“Todo es una suma de responsabilidades que asumir”

El sociólogo Franz Vanderschueren, habló de la poca eficacia que tienen los proyectos de prevención del delito, debido a que no tienen una continuidad y el realizarlos durante una administración ...
El diagnóstico propone que la ciudadanía sea partícipe de soluciones.
El diagnóstico propone que la ciudadanía sea partícipe de soluciones. (Raúl Palacios/ Archivo)

Monterrey

Los programas de prevención de delito no tienen efectos a largo plazo, porque no existe una continuidad en los proyectos y se parte del deseo de bajar los índices delincuenciales y no modificar el entorno.

El doctor Franz Vanderschueren, sociólogo y consultor para varios programas internacionales como Hábitat, en ciudades de los cinco continentes y programas de seguridad en municipios, explica que la visión a corto plazo (los tres años que dura una administración municipal), nunca será suficiente para obtener resultados de beneficio social.

¿Cuál es el principal obstáculo de los programas de prevención y su falta de resultados permanentes?

Falta continuidad. La prevención se hace a nivel local porque de ahí debe hacerse, porque requiere la proximidad, gestionar la articulación con los actores todos los días y se necesita evaluar y conocer la realidad de la colonia.

Trabajar en un sector crítico en un barrio en el que por ejemplo esta infiltrado el crimen organizado es un trabajo por lo menos de diez años para que comiencen a verse soluciones.

La reinserción de los jóvenes toma de cuatro a cinco años, por lo menos, si tu apuntas sólo a bajar los índices de a delincuencia, no llegaras muy lejos.

Usted propone un plan en fases ¿Cuáles serían estas?

Antes de empezar, todas las ciudades tienen una serie de experiencias de prevención aisladas.

Unas se van un poco hacia el barrio, un poco por el problema de pandillas, un poco por la atención a la mujer, pero no estructuran nada como plan bien definido; entonces el riesgo a este nivel es que se retiren y no queda nada, y dentro de cuatro años se diluye el efecto.

Lo que nosotros proponemos es tener un liderazgo claro, visión, equipo técnico y sobre todo metodología con diagnóstico participativo.

A partir de este momento, el diagnostico sirve para que la gente se dé cuenta no sólo que es parte de la solución, sino también de los problemas; yo si tengo hijos que toman droga, yo también tengo parte de problema, sí soy profesor en una escuela donde se vive acoso escolar, también, pero puedo participar en la solución.

La gente debe entender que todos somos no solo potencial, sino reales delincuentes. El 49 por ciento de los choferes ha conducido en estado de ebriedad. El 50 por ciento de los hombres son violentos con sus compañeras. En el 22 por ciento de las familias hay violencia sexual hacia las niñas.

Se puede tomar la lista de ver cuanta gente no paga impuestos, no trata bien a su personal,
cuánta gente no es corrupta de algún modo, y todo esto es una suma de responsabilidades que asumir. Yo soy responsable.

¿Y una vez que se tiene el diagnóstico?

En la primera fase lo que hay que privilegiar es el dominio de los instrumentos por la comunidad, que entiendan es un diagnóstico participativo y que realicen una marcha exploratoria y formar equipos técnicos.

Es decir si se decide trabajar con el tema de pandillas, hay como tres o cuatro enfoques técnicos y se decide uno y que la gente sepa cómo trabajarlo.

Hay que identificar a los actores locales, cómo trabajar con ellos, porque es distinto trabajar con los policías, con profesores o la iglesia.

Es un aprendizaje que requiere de dos a cuatro años, en esta fase no busco específicamente bajar la delincuencia, porque no se da siempre, a veces sí o no.

¿Cómo se logra penetrar realmente en la sociedad?

En la segunda fase yo consolido, todo eso está hecho se profundiza, la gente ya ha cambiado, ya no trata al delincuente como un hijo de buena señora que hay que eliminar, sino como mi hermano con un problema de desarrollo psicosocial, ya no ve al drogadicto como un malagradecido de sus padres, ve la cosa de la violencia escolar como una consecuencia del tipo de educación, estrés y maestros que hay que corregir.

La gente empieza a pensar en términos de cultura de la prevención, en términos de cohesión social, de respeto a los más vulnerables.

Y la consolidación llega...

En la tercera fase es cuando hay varias ciudades cercanas que hacen la misma cosa y entiendes y tienes un panorama de experiencia de prevención más diversificado, hay un cuerpo, un conjunto que sirve para definir una política urbana.