ArcelorMittal convertirá los residuos tóxicos en etanol

El sistema usa microbios intestinales de conejo para transformar emisiones de gas en biocombustible.
La empresa es la acerera más grande del mundo.
La empresa es la acerera más grande del mundo. (ArcelorMittal)

Londres

ArcelorMittal, la acerera más grande del mundo, instalará en una de sus plantas un sistema —a un costo de 87 millones de euros— que utiliza microbios que se encuentran en el intestino de los conejos para convertir el gas tóxico residual en bioetanol.

Es una acción pionera que puede llevar a una importante reducción en los gases de efecto invernadero. El gigante del acero se asoció con LanzaTech, una pequeña compañía de Nueva Zelanda que descubrió las bacterias capaces de convertir el monóxido de carbono en biocombustible.

Hasta ahora esto no se había hecho, dijo Carl DeMare, vicepresidente de innovación de ArcelorMittal, que tiene planes de instalar el nuevo sistema en su planta de Gante, Bélgica, a finales de este año.

El monóxido de carbono que se produce cuando se fabrica el acero normalmente se captura y se quema en un proceso que emite toneladas de dióxido de carbono que calientan el planeta.

Sin embargo, al convertir el gas residual antes de que se produzca el dióxido de carbono, y utilizarlo para fabricar grandes cantidades de biocombustible que se puede vender a otros, LanzaTech dice que le ofrece a las compañías una atractiva forma financiera de reducir las emisiones.

Los gobiernos comprometieron miles de millones de dólares para poner en marcha las tecnologías de captura y almacenamiento de carbono en las centrales eléctricas y plantas que queman combustibles fósiles, en un esfuerzo para combatir el cambio climático.

Pero la tecnología se tarda en despegar porque es costosa y agota la energía.

De lo que hablamos es convertir un pasivo en una oportunidad, dijo Jennifer Holmgren, presidenta ejecutiva de LanzaTech, que ahora tiene su sede en Chicago.

Lo que esperamos que esto signifique es que la gente la adopte (la tecnología) y, en lugar de preocuparse por el impacto en su empresa, será algo bueno para el medio ambiente y también positivo para su balance.

LanzaTech utiliza microbios que sus fundadores encontraron inicialmente en el tracto intestinal de los conejos, y los optimizaron para el uso industrial. Hasta el momento, el grupo ya recaudó más de 200 millones de dólares de inversionistas que incluyen a Vinod Khosla, el destacado capitalista de riesgo de Silicon Valley. La tecnología ya realizó pruebas piloto en plantas chinas, incluida una que maneja Baosteel, la enorme acerera china, cerca de Shanghái.

Quinientos mil es el número de coches que se pueden alimentar por medio de la producción anual de etanol del nuevo sistema de ArcelorMittal.

DeMare dijo que los proyectos chinos fueron importantes porque demostraron que la tecnología de LanzaTech puede funcionar.

Pero el sistema que se va a construir en la fábrica de Gante será casi 30 veces más grande, dijo, y su producción de etanol será de 47 mil toneladas al año, suficiente combustible para alimentar a medio millón de coches con gasolina mezclada con etanol.

Es realmente fascinante, dijo DeMare, y agregó que Arcelor Mittal estuvo muy interesado en la tecnología desde que comenzó LanzaTech, por lo que desde 2011 trabaja con la pequeña compañía.

Esta es la primera tecnología que realmente puede utilizar monóxido de carbono como materia prima para transformarlo en otro producto, en lugar de solo convertir el monóxido de carbono en dióxido de carbono, dijo. Por eso este proyecto es tan importante para nosotros.

El proyecto de Gante recibió 10 millones de dólares del Fondo de Investigación de la Unión Europea, y ArcelorMittal planea establecer una empresa conjunta con otros socios para desarrollarla más.

Si el sistema de Gante demuestra ser viable en lo comercial, ArcelorMittal espera instalarlo en todas sus operaciones, una medida que con el tiempo puede llevarlos a producir hasta 10 por ciento al año del bioetanol de Europa.

Ayudará a aliviar la presión sobre los granos

Poder fabricar bioetanol a partir de gas residual es especialmente atractivo en Europa, donde las empresas de energía limpia padecieron de años de titubeos políticos sobre los combustibles que se fabrican a partir del trigo y otros cultivos alimentarios.

Hace más de 10 años, la Unión Europea puso en marcha medidas para promover el uso del biocombustible, lo que estimuló una industria que generó ingresos de 15 mil millones de euros en 2011. Pero la primera generación de biocombustibles se derivó principalmente de granos, lo que llevó a reclamaciones de que su producción podría elevar los precios de los alimentos y aumentar la demanda de tierras agrícolas, lo que agravaría el problema de la deforestación.

Esto llevó a los políticos a replantear sus políticas, un proceso que Abengoa, el grupo español de energía limpia, dijo que creó una industria zombi, de los muertos vivientes.

Varias compañías intentan tener adelantos o una segunda generación de biocombustibles que no compitan directamente con los cultivos de alimentos, pero el progreso es lento.

La tecnología de LanzaTech puede ser bien recibida en la división de la industria si ArcelorMittal demuestra que puede ser comercialmente viable.