La tradición de dejarlo todo para el último día

Familias abarrotan comercios buscando uniformes, libretas y mochilas.
La gente hizo fila por más de media hora.
La gente hizo fila por más de media hora. (Carlos Rangel)

Monterrey

Soportando altas temperaturas y amontonamiento de gente, los padres de familia de los niños que regresarán a clases el lunes realizaron compras de último minuto aprovechando el día de descanso y el pago quincenal que recibieron este fin de semana.

El primer cuadro de la ciudad se vio saturado el último domingo de la temporada de vacaciones escolares con largas filas de personas inundando las banquetas en algunas de las avenidas como Cuauhtémoc y Pino Suárez.

Los compradores  dejaron los útiles y uniformes escolares hasta el último minuto y se apresuraron a las tiendas en busca de las ofertas que presumían en los escaparates.

“Ya tenemos aquí media hora, pero está avanzando rápido. Creíamos que íbamos a estar aquí unas tres horas, pero ya mero llegamos”, comentó Lourdes González, quien acudió con su esposo y uno de sus hijos a comprar los nuevos uniformes que le solicitaron en la escuela.

A unos metros de la entrada a la tienda a la que esperaba entrar Lourdes había otro establecimiento que ofrecía los mismos productos pero “no tienen ofertas”. El local se encontraba desierto mientras otros alrededor estaban atiborrados de gente.

Los vendedores de aguas frías, jugos y botanas buscaron aprovecharse también de la cantidad de gente que se dio cita en el centro de Monterrey ofertando sus productos. Hasta los vendedores de tunas se apostaban a un lado de las entradas a las tiendas, intentando ofrecer a los compradores una forma de sofocar el calor que se sentía en la ciudad.

“No tapen la puerta, por favor. Hagan dos filas, acomódense de este lado”, gritaban cansados los guardias de seguridad de diferentes tiendas mientras intentaban controlar a la multitud que entraba y salía de los locales a empujones.

En la sección de papelería y venta de útiles escolares se perdía el control que pudieron haber llegado a ejercer los guardias, ya que los empujones, el amontonamiento y la confusión reinaban mientras los padres de familia vigilaban a sus hijos, sus pertenencias personales y echaban un ojo a la lista de útiles que las escuelas les habían solicitado.

¿Por qué se esperó hasta el último día para hacer las compras?

“Es que no habíamos tenido dinero y siempre al final ponen muchas ofertas”, contestó una señora que cargaba con varias cajas de zapatos de tipo escolar para sus dos hijas”.

¿No le molesta tanta gente?

“Sí, pero ni modo. De todos modos los tenemos que comprar”.

También los locales de ventas de mochilas vieron una saturación de compradores que esperaron hasta el último día: por todos lados se podían observar a niños probándose mochilas y escogiendo los estilos que más les gustaban.

“Para los niños las de las Tortugas Ninja, para las niñas Frozen. Es la que más hemos vendido, Frozen. Todas van a traer de Frozen este año”, señaló una vendedora.

¿Cómo le ha ido en ventas hoy?

“Es el día que más hemos vendido, siempre el último día es el mejor”, reconoce.