“También de dolor se canta cuando llorar no se puede”

Algunos negocios cerraron por temor a actos vandálicos; sin embargo, los participantes no causaron daños.
En Juárez, algunos prosiguieron el acto cívico con antorchas.
En Juárez, algunos prosiguieron el acto cívico con antorchas. (Jorge López)

Monterrey

Don Joel lleva del brazo a su hija. Van caminando por la calle Ocampo casi al final del contingente. Atrás de ellos una manta que dice "Aquí estamos" cierra la gran fila que miles de nuevoleoneses participantes en la marcha en apoyo a los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa.

"Es que ya no podemos seguir así, yo le dije a mi hija que teníamos que venir", expresó.

Son las 16:30 y varios locatarios de la calle Juárez cruz con Padre Mier, empiezan a cerrar sus negocios, pues "ahí vienen los de la marcha", señalan. Mientras en la Plaza de La Purísima, donde el contingente principal se reúne, más de 350 policías de Fuerza Civil empiezan a ubicarse desde las 15:00, según vecinos del sector.

A punto de salir por la calle Hidalgo para después tomar la calle Zarco, las estimaciones para la marcha son las mismas que las de las últimas concentraciones sociales. "Seremos unos mil, si acaso", dice un joven.

Pero mientras las agrupaciones van tomando la calle Ocampo, antes de cruzar Pino Suárez, la masa tomó una forma pocas veces vista en la ciudad.

"¿Seremos más de dos mil o tres mil?", empieza a circular la pregunta entre los organizadores, identificados con unos chalecos fluorescentes.

A la par de las movilizaciones realizadas en Ciudad de México y en otros puntos del país, Monterrey no fue ajeno al exigir justicia y la aparición con vida no sólo de los 43 normalistas desaparecidos desde el 26 de septiembre, sino de mil 248 personas en Nuevo León que les faltan a sus familiares.

Los mirones y las selfies

La gran mayoría de los asistentes portaban una prenda negra, ya fuera su blusa, camisa o suéter. Algunas de las mantas y carteles mostraban consignas contra el Gobierno Federal o recordaban a los normalistas con las fotografías de sus rostros.

Aunque algunos negocios habían cerrado sus puertas desde las 17:00, la mayoría de los comercios en Ocampo, Hidalgo, Juárez y Juan Ignacio Ramón permanecían abiertos.

"A ti que estás mirando, también te están chingando", se gritaba para todos aquellos que desde las habitaciones de los hoteles o en las azoteas de negocios grababan con sus celulares el paso del contingente.

Como pocas veces visto, la manifestación cubrió a todo lo ancho la calle Juárez, donde por momentos el largo de la movilización ocupaba dos manzanas.

Ahí estuvieron por igual los universitarios de la UANL, del Tecnológico de Monterrey, de la UDEM o la Universidad Metropolitana, a quienes les "dieron la salida" desde las 14:00.

También participaron representantes de Amnistía Internacional, la comunidad lésbico gay, Pueblo Bicicletero, la comunidad cultural, todos ellos junto a niños, jóvenes profesionistas, personas con discapacidad y adultos mayores.

Por momentos, durante el recorrido alguien empezaba el conteo. Al unísono empezaban "uno, dos, tres" hasta llegar al 43. Después, todos gritaban "¡Justicia!"

No faltó quien aprovechara para tomarse un selfie y subirlo a Facebook o Twitter, así como grupos de chavos que se tomaban la foto "para que vean que sí vinimos".

Un momento especial se dio al llegar a Palacio de Gobierno, rodeado por elementos de la Fuerza Civil. Ahí el grupo guardó silencio unos minutos para después dar un gran aplauso y continuar el recorrido hasta la Plaza de los Desaparecidos.

Durante todo el trayecto no hubo pintas ni se vandalizaron negocios; sólo se colocaron cartulinas y pósters referentes al caso Ayotzinapa.

Una canción por Ayotzinapa

No creas que porque canto, tengo el corazón alegre/ también de dolor se canta, cuando llorar no se puede. Ay, de mi llorona, nuestro país se desquicia/ indigna a los mexicanos y al mundo esta espantosa injusticia/.

Así cantó Luisa Fernanda Patrón junto al grupo Tayer en el templete instalado en esta plaza, ubicada en Zaragoza y Washington.

Cerca de las 19:30, la gran mayoría comenzó a retirarse de la plaza. En medio del cruce, una joven cargaba un cartel con la siguiente leyenda: "Yo marcho por la desaparición forzada de mi papá, y no estoy cansada".