“Papá me dijo: te vas a regresar, no hay de otra”

El esfuerzo de estudiar en el extranjero quedó truncado.
En 1994 el dólar pasó de un costo de tres a más de nueve pesos.
En 1994 el dólar pasó de un costo de tres a más de nueve pesos. (Cuartoscuro)

Monterrey

La devaluación del dólar no afectó solamente a las grandes, pequeñas y medianas empresas. No significó solamente la pérdida de patrimonio y trabajos; el poder adquisitivo de muchos mexicanos se vio menguado y cosas que se daban por sentadas desaparecieron de un día para otro.

La situación actual no es muy diferente a la que se vivió hace 20 años. No se trata de un conocimiento de política, finanzas o seguridad, sino de un conocimiento de que la educación en el extranjero era la mejor oportunidad que un padre le podía dar a su hijo y un segundo idioma abre puertas para mejores oportunidades laborales y de vida.

Así lo consideró Francisco Jiménez (cuyo verdadero nombre no será revelado a petición de él mismo y de su familia), para quien la situación en México no ha cambiado.

“Parece mentira pero a veces se siente como si estuviéramos otra vez en esa época”, comentó.

En agosto de 1994, en medio de un cambio de Presidente, de levantamientos armados en el sur y la firma del Tratado de Libre Comercio, Jiménez tomó la oportunidad que le ofrecían sus padres para viajar a Estados Unidos a estudiar durante un año.

La idea era avanzar algunas materias de su carrera de Derecho y aprovecharía para aprender a hablar inglés, idioma que ya conocía pero no dominaba al 100 por ciento.

“No había internet, no había tanta comunicación como hay ahora y me enteraba de lo que pasaba acá cuando mis padres me hablaban o me mandaban cartas. Algunos periódicos publicaban pero la verdad es que no me interesaba mucho leer sobre eso, yo estaba en otro país, en otra realidad y nunca pensé que la situación fuera tan grave que me fuera a afectar a mí”.

En Houston, Texas, Jiménez convivía con otros mexicanos que estaban estudiando al igual que él en el extranjero a manera de “mejorar sus oportunidades” profesionales

“Es como ahora; los jóvenes se van a otros países a estudiar porque está de moda pero también porque tienen un poco de conciencia de que pueden aprender mucho”, explicó Francisco Jiménez.

“Mis dos hermanos mayores se fueron antes que yo; estuvieron un año en Estados Unidos cada quien y me tocaba a mí. No es que fuéramos ricos, pero a papá le iba bien y podía darnos ese lujo”.

Había terminado el primer semestre y todavía estaba pensando si aprovechar el viaje redondo que le ofrecían sus padres para pasar Navidad en familia en Monterrey, o permanecer en Houston durante las fiestas decembrinas cuando los periódicos locales empezaron a publicar sobre la terrible situación financiera de México, el error de diciembre.

Aunque todavía no había sido bautizado así, y se describía como una fuga de capital y devaluación del peso. Fue entonces cuando recibió la llamada de sus padres, quienes en palabras más terrenales le explicaron a Jiménez que la situación pintaba peor de lo que se pensaba en un principio.

“Me dijo papá: te vas a regresar, no hay de otra. El dólar pasó de tres pesos a nueve, y mantener a un hijo en Estados Unidos, que no tenía ingresos, que estaba en una escuela privada, que comía, necesitaba libros, pagar un departamento y salir con sus amigos, se había vuelto muy difícil.

“Papá tuvo más problemas, no fue sólo tener que regresarme. Hubo problemas con las tarjetas de crédito, con los pagos del carro (siempre platicó que el carro le salió tres veces más caro que lo que debió haber sido por la devaluación)… Y vimos como el país se vino abajo”.

¿Crees que los mexicanos aprendimos del "error de diciembre"?

“No. Todo eso pasó cuando el dólar llegó a 9 pesos; ahora está a 15 y, ¿nos detiene para ir a Estados Unidos? Seguimos yendo, y seguimos gastando”.

Claves

Drástico cambio

- En agosto de 1994 el joven Francisco Jiménez tomó la oportunidad que le ofrecían sus padres para viajar a los Estados Unidos a estudiar durante un año y perfeccionar su inglés.

- Había terminado el primer semestre y todavía estaba pensando si aprovechar el viaje redondo que le ofrecían sus padres para pasar Navidad en familia, cuando de pronto todo cambió.

- El dólar pasó de tres pesos a nueve en su cotización, y mantener a un hijo en Estados Unidos, que no tenía ingresos, se había vuelto muy difícil. Así que no podía seguir allá.