Tras inseguridad, trámite de licencias va en aumento

Entre los años 2010 y 2012, hubo desplome en número de solicitudes.
José Escudero Barrera
José Escudero Barrera (Raúl Palacios)

Monterrey

Entre 2010 y 2012 hubo un decremento en el número de trámites de licencias para cazar en el estado de Nuevo León, debido a la crisis de inseguridad que se vivió en la región, lo que alejó a los cazadores.

Según datos del organismo descentralizado Parques y Vida Silvestre de Nuevo León, en esos años, los trámites para hacerse de los permisos obligatorios para portar armas y cintillos para cazar animales silvestres bajaron hasta 40%, informó José Escudero Barrera, titular de la dependencia.

En entrevista para MILENIO Monterrey, detalló que "en esos años hubo una fuerte crisis, los trámites para pedir licencia bajaron entre un 35% y 40%", debido al temor que había por parte de los ciudadanos de acudir los ranchos destinados para la práctica de la caza, el tiro y la pesca.

"Realmente el 2010 y el 2011 fueron los peores años para el deporte por lo de la inseguridad. Pero se defendió un poco la cuestión de la cacería; bajó pero en el 2011 subió, en el 2012 un poco más, 2013 todavía un poco más y ahorita tenemos un buen promedio mensual. Nos hemos visto un poco más favorecidos", comentó.

En cuanto a ranchos registrados con permiso para rentarse para la práctica de la cacería, detalló que el número también ha incrementado en el último par de años, llegando a 3 mil 600 en la actualidad.

Estos ranchos, explicó, pueden rentarse por toda la temporada de caza -que empieza a finales de noviembre y termina a mediados de febrero del próximo año- por hasta 90 mil pesos.

Las propiedades deben estar registradas ante las autoridades correspondientes, con la presentación de sus papeles en regla, medidas de seguridad y cantidad de animales que se tienen dentro de éste. Dentro de estos ranchos es donde los cazadores con permiso podrán practicar el deporte, siempre y cuando apliquen los "cintillos" a su presa para comprobar que se realizó bajo la correspondiente reglamentación.

"Los cazadores se sienten seguros; hay mucha vigilancia en los ranchos, en las brechas. La vigilancia tanto estatal como federal ha ayudado; no vemos ese problema. Pero es importante recordar que debe haber un control de los cazadores porque desgraciadamente no ha habido el presupuesto suficiente para hacer una vigilancia adecuada de lo que se caza", expresó Escudero Barrera.

Sin embargo, argumentó que se está colaborando con las autoridades federales para que miembros de las fuerzas armadas reciban capacitación que permita detectar si un animal fue cazado de manera ilegal.

"Se habló ya con los militares, con los vigilantes de la Profepa, con los municipios en donde hay más ranchos de cacería y con gente de aquí. Vamos a juntar esfuerzos para que se recibe realmente a los cazadores", mencionó.