Los indígenas del norte, olvidados de la investigación

De visita en Monterrey, el investigador Enrique Florescano cuestionó los pocos estudios sobre esta temática en el norte del país.
“Todavía el sistema educativo no se adapta para tener programas especiales de seguimiento a ese sector”.
“Todavía el sistema educativo no se adapta para tener programas especiales de seguimiento a ese sector”. (Archivo)

Monterrey

Conocedor de la organización social y política de las antiguas culturas prehispánicas de México, el historiador Enrique Florescano no deja de apuntar a los grupos indígenas de la actualidad.

El investigador veracruzano ha escrito cerca de una veintena de libros, donde la temática central es la historia de México y de la mitología indígena, en particular sobre el culto a Quetzalcóatl.

Pero al visitar Monterrey para participar en la Cátedra Alfonso Reyes del Tec, hizo hincapié sobre los pocos estudios que existen en el país sobre la forma de vida de las etnias en las grandes urbes del país.

Miguel de León Portilla vino hace unas semanas y él hablaba sobre la importancia de hacer visibles a los grupos indígenas que viven en las ciudades, ¿qué importancia se le ha dado a esta dinámica al norte del país?

Es evidente que la mayor concentración de grupos indígenas que antes estaban en el campo ahora está en las ciudades, ése es un fenómeno que viene de unos 30 años para acá. En algunos casos está muy bien documentado, en Tijuana, en el Distrito Federal, pero en otros no; no sabemos cómo viven, cómo se organizan para sobrevivir y cuáles son sus aspiraciones.

Lo que es cierto y es importante es que la población indígena cada vez tiene más presencia en los grandes centros urbanos de aquí y de Estados Unidos.

¿Esta es una tarea que debiera ser estudiada por diferentes ramas como la antropología, la historia o el urbanismo?

Es indispensable que tengamos estudios que nos digan cuántos son, quiénes son, cómo están, cómo viven, cuáles son sus problemas económicos o sociales; cómo participan en la nueva vida urbana, eso es muy importante.

Creo que es un cambio tan radical que todavía el sistema educativo no se adapta para tener programas especiales de seguimiento a ese sector.

¿Estas iniciativas de estudio podrían surgir de las instituciones culturales?

El problema de la investigación es que cuando cambia la sociedad tarda mucho crear nuevos instrumentos para analizar estos cambios.

Estos cambios vienen así, son muy rápidos y no tenemos expertos pues la mayor parte de nuestros antropólogos estaban en el campo, en las zonas indígenas más apartadas, sobre todo en el sur del país, aquí tenemos poblaciones indígenas en el norte de México pero son las menos estudiadas y además son las más afectadas, porque además ya son muy pocos los miembros de esas comunidades que se reconocen como tal, que hablan su lengua indígena.

Esos no están estudiados, de ellos no sabemos cómo se han absorbido, cómo se han adaptado a las nuevas sociedades del norte.

Sabemos que tiene una participación con el Museo de Historia Mexicana, ¿qué nos podría decir del cambio que se pretende en su museografía?

Me gusta mucho que se está invitando a expertos para darle un nuevo contenido, hacerlo más didáctico, más claro para que llegue a la población y que se abran nuevos canales de comunicación con la gente, eso me parece lo más importante.