Acaba el romance con los "hoteles del amor" en Japón

Los establecimientos cambian hacia el sector de los hostales mochileros debido a un descenso en la población joven
Los cuartos ahora tienen literas para mochileros.
Los cuartos ahora tienen literas para mochileros. (Especial)

Tokio

La discreta entrada en el sótano del Hotel Sunflower en Tokio tiene una nota en la puerta para evitar que se ruboricen los jóvenes amantes japoneses: en este momento no hay habitaciones disponibles.

El Sunflower —ahora un hotel de Khaosan World que funciona solo por reservación para viajeros extranjeros— es el “último hotel del amor” que se transformó en un hostal para mochileros, ahora que aumentó el turismo extranjero y hay un descenso en el número de jóvenes en Japón.

“Me gustaría abrir más, pero no hay muchos edificios en el mercado”, dijo Hiroshi Kozawa, presidente ejecutivo de Manryo, que ya transformó tres antiguos hoteles de amor en la zona de Asakusa de Tokio para su marca Khaosan.

“Todo el mundo quiere abrir en esta zona”, dijo Kozawa.

El Khaosan World, que se ubica frente al Hotel La Passion, difiere del hotel para mochileros promedio: conservó sus accesorios rococó, su iluminación ambiental multicolor y una pantalla digital para hacer las selecciones —que evita la necesidad de hablar con un recepcionista—, pero agregó un bar y un salón.

Kozawa dijo que los hoteles de amor son ideales para hacer hostales porque es fácil transformarlos.

“Todos los clientes quieren quedarse en un lugar un poco singular”, dijo.

Japón está en camino de llegar cinco años antes a su meta para 2020 de 20 millones de visitantes extranjeros, debido a la debilidad del yen y al aumento de visitantes chinos. El turismo es una parte importante de la estrategia de crecimiento del primer ministro Shinzo Abe.

La población japonesa que se encuentra en sus 20 —quienes usan los hoteles de amor para escapar de las pequeñas y atestadas casas familiares— cayó de 18 millones en 2000 a 13 millones en 2013.

De acuerdo con la Agencia Nacional de Policía, el número de hoteles de amor se redujo 2 por ciento al año, de 6 mil 259 en 2010 a 5 mil 940 en 2013.

El resultado es un cambio de tono en Asakusa, donde alguna vez los templos se encontraban entre una zona trabajadora y áspera de la ciudad, pero ahora los rodean calles llenas de restaurantes y tiendas para turistas.

“El turismo extranjero aumentó enormemente y cambió la zona”, dijo Kozawa.

La marca Khaosan se inspiró en la Copa Mundial de Futbol en 2002, cuando los aficionados terminaron hospedados en hostales para trabajadores debido a que las habitaciones de hotel en Japón son escasas y caras.

Khaosan World cobra 2 mil yenes (16 dólares) la noche por un dormitorio con literas.

Los hostales inicialmente buscaron mochileros de Estados Unidos y Europa, pero ahora también enfocan sus esfuerzos de mercadotecnia a los visitantes asiáticos, quienes usualmente quieren quedarse en grupos.

Un problema para el gobierno es cómo diversificar el turismo extranjero para que salga de la “ruta de oro “ de Japón, que recibe visitantes desde Tokio a Kioto en camino al Monte Fuji y a otras partes del país.

Kozawa dijo que es algo parecido al problema del huevo y la gallina. “Puede ser más caro viajar fuera de Tokio porque no hay hoteles baratos como éste”, dice.

Sin embargo, si bien le gustaría adquirir hoteles del amor en otras partes del país, no puede adelantarse a la demanda de los turistas.