CRÓNICA | POR EDUARDO MENDIETA

“Los que más vienen son los dejados de sus viejas”

Primeras actividades de 2014

Algunos regiomontanos optan por iniciar el nuevo año bebiendo alcohol o apostando en maquinitas tragamonedas.

Posters con promociones en cervezas reciben a los asistentes al bar.
Posters con promociones en cervezas reciben a los asistentes al bar. (Eduardo Mendieta)

Monterrey

Desde afuera de la taberna Jockey Club, en pleno corazón de Monterrey, justo frente al Mercado Juárez, ya se huele el aroma que petrifica, se siente cómo la ropa lo absorbe. Un letrero de prohibido fumar recibe al visitante.

Otro tufo distinto por avenida Revolución se apodera de los clientes, el olor de la apuesta, el billete y el entretenimiento, que también hipnotiza y absorbe como esponja a los clientes que llegan a territorio casinero; se trata del Jubileé, a unos cuantos metros del clausurado Crystal Palace.

Ambas historias se entretejen para encontrarse en una sola, el arranque del Año Nuevo, ya que durante las primeras horas de 2014 ambos antros fueron el albergue a su modo de ambos tipos de clientes que colmaban las barras, mesas y las maquinitas después de la celebración de la llegada de un nuevo año.

Iniciando el año bajo la influencia del alcohol y la jugada, los apostadores llegaron al bar y al casino, unos a pie en el primero, y otros en elegantes autos que utilizaban el servicio de valet parking al descender del mismo.

El humo y una dosis de alcohol tempranera convierten en rojizos a los ojos de un joven que acudió a recoger a su novia, era un tono similar a los del jugador habitual o empedernido que lleva desde la madrugada jugando en maquinitas.

Los lunes y jueves son de promoción, y es que la cheve la venden a 14 pesos, según el letrero pegado en la entrada principal del bar.

A unos cuantos metros del sitio aparece en escena otro bar similar abierto para los parroquianos, El Venado II, ubicado sobre Ruperto Martínez y Guerrero, ahí se percibe la misma fragancia de tabaco y tragos de bienvenida de año.

Al llegar, los tres cartelones de promociones instalados justo frente al acceso principal reciben a la clientela: Caguama, 28 pesos los miércoles y jueves; los martes la cheve a 10 pesos, y los viernes la lata a 15.

"Yo vengo llegando, pero no crea, no hay mucho movimiento, la raza anda descansando o comiendo su pozolito, los que más vienen son los que estamos dejados de la vieja, los que tienen familias, pues no", comentó un hombre en el bar.

-Oye, por cierto, no sé de dónde te conozco a ti.

-Pues, será que a veces salgo en televisión, en Telediario, le contesté al hombre.

Al bar del Centro de Monterrey va todo tipo de gente, dijo el encargado del negocio, hombres de los barrios cercanos o hasta de Apodaca y Santa Catarina.

"Antes aquí deban comida, pero ahora ya no; aquí se cierra y no le amanecemos, abrimos temprano al día siguiente", narró el responsable de El Venado II.

En tanto, en el Jubileé, enclavado poco antes de la zona Contry, los carrazos compactos y grandotes llegan uno tras otro sin parar durante el mediodía, aunque ya hay un alud de clientes en el interior dispuestos a presionar en su máquina favorita el botón Start.

Los apostadores o simplemente jugadores habituales toman asiento y empiezan la jugada.

Así comienzan el 2014, depositando su dinero en una maquinita tragamonedas, con la esperanza de reponer o dobletear su apuesta, pidiéndo a los meseros un refresco, o una bebida con alcohol, pues son gratis.