Avanti llega más alto en la carrera satelital

Luego de un lustro de haber lanzado su  primer aparato,  terminó una emisión de bonos por 125 millones de dólares que financiará su 'hardware' espacial Hylas 4.
Hay por lo menos tres empresas interesadas en el proyecto.
Hay por lo menos tres empresas interesadas en el proyecto. (Especial)

Nos quieren hacer creer que la carrera espacial para llevar internet de alta velocidad a 4 mil millones de personas, o más a escala mundial, que no tienen acceso es una lucha entre multimillonarios.

Por un lado está Elon Musk, de la fama de Tesla, quien anunció en otoño pasado que su empresa SpaceX está en las primeras etapas de un plan para lanzar un enjambre de microsatélites que operará en "grandes formaciones" para ofrecer comunicaciones baratas en todo el planeta.

Más recientemente, nos llegó la noticia de que Virgin Group, de Richard Branson, se une con Qualcomm y OneWeb para crear su propia "constelación" de satélites para llevar la red a los pobres del mundo.

Los dos planes contemplan el uso de los llamados satélites de órbita baja que se encuentran a 700 millas (mil 120 kilómetros) de la superficie. Todavía no se confirman las fechas de entrega para ninguno de los dos planes.

De regreso en el planeta Tierra —y hasta el momento sin la llamativa publicidad que acompaña a las empresas de Musk y Branson— esta semana surgió la evidencia de un progreso tangible hacia las comunicaciones satelitales verdaderamente baratas que cubren toda África, Medio Oriente y Europa. Y se financia a través del mercado de Londres.

4,000 millones. Personas de bajos recursos a las que se prevé llevar internet de alta velocidad con los planes para lanzar satélites desarrollados para dar este servicio.


Avanti Communications, que lanzó su primer satélite hace cinco años, anunció que terminó una emisión de bonos por 125 millones de dólares que financiará su hardware espacial Hylas 4, que debe empezar a funcionar en 2017. Junto a los cuatro satélites actuales de Avanti, se proyecta que complete la cobertura de la compañía de toda la región de Emea.

El kit de Avanti se conoce como un sistema de "alto rendimiento" y utiliza una frecuencia de banda conocida como "Ka" que, se dice, ofrece una emisión de comunicación más estrecha y, por lo tanto, más pequeña, por lo que se traduce en kits más baratos para el usuario final, mayor capacidad para el operador de telecomunicaciones y, en general, una velocidad de comunicación mucho mayor.

Si bien es una empresa liderada por Reino Unido, el dinero real llegó del otro lado del charco: los bonos los colocó MAST Capital Management, un inversionista de renta fija con sede en Boston, cuyos patrocinadores incluyen a los especialistas en capital privado KKR. MAST también elevó su participación en acciones en Avanti a un poco más de 10 por ciento.

El financiamiento no fue barato, ya que nuevas notas incluyen un cupón de 10 por ciento. Pero lograr que se construya y se coloque en su lugar a Hylas 4 de cierto modo ayudará a acallar a los críticos en el mercado de Londres que cuestionaron por mucho tiempo si Avanti tenía los recursos para financiar sus ambiciones celestiales.

Es comprensible que la crisis de migración financiera de Europa no tenga la misma cobertura de medios que la versión humana. Pero el dolor y la angustia resultantes son bastante reales.

Aquí hablamos, por supuesto, sobre el sistema de pasaporte financiero de la Unión Europea, los acuerdos bajo los cuales la directiva sobre mercados de instrumentos financieros (Mifid) mediante el cual una compañía que obtiene una aprobación regulatoria en una jurisdicción europea automáticamente puede operar en todos los países europeos con un mínimo de trámites regulatorios.

El sistema no funciona, o más bien funciona demasiado bien para los intereses de los que quieren desplumar a los inversores ingenuos en todo el continente.

Y es un problema especial para Londres por una sencilla razón: los operadores fraudulentos pueden hacerse pasar como una elegante entidad de la City de Londres mientras aprovechan la laxa supervisión regulatoria en otros lugares en la Unión Europea.

1,120 km. Distancia desde la superficie de la Tierra a la que operarán los satélites que planean lanzar SpaceX y Virgin para lograr la cobertura global de internet.


Esta semana, en una acción que no llamó mucho la atención, el regulador financiero danés, el Finanstilsynet, finalmente cerró una plataforma de mercado de nombre GXG Markets, que se presentaba a sí misma como "el principal mercado de valores y de crecimiento para las pequeñas y medianas empresas en la Unión Europea".

Lo que en realidad hacía era ofrecer un frente aparentemente legítimo a toda una serie de defraudadores de crédito de carbono y especuladores de tierras exóticas, quienes podían cobrar cotizaciones en el mercado para sus vehículos sospechosos a través de GXG sin ninguna revisión de debida diligencia.

Cuando el regulador danés visitó las oficinas de GXG encontró que al menos 70 cotizaciones corporativas rompieron las propias reglas de cotización de GXG, y al mismo tiempo concedieron que era casi seguro que se defraudó a los inversionistas.

No se sabe cuánto daño se hizo aquí, pero está claro que muchos de los que aprovecharon los estándares laxos de GXG fueron operadores con sede en Londres que utilizaron el sistema de pasaporte Mifid para cotizar empresas en Copenhague, mientras desplumaban inversionistas en toda Europa.

La mayor parte de los esfuerzos de policía de la City de Londres se enfoca en un una ofensiva contra los operadores fraudulentos con base en y alrededor de Square Mile (el centro financiero de Londres), que utilizan la dirección de la City para obtener respetabilidad. A la fecha, la mayoría de los esfuerzos parecen enfocarse a falsos comerciantes de piedras preciosas y a vendedores de inversiones exóticas, venta de sectores forestales, bambú y cosas parecidas.

Pero hay un grado más alto de estafa al usar las reglas paneuropeas para lograr una fuerte ventaja. Y los reguladores realmente no parecen estar en el caso.

paul.murphy@ft.com