Aumentan juicios entre los multimillonarios por sus yates

Antes los problemas se arreglaban a puerta cerrada, pero cada vez más los magnates recurren a sus abogados para pelear los asuntos de sus lujosos yates.
Ahora que el dinero es más escaso, hay una tendencia a pelear hasta el último centavo; se estima que hay menos de 6 mil yates de menos de 40 metros en el mundo.
Ahora que el dinero es más escaso, hay una tendencia a pelear hasta el último centavo; se estima que hay menos de 6 mil yates de menos de 40 metros en el mundo. (Daniel Cruz)

México

Los superyates anclados en sitios glamurosos como Mónaco o Portofino durante mucho tiempo han sido los juguetes de oligarcas o de los multimillonarios de tecnología. Y hasta la crisis financiera de 2008, sus dueños preferían dirimir las disputas sobre sus embarcaciones en privado.

Sin embargo, en los últimos meses un número sin precedente de batallas legales sobre los superyates se ha peleado en público, mostrando un raro vistazo a una industria que anteriormente era conocida por su caballerosa discreción.

Se estima que hay menos de 6 mil yates de más de 40 metros en el mundo. Los nombres más famosos incluyen al Eclipse, propiedad de Román Abramávich, oligarca ruso y dueño del club de futbol Chelsea, y el Octopus de 120 millones de libras, que pertenece a Paul Allen, el multimillonario fundador de Microsoft.

Este año una serie de casos de alto perfil de superyates se ha peleado en el Tribunal Superior involucrando a personas como el empresario de telecomunicaciones neoyorquino, Michael Hirtenstein, al financiero Nat Rothschild y al desarrollador inmobiliario ruso Kirill Pisarev.

John Leonida, socio del bufete de abogados Clyde & Co., dijo que ahora las partes estaban más dispuestas a pelear en los tribunales. “Antes de 2008, las causas de acción siempre estaban allí, pero la gente no litigaba, todo se resolvía con una llamada telefónica o a puerta cerrada”, dijo.

Explicó que después de la crisis financiera hubo un cambio de actitud. El Tribunal Superior escuchó una disputa entre Hirtenstein y la firma legal Hill Dickinson sobre el Il Sole, un yate de lujo de 47 millones de dólares.

Hirtenstein compró el yate en 2010, presentó una demanda contra de firma después de que el motor de encendido del Il Sole sufrió de una falla a 12 millas dentro del mar. Demandó a Hill Dickinson por negligencia profesional en el manejo de la compra del yate, alegando que el despacho de abogados falló en obtener una garantía personal bajo la cual se pudiera reclamar por una pérdida. En julio, el juez dictaminó a favor de Hirtenstein en contra del bufete de abogados pero dijo que no había sufrido una pérdida y se le concedieron daños nominales.

Otros casos legales han involucrado disputas entre los superricos y sus agentes de yates o sobre las finanzas. En febrero el tribunal de apelaciones dictaminó sobre una compleja disputa que involucraba a Project Nato, un yate de lujo de 71.5 metros comisionado por Swallowfalls, una compañía de Isle of Man ligada a Nat Rothschild.

Otros casos han involucrado a oligarcas de la antigua Unión Soviética. El fallecido Borís Berezovsky perdió una acción legal en 2010 contra el corredor de yates Edminston por la venta del Darius, un yate de 110 metros con un costo de 148.5 mdd y por el que tuvo que pagar 7.2 millones de euros en comisiones.

Los abogados dicen que el número de casos que llegan a tribunales es la punta del iceberg, ya que la mayoría de las disputas relacionadas con la construcción de superyates tienen cláusulas de arbitraje y, por lo tanto, normalmente se resuelven a puerta cerrada.

“Es una industria donde los grandes yates a menudo cambian de manos silenciosamente sin que la prensa se entere”, dijo Richard Coles, socio del bufete de abogados Gateley y coeditor de Law of Yachts and Yachting. “Así que si hay alguna disputa, lo último que la gente quiere es que sus asuntos sean ventilados en público, por lo tanto, los tribunales normalmente no son la primera opción. Pero la cantidad de dinero que está involucrada es enorme y la época no es fácil”, añadió.

Quentin Bargate, socio del despacho de abogados Bargate Murray, dijo que algo del aumento en los litigios posiblemente se deba a que los agentes de venta de yates enfrentan dificultades después de la crisis financiera.

“Hay una tendencia a pelear hasta el último centavo”, dijo. “El dinero es más escaso y los reguladores fiscales aumentaron su interés en los superyates y están más agresivos”.