Una manera diferente de ver el arte: tocarlo con las manos

Cerca de 19 personas de la asociación acudieron al Museo de Arte Contemporáneo para recorrer las diferentes exposiciones.
El recorrido dio inicio en La Paloma del museo.
El recorrido dio inicio en La Paloma del museo. (Jorge López)

Monterrey

Fue un reencuentro con el arte para la señora Idalia Escobedo Jacob quien al tocar la pieza Opuestos, del escultor Tomas Gleason y tallada en madera, evocó los tiempos en los que se dedicaba a producir piezas de arte en este material.

"¿Sabe? Yo trabajaba la madera antes de perder la vista, utilizaba una técnica que se llama pirograbado y con eso hacía figuras y dibujos, de la Virgen por ejemplo", reconoce mientras no deja de tocar la escultura.

Ella y 18 personas más que padecen algún tipo de debilidad visual y pertenecen a la asociación Destellos de Luz, acudieron al Museo de Arte Contemporáneo (Marco) a un recorrido por la Exposición Permanente y por el Patio de Esculturas.

Niños, jóvenes y adultos mayores fueron acompañados por voluntarios del museo, donde tocaron piezas de Jorge Elizondo, Gerardo Azcúnaga, Ana Mercedes Hoyos y el propio Gleason, entre otros.

Doña Idalia recuerda el consejo que alguna vez le dio su ginecólogo, que a los hijos hay que darles cinco consejos para que destaquen en su vida.

"Hay que darles valores -empieza a relatar – en la casa, enseñarles un idioma, también enseñarles una manualidad, hay que darles una carrera y enseñarles a defenderse. Y eso hice", relata la mujer, vecina de la colonia México.

Por ello, una de sus hijas toca la guitarra mientras que la otra pinta.

Las figuras en madera que decoraba bajo la técnica del pirograbado, las vendía con apoyo de su esposo.

El recorrido de los integrantes de Destellos de Luz inicia en La Paloma, la cual conocen gracias a sus manos. Después continúan en el vestíbulo del museo para continuar en el Patio de Esculturas.

Una niña, morena de cabello con chongos, porta unas gafas oscuras. Está sentada en la base de una escultura de Jorge Elizondo, el regiomontano que trabaja el mármol negro de Monterrey.

Se le pregunta si quiere ser escultura de grande, lo cual contesta con un sí. Sin embargo, ella quiere hacer esculturas "más chiquitas".

Los recorridos forman parte de un programa establecido del Marco para poner el arte al alcance de personas con alguna discapacidad, en este caso la debilidad visual.

Para muchos es la primera ocasión que visitan un museo, siendo un público que difícilmente tiene acceso a los servicios culturales.

Doña Idalia, por ejemplo, quien visitó Marco apenas por primera vez aunque, eso sí, dijo conocer perfectamente el lugar que está pisando.

"Cuando yo era niña jugaba en las casas que estaban antes aquí, donde ahorita es el museo. Jugábamos a bajar al túnel, ¿Sí sabe que había un túnel que va de la Catedral a Fundidora?, de niños nos metíamos a jugar".