“Y eso que no tenemos (pasajeros) paleros”

Algunos usuarios han dejado sus autos para usar estos camiones; dicen que llegan más pronto a sus destinos.
El recorrido duró 34 minutos y acabó en la estación Las Américas.
El recorrido duró 34 minutos y acabó en la estación Las Américas. (Leonel Rocha)

Eduardo Mendieta

El termómetro merodeaba los 37 grados centígrados mientras esperábamos la ruta 210 sobre la ardiente avenida Acapulco y la calle Mixcoac, en Apodaca.

14:11 horas. El camión se detiene tras la señal de la parada del camión de Fernando Gutiérrez Moreno, secretario de Desarrollo Sustentable, dos reporteros, un fotógrafo y un camarógrafo, armados con su respectiva Tarjeta Ecovía de a gratis en mano.

El infernal calor se mitiga un poco al abordar la unidad panorámica de esa ruta con clima a todo lo que da, donde el funcionario batalla en cuatro ocasiones hasta que la tarjeta Ecovía se activa y puede pasar.

Con el mismo boleto, o más bien con la misma tarjeta, los efímeros pasajeros del camión –en el que nos convertimos– pagan 9.47 pesos, y no los 10 que deben pagar.

En una unidad cuyos pasajeros no están acostumbrados a salir en la foto y menos en la TV, unos se acomodan el pelo, una más atrás se da manita de gato, otro continúa escuchando música, una más tuitea, y el que está con camisa de los Rayados a lado de este reportero apenas lo deja sentarse, ya que acapara el asiento.

El trayecto de la unidad panorámica que continúa por la calle Mixcoac vira a la derecha y a la izquierda ahora sobre la calle Habichuela, en los límites de Apodaca y Guadalupe.

14:20 horas. Es hora de descender sobre la avenida Ruiz Cortines a la altura de la colonia San Miguel, donde está enclavada la estación del mismo nombre de la Ecovía.

Los mismos pasajeros caminan un par de metros para cruzar la avenida y llegar a la estación. No hay necesidad de oprimir el botón para activar el rojo y cruzar la calle. No hay vehículos en la zona en ese momento.

14:24 horas. Los pasajeros pagan la diferencia de 1.83 pesos pasando la tarjeta Ecovía por el validador. Tras unos minutos, arriba a la estación la unidad 1022 con un costo de 300 mil dólares comprada en Corea.

14:26. Abordamos el autobús ahora asegurado y remachado en los pasamanos y tubos anti choques o anti "robustos", como lo dijo alguna ocasión el funcionario estatal tras un accidente con pasajeros con sobrepeso en su interior hace meses.

Son 16 pasajeros sentados y seis parados. Algunos aprovechando el sistema de internet Wifi; uno más checando que se viera su mejor ángulo y otros opinando que dejaron su auto por la Ecovía porque hace un menor tiempo de trayecto.

"Usaba el coche, pero ya ve el trafical que hay, ahí está en la casa, sí porque va uno más cómodo, va uno sin preocupaciones y está más rápido; de hecho hacia donde voy tardo como una hora y en Ecovía hago 45 minutos", indicó un pasajero que prefirió omitir su nombre.

Antes de bajar de la unidad, Gutiérrez Moreno dice a manera de broma: "Y eso que no tenemos (pasajeros) paleros".