Banxico, en dilema por posible ‘guerra de divisas’: experto

Ante posibles devaluaciones de monedas a nivel mundial, el Banco de México enfrenta disyuntivas sobre sus intervenciones de política monetaria, dijo Alexis Milo, del Deutsche Bank.
La sede del Banco de México.
El Banxico reportó en sus informes trimestrales de 2015 que México es uno de los países con una menor depreciación. (Juan Carlos Bautista)

Ciudad de México

China devaluó el yuan para detener el declive de sus exportaciones, abaratando sus productos, lo que puede ocasionar que otros países hagan lo propio para no perder terreno ante el gigante asiático, y comience una “guerra de divisas”. 

Existe el riesgo que los productos chinos, o de otras economías emergentes con monedas con mayor depreciación ante el dólar, se vuelvan más atractivas que las mexicanas. 

Por lo tanto, en el caso de propiciarse este ciclo de devaluaciones competitivas, el Banco de México enfrenta una disyuntiva entre elegir la no intervención, lo que ayudaría a las exportaciones mexicanas ante un yuan más barato o intervenir con subastas de dólares y aumentos de tasa para evitar un repunte inflacionario, afirmó Alexis Milo, economista en jefe para México de Deutsche Bank. 

“Por lo tanto la política monetaria del Banco de México está buscando un tránsito ordenado del tipo de cambio a niveles que sigan haciendo competitiva a la economía mexicana”, agregó Milo. 

Es decir, la política monetaria de Banxico buscará encontrar el equilibrio entre una depreciación del peso gradual sin efectos inflacionarios si el mercado así lo demanda, lo que incluye aumentar su tasa gradualmente acorde al ritmo de la Reserva Federal, indicó el especialista. 

Milo indicó que esta disyuntiva puede explicarse por medio de un rango: si el dólar se ubica en niveles superiores a los 18 pesos, los riesgos de la inflación aumentan así como de inestabilidad financiera, lo que obligará al Banxico a ser más agresivo en su política monetaria, y subir su tasa aún más rápido que el FED. 

“Si el tipo de cambio fortalecido que se ubique en la parte baja, como los 16 pesos por dólar, que en una guerra de divisas no ayudaría a las exportaciones, ya que otros países son más agresivos en la depreciación de su divisa, el Banco de México podría ir a un ritmo más lento que el FED, o incluso no subir su tasa”, agregó Milo. 

“Dependerá, de dónde se ubique el tipo de cambio, y actualmente estamos en el primer escenario”. 

“(Con una guerra de divisas) existe el riesgo de que México sea víctima de su propio éxito, ya que es una economía exportadora. Precisamente por las reformas estructurales, tener sólidos fundamentos macroeconómicos, bajos niveles de deuda e inflación, y ubicarse mejor posicionado que otras economías emergentes, puede fortalecerse el peso a un ritmo que disminuya la competitividad de las exportaciones”, señaló Milo.  

El Banco de México reconoció en sus informes trimestrales de 2015 que México es uno de los países que registró una menor depreciación que economías como Brasil durante el año, mientras que las exportaciones manufactureras, comenzaron a mostrar signos de una desaceleración en 2015, según datos de INEGI, ante un entorno de baja demanda internacional. 

Por esta razón, una mayor depreciación del peso, fortalece al sector exportador –uno de los principales motores de la economía– al abaratar sus productos y aumentar sus ganancias si exportan en dólares a Estados Unidos, además de no perder mercado ante otras economías emergentes.