Alerta OCDE de recesión por cierre de EU

El secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, dijo que el cierre de gobierno afecta a la economía mundial y que la organización puede caer en recesión si no hay acuerdo.
El secretario general de la OCDE, José Ángel Gurría.
El secretario general de la OCDE, José Ángel Gurría. (Milenio/Archivo)

París

El secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, alertó de que su organización como conjunto caerá en recesión si no hay un acuerdo sobre el techo de la deuda en Estados Unidos, algo que produciría también una fuerte ralentización en los países emergentes.

"El actual punto muerto político en Estados Unidos está amenazando innecesariamente la estabilidad y el crecimiento no solo de los Estados Unidos, sino de la economía mundial", subrayó Gurría en un comunicado.

Aunque reconoció que todavía consideran "baja" la probabilidad de que no se consiga un compromiso para elevar el techo de la deuda, pero insistió en su preocupación porque esta situación se está produciendo en un momento en que la recuperación económica es todavía "frágil" en los países desarrollados.

Y sobre todo, el secretario general avisó de que si no hubiera acuerdo, calcula que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) como conjunto volverá a la recesión mientras los emergentes tendrían una "fuerte ralentización".

"La magnitud de otros posibles efectos negativos solo se pueden presumir", señaló.

Por lo que respecta a Estados Unidos, constató que por ahora se han producido recortes amplios y "arbitrarios", pero si se fracasara en incrementar el techo de la deuda, lo que vendría sería "mucho peor" porque los gastos gubernamentales se tendrían que recortar en al menos cuatro puntos de Producto Interior Bruto (PIB) que amputaría otro tanto la economía en 2014.

La incertidumbre sobre una suspensión de pagos sobre una parte de la deuda provocaría por sí misma turbulencias en los mercados financieros que podrían profundizar la inflexión económica y reducir los ingresos fiscales, lo que obligaría a un recorte suplementario del gasto público.

El sistema bancario se vería sometido a un estrés suplementario sin que el Gobierno federal pudiera prestarle ayuda, al tiempo que el paro volvería a subir a los peores niveles de la crisis.

Gurría precisó que "otros países se verían severamente afectados" porque Estados Unidos reduciría sus importaciones del resto del mundo, porque la crisis de su deuda y la caída de las acciones provocaría un flujo de capitales hacia otros mercados.

Por todo eso, manifestó su esperanza de que los responsables políticos estadounidenses acuerden una revisión del techo de la deuda y garanticen la "normal" continuidad del gobierno.