Brasil, listo para aumentar el etanol de sus gasolinas

Muchos conductores eligen en la estación de servicio el nivel de mezcla de su combustible.
Tanques en la refinería en el estado de Paraná.
Tanques en la refinería en el estado de Paraná. (Víctor R Caivano/AP)

Sao Paulo

Brasil está listo para aumentar el componente de etanol en su gasolina, generando una demanda adicional de mil millones de litros del biocombustible al año y proporcionando un alivio a sus ingenios azucareros.

Este año el país sudamericano aprobó una ley para aumentar en la gasolina el nivel requerido del etanol basado en azúcar y pasar de 25 a 27.5 por ciento, con la condición de que no produjera efectos como daños a los motores de los automóviles.

Tras meses de suspenso en la industria, los estudios de viabilidad demostraron que el aumento es posible, dándole al gobierno el visto bueno para autorizar la mezcla con mayor contenido de etanol.

Elizabeth Farina, presidenta de Unica, la asociación de azúcar y etanol de Brasil, dijo a Financial Times: “La ley está lista y se cumplieron con las condiciones técnicas”.

El incremento del etano en la mezcla será el primero en casi dos años en Brasil. En enero de 2013, el gobierno acordó aumentar el requerimiento de biocombustible en la gasolina para pasar de 20 a 25 por ciento.

Farina dijo que aunque la última medida no resolverá los problemas de la industria azucarera, la demanda adicional ayudará a aliviar algo de la presión financiera de los fuertemente endeudados ingenios azucareros.

En los últimos años han cerrado cerca de 40 ingenios, y 66 de los 390 restantes actualmente son objeto de procedimientos de bancarrota, dijo Farina.

Después de utilizar grandes cantidades de deuda para financiar su expansión hace 10 años, muchos ingenios quedaron atrapados en la crisis financiera global mientras se dejaban de dar préstamos y los créditos se secaron. Sin embargo, en 2010, justo cuando los productores de etanol comenzaban a recuperarse, el gobierno brasileño empezó con los subsidios a los precios de la gasolina para ayudar a contener la inflación, con lo que se hizo más difícil para los productores de etanol poder competir en el mercado doméstico.

En Brasil, la mayoría de los automóviles son construidos con motores flex-fuel (combustible flexible), que permiten a los conductores decidir en la estación de servicio llenar el tanque con una mezcla de gasolina y etanol, o con etanol puro. Pero con los precios de la gasolina artificialmente bajos, la mayoría de los brasileños optaron por la mezcla, por lo que se redujo drásticamente la demanda del etanol y se recortó una importante fuente de ingresos para los ingenios azucareros.

“Las políticas del gobierno profundizaron los efectos de la crisis financiera”, dijo Farina.