CRÓNICA | POR LUIS GARCÍA

“Ya ni el resultado de los Tigres me importó”

Las horas: Incertidumbre y angustia

Un grito interrumpió las pláticas de los hombres en un restaurante de la capital. Era Pérez enterándose del triunfo.

El alcalde, su director jurídico y el secretario del Ayuntamiento se encontraron en el aeropuerto del DF.
El alcalde, su director jurídico y el secretario del Ayuntamiento se encontraron en el aeropuerto del DF. (Luis García)

Ciudad de México

Apenas pasaba el mediodía y en un hotel del poniente de la Ciudad de México se escuchó un grito ensordecedor.

Los comensales de 5 mesas, muchos de los cuales realizaban negocios en esos momentos, voltearon de inmediato hacia las pantallas del bar para ver quien había metido gol o el motivo de la algarabía.

Su sorpresa fue que sólo vieron a un hombre agitando los brazos con un teléfono en la mano: era el alcalde de Santa Catarina, Víctor Manuel Pérez Díaz, que acababa de colgar con su contralor Héctor Castillo, informándole que la Suprema Corte de Justicia de la Nación lo exoneró de las sanciones por desacato a una sentencia de amparo.

El día inició muy temprano para el edil panista, que por la mañana, antes de la sesión, se presentó en las instalaciones de la Corte, a una cuadra del Zócalo capitalino, para presentarle sus últimos argumentos a la ministra Olga María del Carmen Sánchez Cordero.
Concluida la audiencia, se retiró de inmediato al hotel de Polanco, en el que se hospedó en la habitación 2103, en la cual pasó la noche del día anterior a la expectativa de lo que ocurriría.

Se acomodó en un salón junto al lobby y giró dos instrucciones: que le avisaran cuando la sesión arrancara, y cuando la ministra diera visos del sentido de su voto.

El mandato recayó en su contralor, Héctor Castillo, desde Santa Catarina, y en el secretario del Ayuntamiento, Marco Heriberto Orozco, desde la Suprema Corte.

Orozco se vio impedido para ser el portador de las buenas noticias porque los lineamientos de la Corte prohíben el uso de celulares al interior del recinto.

Por eso cuando Castillo hizo la llamada que Pérez esperaba, de la felicidad al edil panista casi se le olvida pagar la cuenta de las sodas que bebió para pasar las horas.

Los funcionarios partieron de inmediato al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. El encuentro entre el alcalde, su segundo al mando y el director jurídico se dio afuera de la puerta 6, en la terminal 2.

De inmediato vinieron los abrazos, la revisión de la sentencia, sus alcances y la proyección a futuro.

Como pudieron, lograron colarse en el vuelo de las 16:00 de Aeromexico. La intención era encabezar una reunión urgente por la noche para definir la estrategia a seguir en el ámbito financiero, donde la posibilidad de recurrir a la deuda es latente.

El alcalde ofreció una entrevista a MILENIO Monterrey minutos antes de tomar su vuelo. Sonreía de nervios, afirmó que el proceso lo enfrentó con entereza y sin lágrimas, dada su formación y el ejemplo de su padre.

No obstante, su rostro denotaba la intranquilidad que durante días le aquejó, visiblemente agotado por el proceso jurídico que casi lo destituye y consigna penalmente.

"Ya ni el resultado de los Tigres me importó", dijo entre risas antes de despedirse.

Las llamadas de felicitación de políticos del PAN, sus amigos y familiares no permitían dialogar de corrido con el alcalde sin que se presentaran interrupciones. Lo dicho: Víctor Manuel Pérez Díaz libró en la raya las sanciones, y ahora, busca como salir del embrollo financiero que el pago de 46 millones de pesos le dejó.