Aval de juicio a Dilma desata ola de euforia entre inversionistas

Los mercados reflejaron el ambiente de carnaval que reina entre los partidarios del "impeachment", en las calles y el Congreso brasileño, con un alza en el valor del real.
El diputado Bruno Araújo es levantado por sus colegas al celebrar la votación.
El diputado Bruno Araújo es levantado por sus colegas al celebrar la votación. (Ueslei Marcelino/Reuters)

Brasilia y Sao Paulo

La decisión de la Cámara baja de Brasil de llevar a juicio político a la presidenta de izquierda Dilma Rousseff desató un ambiente de carnaval en las calles entre los partidarios de la medida, un sentimiento que se reflejó ayer en los mercados.

El valor del real, la moneda brasileña, subió 1.5 por ciento en su paridad con el dólar en las primeras operaciones antes de volver a debilitarse después de la intervención del banco central para evitar que subiera el valor de la moneda demasiado rápido.

Pero el movimiento fue suficiente para poder confirmar la aprobación de los mercados sobre el proceso de juicio político, que promete remover de su cargo a la presidenta de la que los inversores se quejan que su intervencionismo estancó la economía de Brasil.

El posible sustituto de Rousseff, en caso de que el Senado apruebe el proceso de juicio político en las próximas semanas, el vicepresidente Michel Temer, prometió una agenda de reformas orientadas al mercado, entre las que se encuentran volver a equilibrar las empobrecidas finanzas públicas del país y resolver el creciente hueco en el sistema de pensiones, junto con otras medidas.

“Por primera vez en 20 años se encuentran en la agenda de Brasil significativas reformas constitucionales”, dijo Ian Simmons, gerente de Magna Latin American Fund de Charlemagne. “Muchos de esos cambios van a ser impopulares, y pueden ser una carga para las ganancias en el corto plazo; sin embargo, es probable que el impulso para la confianza supere a las preocupaciones en cuanto al mercado se refiere”.

Sin embargo, para los brasileños comunes, es probable que el panorama sea menos claro. Si bien en las encuestas de opinión se indica que la gran mayoría apoya el proceso de juicio político, el voto que se transmitió por televisión desde la Cámara baja durante el fin de semana le presentó por primera vez a muchos brasileños al grupo que le va a quitar el poder a Rousseff y a su fuerza gobernante, el Partido de los Trabajadores (PT).

Para muchos, las escenas del pleno de la Cámara fueron muy similares al de un partido de futbol. Los legisladores a favor del juicio político llevaban carteles donde estaba escrito “Tchau, querida, o Adiós, querida”, mientras que los que estaban contra la medida develaron una pancarta enorme detrás del presidente del legislativo, Eduardo Cunha, el archienemigo de Rousseff, y el autor de la moción de juicio político, donde pedían su salida.

Los legisladores entraron en forcejeos durante cinco minutos, con lo que se retrasó el inicio de la sesión.

“Tengo una pregunta”, dijo un brasileño en Twitter. “¿Adiós, querida, se refiere a Dilma o a la democracia?”.

Los 513 miembros de la cámara votaron uno por uno, cada uno dio un breve discurso en el que en contadas ocasiones se habló del supuesto motivo por el que se hará juicio político a Rousseff, el arreglo de las cuentas nacionales para ocultar un déficit presupuestario.

“En honor a mi esposa, que no está bien, mi voto es ¡sí!”, gritó un legislador.

El diputado de derecha, Jair Bolsonaro o Bolsonaro pai, o padre, porque al igual que muchos en la cultura política de dinastía de Brasil en su familia hay varios miembros que ocupan cargos públicos, dedicó su voto a Carlos Alberto Brilhante Ustra, director de la policía secreta durante los 21 años de dictadura militar del país que empezó en 1964. Bolsonaro lo elogió como “el terror de Dilma Rousseff”, una referencia a lo que sufrió como guerrillera marxista a la que torturaron durante la dictadura.

Su hijo, Eduardo Bolsonaro, continuó con “perdieron en el 64, ahora pierden en 2016”, una referencia a la fecha en que la dictadura derrocó a la democracia con un golpe de Estado”.

El legislador de izquierda, Jean Wyllys, uno de los pocos miembros abiertamente homosexuales de la Cámara, describió el proceso de juicio político como una “farsa” y llamó a los que votaron por el “sí” como una pandilla de “barbajanes”. Después escupió hacia Bolsonaro.

Sin embargo, la mayoría de los legisladores dieron la impresión de ser ignorantes. Un legislador dedicó su voto a la “gente de la calle que vive en la calle”.

Para rematar la sospecha de los que votaron, el nombre del legislador que dio el voto número 342 que marcó la mayoría necesaria de dos tercios para asegurar la moción de juicio político —Bruno Araújo, del principal partido de oposición, el PSDB— se menciona en la investigación de gran alcance sobre la corrupción en Petrobras, la compañía petrolera estatal.

Ya que en la investigación sobre la corrupción se mencionan o están implicados muchos de los que apoyan el juicio político, Temer se enfrentará a una época difícil si asume la presidencia como se espera, a principios de mayo.

En una señal del escepticismo en la calle, Fabiana Cavalcante, una organizadora de eventos que celebraba la votación de juicio político en la avenida Paulista, una de las principales calles de Sao Paulo, dijo que el país necesita continuar con las investigaciones sobre la corrupción.

“No estamos aquí para defender a un partido, sino para defender a nuestro país”, dijo, mientras los fuegos artificiales iluminaban el cielo y familias y amigos se abrazaban unos a otros después de conocer la noticia.

1.5%

Alza que registró el real brasileño ayer, un día después de que los diputados aprobaran el juicio a Dilma Rousseff

367

Diputados que votaron a favor de abrir juicio político a la presidenta brasileña por supuestamente maquillar cifras del déficit fiscal