Recuerdan con música a las mamás que se han ido

Familias acuden al cementerio para dar una "manita de gato" a las losas, inscripciones y tumbas de mármol, granito, piedra y de cualquier otro material.

Monterrey

Por momentos el gentío arribaba en cascada a los cementerios del área metropolitana, en otros instantes de forma intermitente, pero la horda lo hacía en familia, en solitario, como fiesta o simplemente para dar una manitade gato a las losas, inscripciones y tumbas de mármol, granito, piedra y de cualquier otro material.

La escena fue muestra de lo sucedido en el panteón de Dolores, en el centro de Monterrey; el de las Escobas, ubicado en avenida Plutarco Elías Calles, en los Faisanes; y el Parque Funeral, en Guadalupe.

Ahí el ambiente sepulcral y de fiesta se combinaban y fusionaban con las fragancias que expedían claveles, rosas y otras flores, con las que los vendedores hacían  su agosto, acompañado del aroma de fritangas y elotes asados.

Las notas del fara-fara empezaban a escucharse a lo lejos, para dar serenata a una madre que se fue hace tiempo, luego de que integrantes de una familia decidió hacerlo así, como cada año la festejaban en vida. Con tarifas que rondaban entre los 50 y 100 pesos.

El ritmo que emitía el trío de tololoche, guitarra y el acordeón traspasó las paredes que limitan el Parque Funeral Las Huertas, ubicado sobre Morones Prieto casi con avenida Azteca, en Guadalupe.

El ambiente de las tumbas, las lápidas, los mausoleos, las criptas y las fosas se pintaba con el de las palas, picos, tinas, jabón y otras herramientas utilizadas para limpiarlas en donde se encuentran los restos de sus familiares.