“La palabra me permite no destruir al otro, sino nombrarlo”

Al participar en la Feria del Libro, la promotora de la lectura Mariana Schmidt Quintero, explicó el proyecto que impulsó en Colombia para que se utilizara la palabra antes que las armas.
"La fuerza la pongo en la palabra como posibilidad de nombrar, de
entender y de dialogar".
"La fuerza la pongo en la palabra como posibilidad de nombrar, de entender y de dialogar". (Gustavo Mendoza Lemus)

Monterrey

El proyecto Retomo la Palabra buscó dar una oportunidad en la lectura y en la palabra a jóvenes que creían tenerlo todo perdido a raíz de la guerra en Colombia.

Los jóvenes de departamentos (estados) como Antioquia, Sucre, Cesar o ciudades como Valledupar, que se vieron involucrados o en la guerrilla o en las fuerzas paramilitares encontraron un respiro en este proyecto.

Mariana Schmidt es promotora de la lectura. Tras participar en el Encuentro Internacional sobre Fomento a la Lectura de Conarte, dentro de la Feria Internacional del Libro de Monterrey, señaló en entrevista: "Un libro escrito por ex combatientes es un tesoro para la sociedad porque nos muestra una cara distinta del país".

Se habló de un punto importante, que los ex guerrilleros o ex paramilitares pueden darse el derecho al placer por la lectura ¿qué tan importante es promover este punto?

Nosotros estábamos participando en un programa de reintegración social, entonces obviamente si estoy en un programa que busca aportar a la reintegración a la sociedad de personas que estuvieron alzadas en armas, porque además hicimos un proceso de paz y el país está haciendo un esfuerzo para que estas personas -que yo llamo obreros de la guerra- vuelvan a la vida civil, donde también caen en cuenta que pueden ser sujetos de deseo y de placer. En este contexto, tiene pleno sentido y creo que lo tenemos que hacer.

Se lo pregunto porque en el marco de la guerra contra el narcotráfico, en México se piensa que los sicarios o ex sicarios no merecen que se les dé voz.

Participamos en un proyecto de escritura, que partió de decirles que necesitamos conocer la perspectiva de la guerra de ellos también; porque la guerra nos la narran otros. Creo que tienen muchas cosas que enseñarnos y para ayudarnos a entendernos más como humanos.

La reintegración a la lectura les dio el poder de utilizar la palabra y de autonombrarse ¿qué importancia tiene esta facultad en procesos de guerra?

El proyecto se llamó Retomo la Palabra. En Colombia fueron famosas las tomas guerrilleras o paramilitares. Entonces es la idea del Retomo pero lo volteamos, lo que me tomo es la palabra, y hemos trabajado con la fuerza del habla, que instruye. La fuerza la pongo en la palabra como posibilidad de nombrar, de entender y de dialogar, creo que el lenguaje a los humanos nos permite nombrar lo que vivimos interiormente, entrar en contacto con el otro, intercambiar ideas.

Estos muchachos no han trabajado con el símbolo, ellos han actuado la rabia, la furia y el dolor; la palabra me permite no actuar, no pasar a destruir al otro, sino nombrarlo, y al nombrarlo poder interactuar.

Creo que tiene gran valor un proyecto de lectura y escritura en contextos de guerra pues nos permite nombrar, y también nos permite al otro mostrar mi perspectiva y poder dialogar habiendo conocido al otro desde su palabra.