“Las Afore nos sentimos con una camisa de fuerza”

Aunque 2014 reportó buen saldo para los fondos de retiro, con un crecimiento de 6 puntos porcentuales por arriba de la inflación, el sector espera que se le limpien los obstáculos para que pueda ...
Carlos Noriega reconoce que los mexicanos aportan poco a sus fondos para el retiro.
Carlos Noriega reconoce que los mexicanos aportan poco a sus fondos para el retiro. (Octavio Hoyos/Archivo)

México

Aunque 2014 fue un año de resultados positivos para las administradoras de fondos para el retiro (Afore), persiste el sentimiento de insatisfacción porque consideran que el potencial del sector es mucho más grande, pues la falta de un mejor régimen de inversión las mantiene con una camisa de fuerza.

Carlos Noriega, presidente de la Asociación Mexicana de Administradoras de Fondos para el Retiro (Amafore), explicó a MILENIO la urgente necesidad de que el gobierno mejore la diversificación de sus inversiones, para que así las ayude a sortear un 2015 que pronostica con fuertes periodos de volatilidad.

Aunque para el ex funcionario de Hacienda ese es solo uno de los muchos puntos en los que hay que trabajar, como por ejemplo dar verdaderos incentivos para que los trabajadores ahorren de forma voluntaria y tengan acceso a una pensión digna, que les permita una vejez tranquila.

¿Cómo califica el desempeño del sector el año pasado?

Medido por el patrimonio de los trabajadores, en 2014 creció en línea con el histórico, cerca de 6 puntos por arriba de la inflación, para un rendimiento nominal anual de 10.5 por ciento. En un ambiente muy volátil, de cambios fuertes en las estrategias monetarias de los bancos centrales del mundo, conseguir ese rendimiento es una muestra más de una administración cuidadosa con visión de largo plazo. Entonces, en general fue un año bueno, con resultados positivos, pero creo que de todas maneras nos quedamos insatisfechos, porque el potencial del sector es mucho más grande en todas las áreas en que participamos.

¿Por qué no han podido explotar todo el potencial?

Diría que nos sentimos con una camisa de fuerza, porque necesitamos una diversificación más amplia. El viejo consejo de ‘no pongas todos los huevos en una sola canasta’ se vuelve más evidente en situaciones de movilidad, y si no tienes esa posibilidad es complicado.

Necesitamos un régimen de inversiones más amplio, más completo, y además más parecido a lo que ya transitaron otros regímenes de pensiones similares al nuestro; entonces, ya es un camino conocido, uno dado por otras naciones y que ha mostrado sus virtudes, por eso otros países de América Latina han podido sortear mejor la volatilidad. La receta está clara, pero hay que hacerlo.

Es una queja que tiene mucho tiempo en el tintero, ¿por qué no se ha atendido?

El problema es que el régimen de inversión está escrito en la ley, no en la regulación, por eso mientras el Congreso no la modifique no hay nada que hacer. Y para ello debe haber una iniciativa que hasta ahora ni el Ejecutivo ni el Legislativo han presentado. Necesitamos que alguien dispare el movimiento, ahora hay una minuta de reformas estancada en el Senado que no incorpora esto, pero que fácilmente puede modificarse; ya hemos platicado con las autoridades y tenemos optimismo, porque ya parecen convencidas de que es una necesidad.

Precisamente en las modificaciones que están en el Senado hay presiones para que bajen las comisiones, ¿cómo se sienten al respecto?

Si se compara la tasa a la que han bajado las comisiones, ha sido más rápido que en otros países. Si se mide el costo en pesos, pesos pagados por la administración de cuenta, somos de los países más baratos del mundo; también hay que tomar en cuenta que el monto promedio de nuestras cuentas aún es inferior al de naciones sudamericanas, y eso es el reflejo de la baja aportación que tenemos.

También hay que señalar que el mercado funciona y ha ido bajando las comisiones, pero es necesario contar con un esquema objetivo y con criterios claros que no dejen al sector en incertidumbre, dado que el regulador dice que son altas las comisiones, pero no sabemos sobre qué bases. Me encantaría operar con costo cero, pero aquí y en todo el mundo la administración de recursos es costosa; al ser un sector de economías de escala, la idea es que crezca en tamaño para disminuir el costo promedio de administración.

A 17 años de la reforma a la ley del SAR, los trabajadores se retirarán con apenas 30 por ciento de su último salario, da la impresión de que algo salió mal…

Más allá de la ley, para que un sistema de seguridad social funcione necesitamos congruencia entre la legislación de seguridad social, fiscal y laboral. En lo social está casi bien hecha, porque sí es baja la tasa de aportación de los trabajadores mexicanos, pero la parte fiscal no ayuda; es más, la reforma tributaria fue un paso atrás porque disminuyó la deducibilidad, y finalmente el tema laboral tampoco suma, pues mientras el esquema castigue la formalidad seguiremos teniendo un mundo informal enorme, más de la mitad de la población está en dicha condición.

La actual administración está haciendo esfuerzos, pero son incipientes, no hemos atacado de fondo el tema e incluso algunas premian la informalidad, así nunca tendremos una densidad de cotización; somos los primeros en estar preocupados por la tasa de reemplazo baja, tenemos propuestas enfocadas precisamente en que no se vea solo lo social.

¿El programa con 7-Eleven no impulsó el ahorro voluntario?

El resultado ha sido modesto, es un tema relativamente nuevo, pero lo suficientemente positivo para seguir trabajando en él; es decir, el proyecto no era solo 7-Eleven, sino tiendas de conveniencia en general, por eso estamos cercanos a abrir una red más amplia, para poder contar con toda la fuerza del sistema comercial del país.

Entonces debemos hacer dos cosas: por un lado establecer canales, y por otro un mayor esfuerzo de comunicación; nos encantaría que se usaran los tiempos oficiales para impulsar programas que realmente apoyen a la ciudadanía, que les abran los ojos respecto a lo que sí pueden hacer.

El panorama económico pinta difícil, ¿cómo se ve para las Afore?

Vemos que será un año de mucha volatilidad, nuestra perspectiva es que con una economía estadunidense recuperada es inminente que vendrán alzas en las tasas de interés. Pero lo importante es que no podemos confiar en la buena suerte, tenemos que apostar por un trabajo cuidadoso de diversificación de riesgos y a una cartera muy cuidadosa, con esquemas de cobertura como la asignación de portafolio.

¿Sigue su interés por llevar el ahorro de los trabajadores a proyectos de energía?

Sí. Mientras en México siga siendo  negocio extraer petróleo o gas de los pozos tradicionales habrá proyectos, ello incluso si el barril se estabiliza en niveles de entre 50 y 60 dólares.

El tema de los precios muy bajos, incluso en el escenario más pesimista, no deja de ser coyuntural, tal vez estén así un par de años, pero en el de mediano plazo sigue siendo un sector muy atractivo para nosotros, porque podemos entrar por medio de instrumentos estructurados, que es la vía para ingresar no solo a energía, sino a telecomunicaciones, aeropuertos y carreteras, etcétera. Hay un enorme potencial y los trabajadores deben beneficiarse.