Actúa una “mafia intermediaria” que controla territorios

A los productores que deciden ofrecerlo por su propia cuenta, les impiden el paso.
Urgen al gobierno para que apoye a los agricultores.
Urgen al gobierno para que apoye a los agricultores. (Cuartoscuro.com)

Tlalnepantla

A juicio del presbítero Raúl Martínez, el incremento en el precio del limón y otros alimentos de la dieta básica de los mexicanos, es el resultado de "una mafia de intermediarios que controlan territorios de producción", por lo que es urgente que el gobierno federal promueva proyectos de economía de solidaridad para beneficiar a agricultores y consumidores.

La falta de productividad en el campo también obedece a que los intermediarios ofrecen bajos precios a los que siembran, y en el caso de que decidan vender a otros, "les detienen los camiones en la carretera y les impiden el paso con el uso de la fuerza", agregó el religioso, quien es también integrante de la Coordinación de Pastoral Social de la Provincia Eclesiástica de Tlalnepantla.

Raúl Martínez consideró que es "urgente que el gobierno federal intervenga para frenar las alzas a frutas y verduras como la papa, la cebolla y el limón, y establecer mecanismos oficiales para controlar esta cadena de intermediarios que afectan a consumidores y productores, quienes "se han convertido en rehenes de esta mafia".

Desde hace años, los trabajadores mexicanos enfrentan complicaciones para obtener alimentos básicos debido al incremento en el costo de éstos, pues sus ingresos son insuficientes para adquirirlos; por ejemplo el huevo, cuyo precio creció y ahora se mantiene en promedio en 30 pesos.

Cuando aumenta el valor a pagar por determinados alimentos, las familias dejan de adquirirlos o los sustituyen por otros de menor calidad, lo que implica consecuentemente una baja ingesta de nutrientes, explicó el religioso.

"Los agricultores no tienen mercado para ofrecer sus productos, los cuales están monopolizados por la cadena de intermediarios que pagan a un precio muy bajo las toneladas de sus cosechas y logran distribuirlas a precios elevados en las centrales de abasto y de ahí a la población. Prácticamente es una mafia la que controla la venta y distribución ", argumentó Raúl Martínez.

Esta es una causa de la escasa capacidad de generación del campo mexicano, por lo que el religioso urgió a las autoridades federales a establecer proyectos de economía solidaria que beneficien a agricultores y al comprador final.