“Se puede vivir con poca agua, pero el bienestar nos empuja al exceso”

El especialista de la Universidad de São Paulo señala que proyectos como Monterrey VI tienen sentido, ya que pueden garantizar agua en situaciones de sequía.
El experto en materia hidrológica indica que la situación ideal es que haya una mayor oferta del vital líquido frente a la demanda.
El experto en materia hidrológica indica que la situación ideal es que haya una mayor oferta del vital líquido frente a la demanda. (Santiago Fourcade)

Monterrey

De un año a otro, las lluvias disminuyeron en São Paulo, Brasil, de manera estrepitosa dejando a la zona en sequía.

Rubem Porto, director e hidrólogo de la Universidad de São Paulo, explica en entrevista con MILENIOMonterrey que se requiere de una estrategia mixta entre la gestión del vital líquido y el consumo de los habitantes ante los cambios climatológicos repentinos que suceden.

Para ello, el especialista apuesta a construir infraestructura de almacenamiento del agua, sin embargo, advierte que este tipo de proyectos cuestan caros y en términos económicos son cuestionables, si sólo se utilizan cada 100 años para hacer frente a este tipo de crisis como la que aqueja a los paulistas.

Aunque desconoce los detalles de Monterrey VI, Porto asegura que el proyecto tiene sentido pues de esta manera se buscaría estar preparado para tener agua ante situaciones de riesgo como la que actualmente vive São Paulo. Además recomienda que la población se ajuste a menores patrones de consumo.

¿Por qué São Paulo padece esta crisis hídrica?

Jamás tuvimos una situación como esta y sin dudas, es la mayor sequía en cien años. Llevamos décadas de observación estadística y nunca habíamos llegado a tal punto. Y más allá de ciertos enfoques políticos que sele quieran dar, la resultante se orienta a la incertidumbre que las cuestiones climatológicas generan.

¿Por el cambio climático?

No, esas consecuencias suelen ser muy lentas y se proyectan en años. Aquí en el 2013 estábamos con normalidad, y de mitad del 2014 disminuyeron las lluvias hasta llegar hasta los índices alarmantes que tienen a nuestro sistema colapsado

Pero, los brasileños tienen los sistema de represas más evolucionados del continente.

Sí, pero el sistema Cantareira (principal) se construyó en base a los promedios que la peor sequía nos había dado. O sea, la crisis de 1953-54 sentó las bases para la ingeniería actual que parece deficiente ante la escasez de agua de los últimos años. En aquella crisis (1953) tuvimos niveles mínimos de treinta metros cúbicos y para fines de 2014 llegamos a los nueve.

¿Por qué tan bajo?

El factor determinante es la lluvia, porque la diferencia de líquido faltante entre este 2015 y 1953 es de trescientos millones de metros cúbicos y representa un tercio del total que pudiésemos abastecer.

¿Por qué no amplían las presas?

En este debate debemos ser muy sinceros y entender ciertos aspectos  relacionados a economía de las decisiones. Construir un sistema para gran capacidad no es viable financieramente porque ¿Cuándo lo usaríamos? Una vez cada 100 años ¿y el resto del tiempo? No es aconsejable ampliar.

No entiendo ¿entonces?

La clave es la flexibilidad de todo el sistema. En São Paulo consumimos setenta y tres metros cúbicos por segundo y debemos prepararnos para poder abastecer hasta ochenta y cinco. Porque si toda nuestra planificación se basa en la incertidumbre climatológica, deberemos lograr redundancia gracias a una estrategia mixta entre la gestión y la inversión.

¿Inversión? ¿Buscar más agua?

Sí, aumentar los almacenamientos y traer agua nueva. Construir otro sistema para alimentar la seguridad del otro. Pero como ya dije, el almacenamiento cuesta caro.

¿Qué pasa con las pérdidas de las tuberías?

Esa es una vieja discusión pero no es adecuada económicamente para países como Brasil o México. En São Paulo tenemos cuarenta y cinco mil kilómetros de tuberías con una deficiencia del 25% (Japón y Alemania: 8%) y tardaríamos veinticinco años en renovar la mitad. Lo ideal es traer el agua desde otra infraestructura.

¿Conoce el proyecto  Monterrey VI?

Monterrey es conocida en el mundo por ser una ciudad ejemplar en el tratamiento del agua. Y si quieren traer agua de lejos debe relacionarse a los márgenes de seguridad que mencionamos anteriormente.  Sin (yo) conocer los costos económicos o ambientales, tiene mucho sentido buscar más agua disponible para estar preparados para situaciones futuras como la de São Paulo.

Y la población, ¿qué rol juega?

Es fundamental porque no podemos depender de la infraestructura. Debemos tener una oferta mayor que la demanda y la gente ajustarse a menores patrones de consumo. El ser humano puede vivir con muy poca agua pero el bienestar nos empuja al exceso.

¿Qué se debería hacer?

Buscar el equilibro y saber cuál es el consumo de nuestra ciudad. São Paulo utiliza doscientos litros por habitante ¿Cuánto monterrey? Es fundamental conocer los números para determinar si la estrategia debe orientarse hacia la mejora de infraestructura o a la gestión. Por ejemplo ¡los estadunidenses gastan mil litros por persona! Una enormidad que pudiese ser fácilmente reducida a la mitad. Simplemente con quitar los regadores de los jardines o modificar los inodoros.

¿Inodoros?

Sí, es llamativo pero los antiguos se llenan con catorce litros y los nuevos con seis o menos. La administración paulista ya está implementando un plan para comprar dos millones de unidades y repartirlas gratuitamente a la población. Eso es un enfoque basado en la gestión.

¿Qué debería hacerse en Monterrey?

Si su consumo es bajo (los niveles de la UE son de ciento cincuenta litros per cápita) queda muy claro que la gestión no es el problema y lo adecuado es la planificación para la búsqueda de más agua e infraestructura. Pero si el consumo es alto, deberán apuntar hacia la población y sus hábitos.