De monte o de rancho, los burros de la carrera

Montados en sus asnos, los jinetes compiten en este evento que se realiza cada Sábado de Gloria desde hace 15 años, en el municipio de Higueras, como parte de la Feria del Orégano.
Mil pesos en efectivo y comida para el animal es el premio.
Mil pesos en efectivo y comida para el animal es el premio. (Roberto Alanís)

Monterrey

Entre los burros también hay razas y para competir da lo mismo ser de monte que de rancho criadero.

Se trata de una de las actividades de la Feria del Orégano, celebrada en el parque de beisbol municipal de Higueras. Jinetes procedentes de Zuazua, Marín, Doctor González y del propio Higueras participan por un premio en efectivo y una paca de alimento para sus animales.

En este certamen las categorías sociales se quedan fuera del parque, pues en los competidores participan por igual asnos salvajes –recién atrapados del monte– hasta los criados en ranchos de lujo.

Y bien dicen que la realidad social permea. No por nada entre los apodos de los jumentos está El zicario (con zeta), El Apache, La Daga, El Sabanero o El Pequeño, este último traído de Kentucky, Estados Unidos, el cual mide poco más de dos metros de alto.

Entre los asistentes también quedan fuera los niveles sociales. Igual acudieron rancheros humildes de sombreros gastados que jóvenes cuyo Iphone 6 servía para tomar la infaltable selfie en redes sociales. Ambos grupos quedaron empolvados al final.

Salta a la vista la edad de los jinetes. La mayoría son jóvenes que se dedican a la siembra o a los caballos y para quienes se trata de "su primera carrera".

Así lo expresa Édgar Tomás, quien con 17 años, competirá montando al Apache, un burro que procede "del merito monte".

Filemón es el nombre del asno que Julio César Martínez compró hace menos de un año y que hoy trae por primera vez a competir. El jumento no se está quieto, a la primera excusa rebuzna sacando un susto al despistado más cercano.

"Es la primera vez que competimos, estoy algo nervioso. No tuve tiempo de entrenarlo", comenta Julio César, de 15 años, y vecino de Higueras.

La competencia se desarrolla en tres secuencias, obteniendo a un ganador en cada una. En el ajetreo pasa de todo: desde el animal que completa la ruta con mayor velocidad hasta el que se queda sentado o el que derriba a su jinete a la primera provocación.

La final se decide entre Corona cartel, El Pequeño y La Daga. Son los primeros dos burros los que pelean hocico a hocico por el primer premio de mil pesos para el jinete y una paca de alimento para el animal.

Es justamente por una nariz que el Corona cartel se lleva el triunfo, dejando a su jinete David González como el ganador.

"Es mi primera carrera, el burro es del Rancho Alejandra, éste no viene de monte, sino de rancho", comenta González.

La carrera de burros se realiza cada Sábado Santo en Higueras, desde hace unos 15 años, apunta el alcalde Jesús Ramírez.

En la más reciente edición incluyó música en vivo, el fara-fara Los Potrillos; venta de cerveza y actividades infantiles.

Al final, el saldo blanco fue en las personas, más no así en los animales, pues los azotes y las corretizas y una que otra patada llovieron sobre los lomos y los traseros de los animales al término de la carrera.