'Brexit', pretexto de la banca para "dejar" UE

El proceso permite a los bancos reducir las operaciones que desde hace mucho consideran poco atractivas en comparación de EU.
La City de Londres es un hervidero de pláticas sobre el daño que puede provocar la separación.
La City de Londres es un hervidero de pláticas sobre el daño que puede provocar la separación. (Shutterstock)

La semana pasada, el jefe de Goldman Sachs, Lloyd Blankfein, dijo a la BBC que la City se va a “paralizar” debido a la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea. La semana pasada también la Comisión Europea dijo que podría obligar a que los contratos de valores con denominación en euros en el futuro se tengan que autorizar dentro de la Unión Europea, lo que potencialmente le podría quitar una de las joyas de la corona del negocio de la City. Se esperan más detalles el próximo mes.

La mayoría de los empleadores de servicios financieros con sede en Reino Unido continúan cubriendo sus apuestas, sin estar seguros de qué tan duro luchará la primera ministra, Theresa May, para proteger los intereses de la City.

En el corto plazo, parece que los grandes bancos se preparan solo para mover algunos cientos de puestos de trabajo, cada uno a varios centros financieros en Europa continental, sobre todo a Frankfurt y Dublín. Pero todos ellos tienen planes de contingencia para cambiar un número mucho mayor de actividades —y miles de empleos más— al continente en caso de ser necesario.

Un informe de Oliver Wyman del año pasado sugirió que hasta 75 mil puestos de trabajo de la City podrían moverse, mientras que en un estudio de EY la cifra se ubicó a un nivel tan alto como de 232 mil para Reino Unido en su conjunto.

Si el acuerdo del brexit no repite el pasaporte de mercado único que existe (que permite la venta de servicios de Londres a toda la Unión Europea) o lleva a un trato de “regulación equivalente” de algún tipo (con el que se consagre el reconocimiento mutuo de estándares regulatorios en la Unión Europea y Reino Unido), entonces podría llegar el escenario del peor caso.

Si hay un buen trato, los banqueros insisten en que mantendrán en Londres tantos puestos como sea posible. Trasladarlos de manera innecesaria va a costar dinero. Pero, ¿qué tan genuino es ese compromiso? Hace unos días el director ejecutivo de un banco mundial dijo en privado que su operación en Europa es tan débil con relación a la del resto del mundo, que por derechos se reduciría drásticamente o se cerraría totalmente.

Estimó que mientras que el retorno sobre capital del grupo normalmente se encuentra en el rango de 10 a 15 por ciento, se redujo a menos de 5 por ciento en la división europea del grupo. Eso coincide con las quejas de mucho tiempo de los banqueros de que Europa no solamente es más débil económicamente, sino demasiado competitiva.

Una investigación de FT del año pasado mostró que en 2015 los honorarios de la banca de inversión de Estados Unidos en promedio fueron 22 por ciento más altos que los de Europa (en comparación con una diferencia de menos de 10 por ciento de hace una década).

Las ofertas públicas iniciales en Estados Unidos normalmente tienen un costo de alrededor de 7 por ciento del dinero recaudado, mientras que una cuota normal de OPI en Europa está más cerca de 3 por ciento, de acuerdo con un estudio de Saïd Business School.

Las sólidas evidencias financieras en los resultados de los mismos bancos son escasas, dado que los directores financieros suelen ser reservados al momento de realizar desgloses geográficos de las empresas.

Los resultados de JPMorgan, el principal banco de inversión en Europa, pueden considerarse como una prueba que demuestra el punto. Solo 15 por ciento de su operación se relaciona con Europa, el Medio Oriente y África.

El número se distorsiona por la operación de banca de inversión de JPMorgan, que representa la mitad de los ingresos del grupo y es grande en Estados Unidos, pero inexistente en la Unión Europea.

Sin embargo, la cifra todavía se ve baja dado que la Unión Europea y EU tienen economías de tamaño similar. La afirmación de que la región es estructuralmente menos rentable es más difícil de corroborar. Los resultados de JPMorgan de 2016 mostraron que la región de Europa, Medio Oriente y África representa una mayor participación de las utilidades netas que de los ingresos, (15.4 por ciento en comparación con 14.4 por ciento).

Goldman, que se ubica en el segundo lugar después de JPMorgan en las operaciones europeas, dice que la región representa 24 por ciento de su negocio total, tanto en términos de ingresos como de utilidad antes de impuestos.

La prueba del valor real de la Unión Europea para los bancos globales probablemente se presente con el brexit. Si bien los términos del trato del brexit claramente serán decisivos para determinar qué nivel de la actividad de la City se mudará a otros centros financieros de Europa, el proceso también puede utilizarse como excusa para reducir las operaciones que desde hace mucho tiempo los bancos consideran poco atractivas en comparación con sus actividades en Estados Unidos.

Esta es una de las razones por las que los banqueros y los políticos, como el canciller Philip Hammond, advierten que Nueva York podría ser el gran ganador del brexit a medida que el capital comience a desviarse a lugares más rentables

El contraste podría ser aún más marcado, al tener en cuenta las consecuencias económicas del brexit; para 2020 a Reino Unido le pegará con 3 puntos porcentuales del PIB y un punto porcentual en la Unión Europea después de Gran Bretaña, de acuerdo con la OCDE.

Por lo tanto, el enfoque no debería de estar en las pequeñas cifras de puestos de trabajo que los bancos podrían trasladar de Londres a Frankfurt, Dublín y otras partes, sino más bien los que simplemente se van a eliminar en Londres y Europa en general, a medida que los costos se vayan alineando mejor con los ingresos.

patrick.jenkins@ft.com