“Las palabras son contenedores de deseos”

La autora regiomontana presenta la exposición de poemas y arte objeto "Reserva de palabras" en Marco.
Sus 24 instalaciones son “un homenaje a la ciudad y a la vida”.
Sus 24 instalaciones son “un homenaje a la ciudad y a la vida”. (Gustavo Mendoza Lemus)

Monterrey

Tras un momento de silencio las palabras en la escritura de Yolanda Barrera empezaron a fluir de nueva cuenta.

Esto tiene como resultado la exposición de poemas y arte objeto titulada como Reserva de palabras, la cual está exhibiéndose en la Tienda del Museo de Arte Contemporáneo (Marco).

Autora de los poemarios Naim y Mar abierto, Barrera presenta este trabajo como un preámbulo a lo que será su tercer libro que estaría publicándose a finales de este año.

Las piezas de arte objeto son jaulas o frascos donde se resguardan elementos figurativos que dan sentido a los versos, dando como resultado 24 instalaciones las cuales están en venta.

" Es un homenaje a la ciudad y a la vida", expone Barrera en entrevista

¿Cómo inicia Reserva de palabras?

Es un proyecto que inicia hace dos años, yo le llamo de poesía extendida o escritura fusión en donde esta búsqueda, media utópica de darle un respiro a la naturaleza para protegerla de la destrucción, de repente hice esta reflexión donde las palabras son contenedores de deseos, de miedos, de recuerdos, de esperanzas; y busqué una representación en el mundo real de esto y las encontré en los frascos y jaulas. Entonces son los frascos y jaulas intervenidas con elementos que aluden a los versos que escribí.

¿Cómo es el proceso?

Llega primero el verso aunque en algunos momentos las palabras me las devolvieron los objetos. En algún momento dejé de escribir, me quedé como muda y empecé a juntar objetos que me encontraba y un día hice como el click, desarrollándose una nueva forma de escribir, porque la poesía extendida es la potencia del verso desbordada hacia los gestos, hacia las cosas; fue ahí cuando se hizo esta simbiosis.

Tras este episodio de silencio, ¿crees que cambió tu forma de escribir?

Si me llevaron a ver otras cosas o la forma de decirlas también porque normalmente mi poesía es muy autobiográfica, yo empiezo a escribir a partir de un proceso de psicoanálisis donde todas mis palabras estaban adentro, como empedradas y cuando empiezan a fluir es cuando nace mi primer libro. Y aquí las palabras, o la ausencia de palabras, me llevaron a ver el entorno, la ciudad, lo que vivíamos los que nos quedamos y aunque bajó el tono de la violencia ésta sigue ahí. Lo que sí es que hoy son más breves, al menos en este proyecto.

Tras los años de violencia más fuertes que vivió Nuevo León, ¿crees que ya es momento de pasar de la contemplación a narrar lo sucedido?

A veces decimos que no podemos dejar que eso entre e invada nuestro mundo interior o mi mundo creativo, y a la mejor sucede un tiempo, pero después me parece que es hasta un deber (hablarlo). No que nuestro trabajo sea un reflejo para estar hablando de eso pero sí que el trabajo pueda filtrarlo y de ahí rescatar algo de belleza desde la violencia o el temor.

Primero te quedas mudo, te quitan todo pero después vas recuperando la voz y ese proceso creo que es donde estamos obligados a compartirlo.