 a 45 años”, detalló Zurita.

En este proceso, el Fonadin se quedó con 49 por ciento de las acciones de la concesionaria. El otro 51 por ciento está en manos de CAF y del mexicano Omnitren, de Grupo IAMSA, de Roberto Alcántara.

Dado que aún no se ha alcanzado el aforo esperado, se buscó una solución “más de fondo para darle viabilidad financiera al proyecto” y ésta fue extender el sistema del Suburbano hasta Huehuetoca.

“Esta primera parte del tren que va de Buenavista a Cuautitlán —27 kilómetros— va por una ruta eminentemente industrial, pero una vez que pasa Cuautitlán lo que vamos encontrando es menos industria y más casas habitación”.