“La visión del progreso porfirista, fraudulenta hasta decir basta”

Paco Ignacio Taibo II presentó en la Feria Internacional del Libro de Monterrey su obra "Yaquis. Historia de una guerra popular y de un genocidio en México".
El autor firmó libros a sus lectores ayer en la FIL.
El autor firmó libros a sus lectores ayer en la FIL. (Gustavo Mendoza Lemus)

Monterrey

Uno de los oscuros pasajes de los 30 años de orden y progreso de Porfirio Díaz es el genocidio ocurrido contra la comunidad Yaqui de Sonora.

Lo que empezó con una guerra frente a una comunidad indígena de 30 mil habitantes culminó en su esclavitud en las haciendas henequeneras de Yucatán, lo que redujo su población a seis mil miembros.

Paco Ignacio Taibo II trae bajo el brazo Yaquis. Historia de una guerra popular y de un genocidio en México (Planeta) donde retoma el tema que por décadas permaneció en el olvido.

El nuevo trabajo del historiador se presentó ayer en la Feria Internacional del Libro de Monterrey, donde además ofreció una firma de autógrafos a más de una docena de lectores.

¿Lo sucedido con los yaquis es un genocidio ocurrido durante el Porfiriato, y que por mucho estuvo olvidado, no?

Más que nada fue un hecho desconectado, entre la guerra del yaqui con lo del genocidio como si fueran dos hechos aislados, que no fue así.

La presión sobre los yaquis produce la guerra, y la incapacidad para ganar la guerra de parte del Ejército Mexicano y del Porfirismo los hace buscar la solución definitiva en el genocidio.

Era una historia que no estaba bien armada, te pasa lo mismo de siempre: la curiosidad es la que empuja al libro. Hace siete años cuando andaba en Sonora trabajando sobre la campaña de Pancho Villa me pregunté “¿qué es esto?”, de ahí empecé a recoger material, que es un trabajo lento de ir armando pedacería, de ir leyendo todo sobre el tema hasta que dices ‘en la madre, esta es una historia emocionante’.

Si existe la obra cumbre que es La visión de los vencidos, de Miguel León Portilla, ¿crees que hacen falta recopilar más visiones de los vencidos de los pueblos indígenas contemporáneos?

Sí, yo espero que pronto tengamos un buen libro sobre la resistencia de los mayas en la época porfiriana. Con un afán reduccionista, el porfirismo se definió en dos o tres cosas: Cananea, Río Blanco y el mátenlos en caliente, y por otro lado la visión del progreso porfirista, que es fraudulenta hasta decir basta.

Creo que hacía falta un libro que hablara del concepto de progreso contra a las comunidades, contra los ciudadanos, contra la verdadera civilización, que es un concepto tramposo, falso y criminal, y así dejar de blanquear a Porfirio Díaz como lo han hecho varios historiadores, incluso pasa con (Bernardo) Reyes...

En Monterrey durante los últimos cinco años se le han montado exposiciones y publicado diversas biografías…

Es una posición de los historiadores conservadores, yo sé que aquí vine al mero rancho (risas). Reyes tiene una historia verdaderamente patética: gobernador de Nuevo León que favorece, aunque no tengo elementos para decir que participa en la corrupción, a Victoriano Huerta haciendo negocios turbios aquí; participa en el complot para asesinar a Madero, y activo participante en la guerra contra los yaquis, y aunque a veces reconoce que la guerra está generada por el afán del botín de los barones de Sonora no actúa en consecuencia.

El periodista John Kenneth Turner llega a México a comienzos de 1900 investigando si existe la esclavitud en el país, y se encuentra con el camino de la muerte que vivieron los yaquis desde Sonora a Mérida.

El camino de la muerte es verdaderamente terrible, aunque Turner lo agarra no desde Sonora sino desde la Ciudad de México. Afortunadamente él se mete a Valle El Nacional y en las plantaciones de Henequén y nos deja grandes crónicas.

El camino de la muerte es más cabrón porque inicia con los fusilamientos en masa, represiones, van a Guaymas, los llevan caminando hasta Jalisco, donde van muriendo los yaquis. Luego toman el tren en una terminal intrascendente a donde llegan los pocos que sobreviven, después llegan por la noche a la Ciudad de México para que nadie los vea y lo diga. Luego se encaminan a Veracruz, Campeche y luego terminan en la reconstrucción de la esclavitud en estados como Oaxaca o Yucatán.

¿Crees que la historia sí les interesa a los lectores, incluso cuando se habla que en México se lee poco?

A través de los programas y de los libros publicados vas encontrando que a una inmensa capa de la sociedad le interesa. El libro lleva 10 días y ya me dijeron que en Sonora se agotó a las cuatro horas de haber salido. Desde luego que hay interés por la lectura, en especial por la historia.