Argentina, punto brillante del sector petrolero de AL

Ofrece el barril en 67.50 dólares, mientras que el futuro del Brent del Mar del Norte a mayo se cotiza en 40.90 dpb.
La sede de la energética en Buenos Aires.
La sede de la energética en Buenos Aires. (Enrique Marcarián | Reuters)

Últimamente está muy de moda en los mercados petroleros la máxima de "más bajo durante más tiempo", en medio de la opinión prevaleciente de que los precios del crudo se mantendrán a niveles bajos por algún tiempo. Pero eso no sucede en Argentina.

De hecho, Juan José Aranguren, ministro del Petróleo de Argentina, apuesta para que durante 2016 el precio del crudo de producción nacional alcance los 67.50 dólares por barril. Con el futuro a mayo del Brent a 40.90 dólares, en comparación con 34 dólares a finales de febrero, el nivel que establece Aranguren o presagia una sorprendente previsión o un optimismo imprudente.

Aranguren, ex director de Royal Dutch Shell en Argentina, anunció en enero el precio de compra del gobierno de 67.50 dólares por barril en torno del cual se organizará la industria en suelo argentino. Cualquier productor tiene derecho a vender a ese precio el petróleo de producción local a las refinerías.

Un informe de FT Confidential Research, unidad del Financial Times, muestra que si bien en otras empresas petroleras nacionales se reduce el gasto, YPF, la petrolera estatal de Argentina, mantiene su inversión para hacer frente al déficit energético del país.

La postura alcista de Argentina sobre el petróleo ya convierte al país en el único punto brillante posible entre los países productores de petróleo de América Latina, ahora oscurecidos por la recesión mundial y golpeados por las enormes pérdidas. Petrobras de Brasil perdió 10 mil 200 millones de dólares en el cuarto trimestre del año pasado, y la mexicana Pemex perdió 9 mil 600 millones de dólares en el mismo periodo.

La presencia de Aranguren y el nombramiento (muy esperado) de Miguel Ángel Gutiérrez, ex director de la empresa de telecomunicaciones Telefónica, como el nuevo director de YPF, muestra que el nuevo gobierno de Mauricio Macri tiene una orientación a las empresas y quiere levantar la industria de energía.

Las enormes reservas de gas y petróleo de esquisto de Argentina ayudan a explicar más por qué los petroleros y las empresas de servicios del sector que apoyan la industria se apuran para entrar a Buenos Aires.

La relativa estabilidad de los planes de presupuesto de YPF en comparación con sus pares en Brasil, México y Venezuela —junto con el generoso precio de compra que estableció la nueva administración— aumentan el atractivo para las petroleras.

Es verdad, YPF no es inmune al descenso de los ingresos petroleros. La empresa registró su primera pérdida trimestral en al menos una década en el cuarto trimestre de 2015. Sin embargo, todavía va por buen camino. Pemex, la petrolera nacional de México, no registra utilidades desde 2012, y registró su decimotercer pérdida consecutiva en el último trimestre del año pasado.

La inversión general de YPF cayó el año pasado a 61 mil 200 millones de pesos (4 mil 200 millones de dólares), 2 mil millones de dólares menos que lo que se planeó originalmente. Sin embargo, la empresa tiene planes de reducir el gasto por un menos brutal 25 por ciento en 2016, de acuerdo con un anuncio en marzo.

Las grandes petroleras observan a Argentina, sienten la atracción de las enormes reservas en tierra de gas y petróleo de esquisto, que se cree ampliamente es la mayor reserva de esquisto fuera de EU. Argentina ya es el mayor productor de energía no convencional fuera de Norteamérica.

Sin embargo, un reporte de FTCR advierte que las empresas todavía corren el riesgo de sobreestimar la oportunidad del esquisto dado el alto costo de su producción y el hecho de que Argentina todavía se encuentra en la fase de desarrollo de prueba de concepto.

Lucinda Elliott cubre América Latina para FT Confidential Research.