CRÓNICA | POR EDUARDO MENDIETA Y RICARDO ALANÍS

“Nos la pasamos a todo dar aquí, calientitos”

Albergues en Monterrey

Unos llegan por su propio pie, otros son invitados por Protección Civil y unos más obligados por Fuerza Civil, pues al ver que su vida corre peligro, los trasladan a posadas, donde permanecerán abrigados y bien atendidos.

Sólo el 20 por ciento de los inquilinos padece de alguna enfermedad.
Sólo el 20 por ciento de los inquilinos padece de alguna enfermedad. (Agustín Martínez)

Monterrey

Parecen oírse aún los ecos de la música de las clases de bailoterapia, pero desde ayer, el calor de este salón con ritmo cambió de bríos.

Ahora el sitio está lleno de camas, colchas y comida caliente, pues ahí se alberga a indigentes, trabajadores y desempleados, mujeres y hombres que se protegieron del frío de 2 grados centígrados en el Centro DIF Pío X.

Acondicionado como posada gratuita, de los 38 albergados quedan 18 como para las 10:30, luego de que el sol se atrevió a asomarse. Según los reportes metereológicos el frió regresará por la noche, por lo que es probable que los que se fueron, regresen.

Aquí caben 75 personas, a veces está todo ocupado, pero en esta ocasión no es así, sí hay espacio.

"Estuvieron 38 personas todo el día de ayer y la noche, y ya se retiraron algunos, quedaron 18 personas, volverán al rato, quizás, algunos padecen de sus facultades mentales, están un poco mal, pero la gente viene por su propia cuenta o se los traen las granaderas, pero hay gente muy tranquila, pese a que les falta el pensamiento", platica Carmen Jáuregi, encargada del espacio cívico acondicionado.

La suma de las plazas disponibles en este albergue, junto con los ubicados en la colonia Antonio I. Villarreal y el de la colonia Francisco Zarco es 150, pero para la hora de la visita del presidente del DIF Monterrey, Roberto Garza, sólo 45 permanecían ocupadas.

Unos llegaron al albergue de Pío X pie, otros en granaderas de Fuerza Civil, de la Policía Regia o de Protección Civil, que muchos de ellos debieron ser obligados a subirse por la fuerza para evitar que murieran de hipotermia.

La encargada de la posada señala que la misma está abierta las 24 horas para dar cabida a quien así lo requiera y guste, ya que a nadie se le lleva a la fuerza, a menos de que su vida corra peligro.

Otros acceden a asistir, como Raymundo Moreno, un desempleado de 45 años, originario de Nuevo Laredo.

"Llegué anoche, fui a Protección Civil por una cobija, me dijeron que si me quería ir a un albergue, y salió uno de ellos y me dijo que aquí estaba la cobija y hay chocolate, y otro el de la patrulla salvadora me subió y siguió juntando gente.

"Algunos no se querían subir, pero nos dijeron que si las temperaturas iban a estar así, que con ayuda de la Policía se llevarían a la fuerza a unos, por un temor fundado: 'Nosotros tenemos el pendiente porque pueden morirse ahí, ustedes son viciosos y les hace fácil la temperatura´.

"No pude dormir porque aquí estaba un señor toda la noche con el radio y hasta la madrugada, la cosa es que no la pasé afuera, y si nos dan chance pues aquí seguimos", dijo.

Otro es Cristopher Hernández Pérez, quien también dijo disfrutar el sitio.

"Nos la pasamos a todo dar aquí, calientitos (...) y si se compone mañana salimos a buscar trabajo", narra el joven de 28 años.

En los albergues se les ofrece una cama, colchas, comida caliente y se les atiende si están enfermos. En Monterrey, menos del 20 por ciento padecen de enfermedades respiratorias, informó el presidente del DIF.

"Yo creo que sería en una proporción de un 15 a un 20 por ciento, al menos lo que llevamos hasta estos momentos.

"Son respiratorias muchas de ellas, gripas y bueno, hay que atenderlas", comentó Garza.